La caída del consumo golpea al norte argentino y profundiza la preocupación del comercio por la pérdida del poder adquisitivo

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El consumo continúa mostrando una marcada debilidad en las provincias del norte argentino.
  • La pérdida del poder adquisitivo sigue condicionando las decisiones de compra de las familias.
  • Jujuy y Salta registran importantes caídas en las ventas de supermercados.
  • Los comerciantes advierten que el consumo se concentra cada vez más en productos esenciales.
  • Catamarca, Formosa y Chaco también informan dificultades para el comercio minorista.
  • El sector espera una recuperación sostenida de los ingresos para revertir la actual retracción de las ventas.

El consumo continúa mostrando señales de debilidad en las provincias del norte argentino, donde comerciantes, cámaras empresarias y referentes económicos advierten que la desaceleración de la inflación aún no logró traducirse en una recuperación sostenida de las ventas. Los datos disponibles correspondientes al inicio de 2026 reflejan un escenario de retracción que afecta tanto a supermercados como a comercios minoristas y que mantiene condicionado uno de los principales motores de la actividad económica.

La situación acompaña la evolución del consumo privado a nivel nacional, que durante el primer cuatrimestre registró una caída acumulada respecto del mismo período del año anterior. Los especialistas coinciden en que el deterioro del poder adquisitivo continúa siendo el principal factor que explica el comportamiento cauteloso de los hogares, que priorizan las compras indispensables y postergan los gastos considerados no esenciales.

En Jujuy, las estadísticas oficiales muestran que las ventas en supermercados, medidas a precios constantes para descontar el efecto de la inflación, retrocedieron durante abril y acumulan una baja de dos dígitos en el primer cuatrimestre. Aunque la facturación en pesos aumentó respecto del año pasado, ese crecimiento responde principalmente al incremento de los precios y no a un mayor volumen de productos comercializados.

El relevamiento provincial también indica que los alimentos continúan concentrando la mayor parte del gasto de las familias. Los rubros vinculados con productos básicos, como almacén, carnes, artículos de limpieza, bebidas y lácteos, representan la mayor proporción de las ventas, reflejando un consumo cada vez más orientado a cubrir necesidades esenciales.

A ese panorama se suma el elevado costo de la canasta alimentaria en la región. Jujuy volvió a ubicarse entre las provincias del NOA con mayor costo para abastecer un hogar, apenas por debajo de Salta, lo que incrementa la presión sobre el presupuesto de las familias.

Precisamente en Salta, los indicadores también muestran una disminución sostenida de las ventas en supermercados. Los registros comparativos reflejan caídas tanto frente al año pasado como respecto de los niveles observados en 2023, configurando uno de los períodos de mayor retracción para las grandes cadenas comerciales.

Diversos análisis atribuyen este escenario a la pérdida del poder de compra de los salarios, aunque algunos economistas aclaran que parte del consumo migró hacia otros canales de comercialización, como autoservicios, comercios de cercanía, mayoristas y plataformas de comercio electrónico. Sin embargo, consideran que esa modificación no alcanza para compensar el deterioro general del consumo.

Entre los rubros más afectados aparecen las bebidas, los artículos para el hogar, los productos electrónicos y las comidas elaboradas, mientras que algunos segmentos vinculados a frutas, verduras, lácteos e indumentaria lograron mostrar una evolución algo más favorable.

En Catamarca, las entidades empresarias describen una situación compleja para el comercio minorista. Representantes del sector sostienen que numerosos negocios enfrentan dificultades para sostener su actividad y atribuyen parte de esa situación a la pérdida del poder adquisitivo y al crecimiento del comercio electrónico, que modificó los hábitos de compra de los consumidores.

En Formosa, el panorama resulta igualmente desafiante. Comerciantes locales aseguran que las familias redujeron considerablemente el volumen de sus compras y adoptaron un esquema de consumo más fragmentado, adquiriendo únicamente los productos necesarios para cada jornada.

Según referentes del sector, incluso los alimentos comenzaron a ser objeto de una mayor racionalización del gasto, una señal que consideran especialmente preocupante por tratarse de bienes esenciales dentro del presupuesto familiar.

La situación también preocupa en Chaco, donde las cámaras empresarias afirman que la actividad comercial continúa sin reflejar la recuperación observada en algunos sectores exportadores de la economía. Desde el sector sostienen que actividades como la minería, los hidrocarburos o el agro muestran crecimiento, pero generan un impacto limitado sobre el comercio urbano debido a su menor capacidad de generar empleo directo.

En conjunto, el panorama del norte argentino refleja una recuperación económica todavía desigual. Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran avances, el consumo interno continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo, la cautela de las familias y un escenario que mantiene bajo presión a miles de pequeños y medianos comerciantes que esperan una mejora más firme durante la segunda mitad del año.

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