Alivio en las góndolas: la fuerte desaceleración de los alimentos empuja la inflación de junio hacia un nuevo piso

ECONOMÍA Dante HERRERA

ZXX6R2MSNFDPBMZPEJHMFODBFI

El frente de los precios domésticos exhibe señales de marcada distensión. Durante la cuarta semana de junio, los relevamientos de las principales consultoras económicas del país registraron una fuerte desaceleración en el rubro de alimentos y bebidas, con variaciones semanales de entre el 0% y el 0,2%. Este estancamiento en el sector de mayor impacto social ha consolidado un optimismo generalizado entre los analistas, quienes coinciden en que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general mantendrá su sendero descendente, proyectando incluso un piso inflacionario del 1,8% para el cierre del mes.

La medición de la firma LCG encendió las luces verdes al revelar que la comida no registró aumentos promedio en la última semana, arrastrando el indicador mensual de la categoría a un magro 1,5%. Según este informe, el encarecimiento estacional de las verduras fue plenamente compensado por la retracción en los valores de las frutas y las carnes. En sintonía, la consultora Analytica detectó un avance marginal del 0,1% semanal, situando su proyección del IPC general en 1,8%. De convalidarse esta cifra por el INDEC, la inflación oficial retrocederá 0,3 puntos porcentuales respecto al 2,1% de mayo, regresando a los niveles mínimos observados a mediados de 2025. Aunque existen estimaciones levemente más cautas, como el 1,9% de Eco Go o el 2,1% de Libertad y Progreso, el consenso ratifica el quiebre de la inercia tras el pico del 3,4% anotado en marzo.

Esta sensible desaceleración no es un hecho aislado, sino el resultado directo de una tregua en los precios regulados clave de la economía. El equipo económico articuló una estrategia de contención que incluyó la decisión de la petrolera YPF de congelar los combustibles, aplicando apenas un ajuste del 1% luego de un mes y medio sin cambios. A este factor se sumaron decisiones regulatorias de la Secretaría de Energía orientadas a amortiguar el impacto de las tarifas residenciales.

En el servicio de gas, el Gobierno extendió una bonificación extraordinaria del 25% en las boletas, elevando el subsidio estatal al 75% para los usuarios de menores ingresos y entidades de bien público. De igual modo, el cuadro tarifario de la energía eléctrica recibió un subsidio equivalente al 62% del consumo base mediante un descuento adicional del 11,97%. Este blindaje tarifario e impositivo sobre los servicios públicos impidió que los gastos de infraestructura hogareña dinamitaran el esfuerzo fiscal, allanando el camino para que la desinflación de la canasta básica se traslade de forma limpia al índice general.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto