Fusión bajo condiciones: el Gobierno avanza con exigencias para redefinir el mapa de las telecomunicaciones

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El Enacom recomendó aprobar la fusión con condiciones estrictas
  • Telecom debería ceder unos 6 millones de clientes móviles
  • También se exige la devolución de 130 MHz de espectro
  • La operación podría concentrar cerca del 60% del mercado
  • Competidores y actores del sector advierten riesgos de concentración
  • La decisión final definirá el modelo de competencia en telecomunicaciones

La posible integración entre Telecom Argentina y Telefónica de Argentina ingresó en una etapa decisiva tras más de un año de incertidumbre regulatoria. El Ente Nacional de Comunicaciones elevó un informe a la Autoridad Nacional de la Competencia en el que sugiere aprobar la operación, pero bajo una serie de condiciones estrictas que buscan evitar un exceso de concentración en el mercado.

Entre las principales recomendaciones figura la obligación de desprenderse de aproximadamente 6 millones de líneas móviles, una cifra significativa que refleja la magnitud del proceso. La distribución de esos clientes no sería uniforme: cerca de 4 millones deberían ser transferidos en el Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras que el resto se repartiría entre el norte y el sur del país. La medida apunta a garantizar un equilibrio territorial en la competencia.

A esta exigencia se suma la devolución de alrededor de 130 MHz de espectro radioeléctrico, un recurso clave para la prestación de servicios móviles y el desarrollo de nuevas tecnologías como el 5G. Parte de ese espectro debería liberarse de manera inmediata, mientras que el resto se redistribuiría en distintas regiones. Se trata de uno de los puntos más sensibles de la negociación, dado que el espectro constituye un activo estratégico en un sector donde la capacidad de red define la calidad del servicio.

La operación, anunciada en febrero de 2025 por unos 1.245 millones de dólares, quedó durante meses en un limbo regulatorio que paralizó decisiones de inversión y generó tensiones entre los actores del mercado. De concretarse sin restricciones, la empresa resultante podría concentrar cerca del 60% del negocio móvil, con niveles aún mayores en servicios fijos y de banda ancha, lo que encendió alertas desde el inicio.

El informe del Enacom, aunque no vinculante, funciona como una guía para la autoridad de competencia y anticipa el enfoque que podría adoptarse en la resolución final. La discusión dejó de centrarse en la aprobación o rechazo de la fusión y se trasladó al terreno de las condiciones necesarias para su viabilidad. En ese marco, competidores como Claro Argentina y Telecentro ya manifestaron objeciones, advirtiendo sobre los riesgos de una estructura de mercado excesivamente concentrada.

El principal argumento gira en torno a la acumulación de infraestructura, clientes y espectro en un único operador, lo que podría generar ventajas difíciles de revertir. En industrias con fuertes economías de escala, la concentración puede traducirse en barreras de entrada más altas para otros competidores, especialmente en segmentos donde la inversión inicial es elevada.

No obstante, dentro del propio sector existen matices. Algunos especialistas advierten que una devolución inmediata del espectro podría afectar la calidad del servicio, al reducir la capacidad operativa de las redes actuales. En ese sentido, gana terreno la alternativa de implementar un esquema gradual, que permita una transición ordenada sin comprometer la prestación.

El impacto de la operación también alcanza a los actores más pequeños. En la Argentina funcionan más de 1.500 proveedores de internet, muchos de ellos pymes y cooperativas, que dependen de condiciones mayoristas para operar. En un escenario de mayor concentración, su margen de negociación podría verse reducido, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del ecosistema.

A este panorama se suma la elevada carga impositiva del sector, que según estimaciones privadas supera el 40% de los ingresos. Este factor estructural complejiza aún más la competencia y condiciona la capacidad de inversión en infraestructura.

La discusión en torno a la fusión trasciende a las empresas involucradas. En un contexto global donde el negocio de las telecomunicaciones enfrenta ingresos estancados y crecientes demandas de inversión, la escala aparece como una condición necesaria para sostener la competitividad. Sin embargo, esa misma escala obliga a los reguladores a intervenir para evitar distorsiones.

La decisión final de las autoridades no solo definirá el futuro de esta operación, sino también el modelo de desarrollo del sector en los próximos años, en un delicado equilibrio entre eficiencia, inversión y competencia.

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