Llaryora mira al sur cordobés: intendentes en la mira para reforzar la lista legislativa de 2027

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Con el calendario electoral de Córdoba cada vez más cerca de entrar en etapa de definiciones, el peronismo provincial comenzó a mover piezas con la mirada puesta en 2027. La discusión ya no pasa solamente por quiénes competirán por las intendencias, sino también por los dirigentes que podrían integrar la lista de legisladores que acompañará al candidato a gobernador.

En ese escenario, el entorno de Martín Llaryora comenzó a analizar distintos nombres del sur provincial. La estrategia contempla la posibilidad de incorporar a intendentes peronistas que actualmente atraviesan su primer mandato y que, en principio, tienen la posibilidad de buscar la reelección en sus municipios.

La idea que circula entre dirigentes de la región es que algunos de esos jefes comunales podrían aceptar cambiar una eventual candidatura municipal por un lugar en la boleta legislativa si el gobernador considera que su presencia resulta necesaria para fortalecer el resultado del oficialismo.

El desafío de recuperar terreno en el sur

El objetivo de fondo sería mejorar el desempeño electoral del oficialismo en una región que en los últimos procesos no acompañó de manera contundente al proyecto cordobesista.

Por eso, el PJ provincial comenzó a observar especialmente a aquellos intendentes que cuentan con una buena valoración en sus localidades, capacidad de movilización territorial y, fundamentalmente, un caudal electoral que pueda trasladarse a la boleta provincial.

No todos los municipios tienen el mismo peso. Para los armadores del oficialismo, el desafío consiste en seleccionar dirigentes capaces de aportar una cantidad significativa de votos y que, al mismo tiempo, tengan posibilidades reales de ser reelectos si decidieran continuar al frente de sus ciudades.

La eventual incorporación de intendentes a la lista legislativa repetiría, con una lógica diferente, una estrategia que el peronismo cordobés ya utilizó en otros procesos: aprovechar el peso territorial de los jefes municipales para fortalecer la boleta provincial.

Río Cuarto, fuera del cálculo

Dentro de esta estrategia, Río Cuarto aparece como un caso particular. La ciudad no sólo tendrá un calendario electoral diferente al provincial, sino que además existe un antecedente que todavía pesa en la evaluación del oficialismo.

En 2023, la decisión de colocar a Juan Manuel Llamosas, quien había sido intendente en dos oportunidades, en un lugar destacado de la lista buscó aprovechar su capacidad para generar votos en el sur.

Sin embargo, la estrategia no produjo el resultado esperado. Llaryora perdió en Río Cuarto y el oficialismo también sufrió derrotas en tres de los cuatro departamentos de la región.

Por eso, para la próxima elección la mirada estaría puesta en otras localidades y en dirigentes con capacidad para garantizar una tracción electoral más efectiva.

Un escenario diferente al de 2023

En el oficialismo consideran que las condiciones políticas de cara a 2027 son diferentes. Uno de los elementos que destacan es el crecimiento del nivel de conocimiento de Llaryora en el interior provincial, acompañado por una mayor presencia territorial de la gestión a través de obras y programas impulsados por la Provincia.

En el entorno del gobernador observan que sus recorridas por localidades del interior generan actualmente una convocatoria mayor que en los primeros años de su gestión.

Ese cambio podría convertirse en un activo electoral para el oficialismo, especialmente en aquellas zonas donde anteriormente la figura del gobernador tenía menor instalación.

La discusión por los lugares en la Legislatura

Todavía resta definir si las elecciones municipales serán unificadas con las provinciales y cómo quedará finalmente diseñado el calendario electoral. Sin embargo, la discusión interna ya comenzó a girar alrededor de una pregunta concreta: qué dirigentes tienen capacidad suficiente para convertir su peso municipal en votos para la lista provincial.

En ese análisis, los intendentes aparecen como candidatos naturales, pero no alcanza con tener una buena gestión. El requisito central será contar con una expectativa sólida de reelección y, al mismo tiempo, gobernar localidades con un volumen electoral capaz de hacer una diferencia.

La cantidad de lugares disponibles también será determinante. Históricamente, el sur cordobés no logró una representación proporcional a su peso territorial entre los primeros lugares de la Legislatura.

Por eso, la disputa no pasa solamente por conseguir candidatos, sino por encontrar aquellos nombres que puedan justificar un lugar expectable en la boleta.

Intendentes ante una decisión incómoda

Para los dirigentes peronistas del sur, el escenario que se abre para 2027 ofrece una oportunidad de recuperar protagonismo. La expectativa dentro del oficialismo es que una elección provincial más competitiva en el interior permita mejorar la representación de la región.

Pero para el Gobierno provincial existe una dificultad evidente: convencer a intendentes que tienen posibilidades concretas de renovar sus mandatos para que resignen una eventual reelección municipal y se incorporen a la lista legislativa.

La decisión final dependerá de varios factores, entre ellos el calendario electoral, el diseño de la boleta y las posibilidades que tenga cada dirigente de obtener una banca.

Mientras tanto, el tablero comienza a moverse. El sur cordobés aparece como una de las zonas donde el oficialismo buscará recuperar terreno y los intendentes podrían convertirse en una pieza clave de la estrategia de Llaryora para llegar a 2027 con una estructura territorial más sólida.

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