Filtración revela red global de desinformación rusa: Argentina y Bolivia aparecen en el mapa de influencia

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Una filtración de cientos de documentos internos vinculados a una estructura de inteligencia rusa dejó al descubierto el alcance de una red internacional de desinformación destinada a expandir la influencia de Rusia en distintos puntos del planeta. Entre los países mencionados en los informes aparecen Argentina y Bolivia, señalados como parte del entramado de operaciones desplegadas en América Latina.

Los documentos revelan la actividad de una organización conocida como “La Compañía”, creada por el empresario y ex jefe del Grupo Wagner, Yevgeny Prigozhin, estrecho aliado del presidente Vladimir Putin. Según los archivos filtrados, esta estructura llegó a contar con cerca de 90 especialistas dedicados a campañas de manipulación informativa y presión política en el exterior.

Entre enero y octubre de 2024, el programa habría destinado unos 7,3 millones de dólares para financiar operaciones de influencia en al menos 30 países de América Latina, África y Medio Oriente.

La investigación fue difundida por el consorcio periodístico Forbidden Stories, con trabajos de las periodistas Léa Peruchon y Eloïse Layan, quienes analizaron más de 1.400 documentos internos que detallan presupuestos, estrategias y acciones desplegadas en distintas regiones.

Presupuesto para propaganda y campañas

Los informes indican que el aparato de influencia manejaba cerca de 750.000 dólares mensuales para sostener sus operaciones de comunicación política y producción mediática. Solo en agosto de 2024 se destinaron unos 340.000 dólares al llamado “Proyecto Magadán”, una iniciativa orientada a promover narrativas críticas hacia Occidente.

Parte de ese dinero se utilizó para financiar artículos periodísticos y contenidos en medios aliados. En algunos casos, los pagos alcanzaron los 10.000 dólares por una sola publicación en países como Libia, mientras que en Argentina se registraron transferencias de hasta 2.500 dólares a periodistas, cuya identidad no fue revelada en los documentos.

África, el laboratorio del modelo

La estrategia rusa tomó como base operativa a la República Centroafricana, considerada por los documentos como un punto clave para consolidar la presencia de Moscú en el continente africano.

Desde allí se extendió un modelo de influencia que incluyó financiamiento a medios locales, campañas informativas y vínculos con dirigentes políticos. Entre los proyectos señalados figura el apoyo a la emisora Lengo Sengo, que recibió un presupuesto cercano a los 100.000 dólares en mayo de 2024.

La red también operó en países del Sahel, como Malí, Burkina Faso y Níger, donde los documentos aseguran que el grupo participó en el impulso de la Alianza de Estados del Sahel, formada tras una serie de golpes militares en la región.

Las operaciones incluyeron campañas mediáticas contra países occidentales, presiones políticas y la expulsión de organizaciones no gubernamentales europeas.

Operaciones en América Latina

La actividad de “La Compañía” también alcanzó a América Latina. En Bolivia, los documentos describen una intervención posterior a la crisis política denunciada como intento de golpe de Estado por el gobierno del presidente Luis Arce.

Según los archivos, el operador ruso Sergei Vasilievich Mashkevich fue responsable de coordinar la llegada de especialistas a La Paz y diseñar estrategias destinadas a influir en la narrativa mediática durante la crisis.

En Argentina, las acciones habrían incluido campañas de propaganda y operaciones simbólicas, como la exhibición de una pancarta contra el apoyo a Ucrania durante un partido de fútbol disputado en el estadio Estadio Libertadores de América.

El objetivo de estas iniciativas era reforzar el mensaje de que Ucrania apoyaba movimientos armados en África, una narrativa impulsada por los operadores rusos en distintos escenarios internacionales.

Manipulación política y campañas falsas

Los documentos también describen tácticas de desinformación utilizadas en procesos electorales. En Namibia, por ejemplo, los operadores difundieron una carta falsa supuestamente enviada por el Reino Unido en la que se acusaba a la oposición de recibir financiamiento secreto a cambio de concesiones petroleras.

La campaña se viralizó rápidamente en redes sociales y alcanzó a más de 1,7 millones de personas, según los propios informes internos.

En Senegal, los documentos incluso mencionan planes para promover un golpe de Estado favorable al Kremlin, con apoyo potencial del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR).

La estructura tras la muerte de Prigozhin

Aunque Yevgeny Prigozhin murió en agosto de 2023 tras el accidente del avión en el que viajaba, la estructura que había creado continuó operando bajo supervisión directa del SVR.

Entre los responsables señalados en los documentos aparecen Sergei Sergeyevich Klyukin, encargado de coordinar a decenas de analistas en distintos países, y Artem Vitalyevich Gorny, responsable de las finanzas del programa.

Las operaciones se coordinaban desde oficinas en San Petersburgo, con desplazamientos frecuentes hacia ciudades como Bamako, Johannesburgo y Dubái.

Propaganda y simbología

Entre los documentos también aparecen detalles curiosos que reflejan el componente simbólico de la organización. Uno de los registros menciona la compra de 245 claveles para un acto en homenaje a Prigozhin en el primer aniversario de su muerte.

Los archivos filtrados muestran, además, que la red aplicaba un método de trabajo sistemático: primero identificaba actores políticos y líderes de opinión, luego desplegaba campañas informativas, ataques mediáticos y finalmente amplificaba el contenido a través de redes sociales y medios aliados.

No obstante, los propios investigadores advierten que algunos informes internos podrían exagerar el impacto real de las campañas para mostrar resultados positivos ante los responsables de inteligencia del Kremlin.

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