
La morosidad de las familias alcanzó en mayo un récord de 12,7% y preocupa el aumento de la deuda impaga
ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

- La morosidad de las familias alcanzó el 12,7% y acumuló diecinueve meses consecutivos de aumento.
- Los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentran los mayores niveles de incumplimiento.
- Las entidades no financieras registraron una mora del 32,2%, muy superior al promedio del sistema.
- Casi cuatro de cada diez menores de 35 años con créditos vigentes presentan al menos un préstamo irregular.
- El Banco Central considera que la morosidad podría haber alcanzado su punto máximo durante el segundo trimestre.
- Los analistas prevén que el crédito a las familias tendrá un aporte limitado al crecimiento económico en los próximos meses.
La morosidad en los créditos otorgados a las familias volvió a crecer durante mayo y alcanzó el nivel más alto de los últimos años. De acuerdo con un informe elaborado por la consultora 1816 a partir de datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), el porcentaje de préstamos con atrasos superiores a 90 días llegó al 12,7%, completando diecinueve meses consecutivos de incremento.
El relevamiento refleja un deterioro sostenido en la capacidad de pago de los hogares, especialmente en determinados segmentos de la población. Entre los grupos más afectados aparecen los jóvenes y quienes obtuvieron financiamiento a través de entidades no financieras, donde los indicadores muestran un deterioro significativamente mayor al promedio del sistema.
La consultora aclaró que las estadísticas correspondientes a mayo aún podrían registrar pequeñas modificaciones, ya que el Banco Central suele realizar actualizaciones posteriores sobre la base de datos utilizada para elaborar estos indicadores. No obstante, el informe sostiene que la tendencia general de crecimiento de la morosidad se mantiene sin cambios.
En paralelo, el nivel de incumplimiento también aumentó entre las empresas. En ese sector, la mora pasó del 3,3% al 3,5%, mientras que, considerando al conjunto del sector privado, el indicador avanzó desde el 7,3% hasta el 7,7%.
Los especialistas destacan que el deterioro resulta particularmente significativo al compararlo con la situación existente a fines de 2024, cuando apenas el 2,5% de los créditos otorgados a familias presentaba irregularidades. Desde entonces, el crecimiento de los atrasos se concentró principalmente en los préstamos personales y en las financiaciones mediante tarjetas de crédito, dos de los productos de mayor utilización por parte de los consumidores.
El estudio también muestra que la problemática se extendió a la mayor parte del sistema financiero. Durante mayo, 26 de las 30 entidades analizadas registraron un aumento de la morosidad, lo que evidencia que el fenómeno no se limita a casos aislados sino que afecta de manera generalizada a los distintos operadores del mercado crediticio.
Uno de los datos que más preocupación genera corresponde al desempeño de las entidades no financieras, que concentran aproximadamente el 17% del crédito destinado al sector privado. En ese segmento, la mora alcanzó el 32,2%, un porcentaje considerablemente superior al observado en los bancos tradicionales.
La situación de los jóvenes también aparece entre los aspectos más destacados del informe. Según el análisis, cerca del 40% de las personas menores de 35 años que mantienen algún crédito vigente presentan al menos un préstamo en situación irregular. Ese indicador refleja las mayores dificultades que enfrenta ese grupo etario para sostener el cumplimiento de sus obligaciones financieras.
Desde el Banco Central también siguen de cerca la evolución de estos indicadores. Días atrás, el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, sostuvo que el nivel de morosidad habría alcanzado su punto máximo durante el segundo trimestre del año, por lo que consideró posible que los próximos registros comiencen a mostrar una desaceleración en el ritmo de crecimiento de los incumplimientos.
Por otra parte, la consultora 1816 observó que durante mayo y junio el crédito en pesos al sector privado dejó de disminuir en términos reales. Sin embargo, aclaró que esa estabilización todavía no se traduce en una recuperación significativa del financiamiento ni en una mejora de la capacidad de pago de los hogares.
De cara a los próximos meses, el informe proyecta que el crédito destinado a las familias difícilmente vuelva a convertirse en uno de los principales motores de la actividad económica, como ocurrió durante parte de 2024 y comienzos de 2025. Entre los motivos mencionados figura el hecho de que más del 27% de las personas que accedieron a préstamos dejaron de reunir las condiciones para obtener nuevo financiamiento.
Aun así, los analistas consideran que el limitado peso del crédito dentro de la economía argentina permitiría que la actividad continúe mostrando crecimiento durante los próximos doce meses, incluso si persisten las dificultades observadas en el mercado de préstamos a las familias.




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