
Chile inicia el plan "Escudo Fronterizo": zanjas y muros en el norte del país
INTERNACIONALES Simón DERONDA

El gobierno de Chile, bajo la conducción del presidente José Antonio Kast, ha dado inicio formal a una de sus promesas de campaña más emblemáticas: la construcción de una zanja antimigrantes y barreras físicas en el norte del país. El proyecto, bautizado como plan Escudo Fronterizo, comenzó a materializarse en la región de Arica, específicamente en las cercanías del complejo fronterizo de Chacalluta, con el objetivo de frenar el ingreso irregular de personas a través de la frontera con Perú.
La obra consiste en la excavación de fosos de aproximadamente tres metros de profundidad, que actuarán como un obstáculo insuperable para quienes intenten cruzar por pasos no habilitados. En esta primera etapa, los trabajos se concentran en un tramo de 600 metros, ubicado entre los hitos fronterizos 1 y 15. Sin embargo, el despliegue no se limita a las excavaciones; en puntos estratégicos considerados de alto riesgo, el plan contempla la instalación de muros de hasta cinco metros de altura, combinando ambas estructuras para sellar el límite territorial.
El mandatario también ha extendido estas medidas hacia la frontera con Bolivia, donde ordenó levantar barreras similares mediante la firma de decretos presidenciales apenas asumió el mando. Para llevar a cabo esta tarea, Kast solicitó formalmente la colaboración activa de las Fuerzas Armadas, encomendando al Ejército no solo la construcción de estos obstáculos físicos, sino también un aumento significativo en la dotación de funcionarios para custodiar la zona.
La justificación del Ejecutivo para estas medidas de fuerza radica en la crisis migratoria que atraviesa el país. Según datos oficiales utilizados por el gobierno, existen actualmente 337.000 extranjeros en situación irregular, una cifra que el presidente ha prometido reducir drásticamente. De hecho, la estrategia contempla la deportación de cerca de 340.000 migrantes, en su mayoría de nacionalidad venezolana, como parte de un giro radical respecto a la gestión anterior. Con el inicio de estas obras, Kast busca marcar un quiebre definitivo, priorizando el orden público y la seguridad nacional sobre las políticas de acogida, transformando la geografía del norte chileno en una fortaleza diseñada para desalentar el tránsito migratorio ilegal en la región.



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