El Gobierno apuesta al efecto Mundial para descomprimir la agenda política en medio de las tensiones internas de La Libertad Avanza

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • El Gobierno esperaba que el Mundial redujera el impacto de la agenda política
  • La interna entre Patricia Bullrich y el entorno de Karina Milei volvió a quedar expuesta
  • Bullrich puso a disposición su renuncia como jefa de bloque, aunque nunca fue considerada
  • La principal tensión oficialista enfrenta al círculo de Santiago Caputo con los Menem
  • La Casa Rosada busca mostrar unidad mediante nuevas reuniones políticas
  • Javier Milei evita profundizar públicamente los conflictos internos

Mientras el Mundial 2026 comienza a monopolizar la atención pública, en el Gobierno nacional observan con expectativa un escenario que consideran favorable para disminuir la intensidad de la agenda política y amortiguar el impacto de las disputas internas que atraviesan a La Libertad Avanza. Sin embargo, el pronóstico oficial de una progresiva despolitización mediática todavía no termina de concretarse y las diferencias dentro del oficialismo continúan ocupando espacios centrales en la conversación pública.

En la Casa Rosada admiten que esperaban que la cercanía de la Copa del Mundo redujera de manera natural la circulación de noticias vinculadas a la política nacional. La apuesta libertaria consistía en aprovechar ese contexto para consolidar en la agenda algunos indicadores económicos positivos y recuperar iniciativa después de semanas marcadas por tensiones y controversias.

Hasta hace pocos días, varios funcionarios destacaban que se había producido una relativa calma informativa. Durante ese período, el Ejecutivo consiguió instalar datos económicos favorables y, al mismo tiempo, la investigación que involucraba a Manuel Adorni había comenzado a perder fuerza en el debate público. A eso se sumó la conmoción social generada por el caso de Agostina Vega, que desplazó parte de la atención mediática hacia cuestiones ajenas al escenario político.

Sin embargo, la tranquilidad duró poco. El lunes, Patricia Bullrich volvió a colocar las diferencias internas en el centro de la escena al expresar públicamente su rechazo al pedido impulsado por los hermanos Milei para retirar el pliego de María Verónica Michelli para un tribunal oral en La Plata. La publicación generó un fuerte revuelo dentro del oficialismo y alimentó especulaciones sobre el vínculo político entre la senadora y el núcleo más cercano al Presidente.

Las tensiones crecieron aún más luego de trascender que Bullrich había puesto a disposición su renuncia a la conducción del bloque en el Senado durante una conversación telefónica con Javier Milei. Aunque desde el entorno presidencial aseguran que esa posibilidad nunca fue analizada seriamente, el episodio dejó expuestas las diferencias que existen dentro del espacio libertario.

Desde el círculo cercano a Bullrich buscaron relativizar el conflicto y remarcaron que la dirigente mantiene alineamiento con el proyecto político del Presidente. No obstante, volvieron a marcar diferencias con Karina Milei y reivindicaron el peso propio de la ex ministra de Seguridad dentro del oficialismo. “Ella no es empleada de nadie, es socia política de Javier”, señalaron cerca de la legisladora, en una definición que volvió a dejar al descubierto las disputas de poder que atraviesan al espacio gobernante.

Con el objetivo de desactivar rumores y transmitir una imagen de unidad, Bullrich y Karina Milei mantuvieron una reunión este miércoles en el despacho de la Secretaria General de la Presidencia. La propia senadora difundió una fotografía del encuentro acompañada por un mensaje en el que aseguró que ambas trabajan juntas por las transformaciones impulsadas por Javier Milei.

Aun así, puertas adentro del oficialismo reconocen que el clima interno continúa siendo delicado. Las diferencias no solo involucran a Bullrich y Karina Milei, sino también a otros sectores de peso dentro del armado libertario. La principal disputa sigue concentrándose en la tensión entre el círculo de Santiago Caputo y el sector político vinculado a los primos Menem, una interna que impacta directamente en la coordinación legislativa y en la estrategia política del Gobierno.

En ese contexto, en la Casa Rosada analizan convocar en los próximos días a una nueva reunión de la denominada Mesa Política, el ámbito donde se definen prioridades parlamentarias y acuerdos con sectores de la oposición dialoguista. La intención sería mostrar nuevamente una señal de cohesión interna y evitar que las diferencias condicionen el avance de proyectos clave en el Senado y Diputados.

Dentro del oficialismo admiten que el Mundial podría generar una ralentización natural de la actividad política y legislativa. Además, reconocen que la cercanía del calendario electoral complicará cada vez más la posibilidad de construir consensos amplios con sectores opositores moderados.

Mientras tanto, Javier Milei mantiene una postura prudente frente a los conflictos internos. El Presidente evitó pronunciarse públicamente sobre la polémica desatada por Bullrich y, según aseguran en ambos sectores, el diálogo entre ellos continúa siendo fluido y respetuoso. Aunque las tensiones persisten, en el Gobierno intentan sostener una imagen de estabilidad política en un momento donde consideran fundamental preservar cohesión para avanzar con las reformas pendientes.

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