Tasas en pesos pierden contra la inflación, pero el carry trade sigue vigente en un escenario de dólar estable

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Las tasas en pesos se ubican por debajo de la inflación y generan rendimientos negativos en términos reales
  • A pesar de esto, el carry trade sigue siendo atractivo gracias a la estabilidad del dólar
  • Los inversores pueden obtener ganancias en dólares si el tipo de cambio se mantiene controlado
  • Un eventual salto cambiario podría eliminar rápidamente los beneficios de la estrategia
  • El mercado prevé que la calma cambiaria podría sostenerse hasta mediados de año
  • Crece la recomendación de tomar ganancias y migrar hacia activos más defensivos

El comportamiento reciente de las tasas de interés en pesos refleja un cambio significativo en la dinámica financiera local. En un contexto de mayor liquidez y una política monetaria menos contractiva, los instrumentos de corto plazo comenzaron a mostrar rendimientos negativos en términos reales, al ubicarse por debajo del ritmo de inflación. Sin embargo, a pesar de este deterioro, continúan siendo utilizados en estrategias financieras que buscan aprovechar la estabilidad cambiaria.

Actualmente, las letras y bonos del Tesoro ofrecen rendimientos mensuales apenas superiores al 2%, mientras que las tasas de caución se ubican en torno al 1,7%. Estos niveles contrastan con una inflación que se mantiene cercana al 3% mensual, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo para quienes se posicionan en activos en moneda local. Este fenómeno evidencia que, en términos reales, las colocaciones en pesos no logran preservar valor frente al avance de los precios.

Aun así, estos instrumentos siguen siendo atractivos dentro de la lógica del carry trade, una estrategia que consiste en vender dólares para invertir en activos en pesos, con la expectativa de que el tipo de cambio se mantenga estable o avance a un ritmo menor que las tasas de interés. Bajo estas condiciones, los inversores pueden obtener ganancias medidas en moneda dura al recomprar divisas en el futuro.

La clave de esta operatoria radica en la estabilidad del dólar. En lo que va de marzo, el tipo de cambio oficial se mantiene prácticamente sin variaciones, incluso en un escenario internacional desafiante y con intervenciones del Banco Central orientadas a la acumulación de reservas. Esta calma cambiaria permite que los rendimientos en pesos, aunque negativos en términos reales, resulten positivos cuando se los mide en dólares.

De hecho, quienes ingresaron a esta estrategia en las últimas semanas obtuvieron retornos significativos. Se estima que un inversor que vendió dólares hace un mes y se posicionó en instrumentos del Tesoro podría hoy recomprar divisas con una ganancia cercana al 5%. Este nivel de rendimiento, en tan corto plazo, supera ampliamente el retorno anual de muchos activos en dólares, aunque con un nivel de riesgo superior.

No obstante, el escenario actual también plantea desafíos. La continuidad del carry trade depende en gran medida de que el tipo de cambio se mantenga bajo control. Un movimiento brusco del dólar podría erosionar rápidamente las ganancias acumuladas e incluso generar pérdidas. Este riesgo se vuelve más relevante en un contexto donde las tasas de interés en pesos ya no compensan la inflación y donde la brecha entre el tipo de cambio oficial y el techo de la banda de flotación se mantiene elevada.

En el mercado financiero, algunos analistas comienzan a ponerle un horizonte temporal a esta estrategia. Si bien estiman que la estabilidad cambiaria podría extenderse durante los próximos meses —impulsada por el ingreso de divisas de la cosecha gruesa y el crecimiento de exportaciones energéticas y mineras—, advierten que hacia mediados de año el escenario podría volverse más incierto.

La estacionalidad juega un rol clave en este análisis. A partir del segundo semestre, suele disminuir la oferta de dólares del sector agroexportador y también cae la demanda de pesos, lo que podría generar presiones sobre el tipo de cambio. En ese contexto, mantener posiciones en moneda local implicaría asumir un riesgo mayor.

En paralelo, la baja de tasas responde a una decisión del equipo económico de relajar parcialmente las condiciones monetarias. El Banco Central redujo el ritmo de absorción de pesos, mientras que el Tesoro convalidó licitaciones menos exigentes en términos de financiamiento. Este cambio favoreció una mayor liquidez en el sistema y presionó a la baja los rendimientos.

Con este telón de fondo, algunos inversores comienzan a evaluar un cambio de estrategia. La recomendación que gana terreno es tomar ganancias obtenidas en el primer trimestre y migrar progresivamente hacia activos en dólares o instrumentos más defensivos. De esta manera, buscan resguardar capital ante un eventual cambio en las condiciones del mercado.

El escenario actual, entonces, combina oportunidades y riesgos. Mientras el dólar se mantenga estable, el carry trade seguirá ofreciendo retornos atractivos en moneda dura. Sin embargo, la fragilidad de ese equilibrio obliga a monitorear de cerca las variables macroeconómicas y a actuar con cautela frente a posibles cambios de tendencia.

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