El PJ endurece su postura contra la reforma laboral y profundiza la interna tras nuevas rupturas

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • El PJ Nacional rechazó la reforma laboral y cuestionó a los legisladores propios que la apoyaron.
  • El comunicado fue avalado por Cristina Kirchner y articulado por José Mayans.
  • Se propuso una agenda alternativa centrada en ampliación de derechos laborales.
  • Tres senadores abandonaron el interbloque justicialista en la Cámara alta.
  • Gobernadores del norte impulsaron la ruptura y profundizaron la distancia con el kirchnerismo.
  • La interna peronista se agudiza en medio de la reconfiguración opositora.

El Partido Justicialista (PJ) Nacional emitió este lunes un duro comunicado en rechazo a la reforma laboral sancionada la semana pasada en el Congreso y apuntó especialmente contra los legisladores peronistas que acompañaron con su voto la iniciativa impulsada por el presidente Javier Milei. El documento, difundido en un contexto de creciente tensión interna, dejó al descubierto la profundidad de las diferencias que atraviesan al peronismo.

El PJ, formalmente presidido por Cristina Fernández de Kirchner —actualmente bajo detención domiciliaria—, es conducido en los hechos por sus vicepresidentes, con el senador José Mayans como principal vocero y articulador político. Según trascendió, el texto fue avalado por la ex mandataria y coordinado con la cúpula de la CGT, que acompañó su redacción.

En el comunicado, el partido sostuvo que la aprobación de la reforma “abre una nueva etapa de precarización y transferencia de riqueza” y advirtió que el pueblo trabajador “perderá salario, tiempo y salud física y mental”. La crítica no se limitó al contenido de la ley, sino que se dirigió con nombre implícito a los dirigentes propios que facilitaron su avance parlamentario.

“Quienes votaron esta reforma lo hicieron contra la doctrina histórica de nuestro movimiento”, señalaron, y remarcaron que el peronismo “nació para ampliar derechos, no para convalidar su eliminación”. La conducción partidaria sostuvo que un representante que avala la iniciativa “no expresa al movimiento”, sino que responde a “otros intereses”. El mensaje fue interpretado como una advertencia directa a los legisladores de Tucumán y Salta que votaron a favor, y a los de Catamarca que dieron quórum para habilitar el tratamiento en Diputados.

Además del rechazo político, el documento trazó una propuesta alternativa. El PJ planteó la necesidad de un salario mínimo acorde a la canasta básica, participación en las ganancias empresarias, ampliación de licencias parentales, derecho a la desconexión digital, reducción de la jornada laboral y regulación de los trabajadores de plataformas. Según el partido, sin un modelo económico que priorice industria y producción, ninguna reforma puede generar empleo digno.

La difusión del comunicado coincidió con otro episodio que sacudió al bloque justicialista en el Senado. Los legisladores Guillermo Andrada, Carolina Moisés y Sandra Mendoza formalizaron su salida del interbloque que conduce Mayans, aunque mantendrán el espacio denominado Convicción Federal. La fractura fue interpretada como un nuevo golpe a la cohesión opositora en la Cámara alta.

Detrás de la ruptura se encuentran los gobernadores Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz, quienes en los últimos años se distanciaron del kirchnerismo y consolidaron una postura más pragmática frente al oficialismo. La división, que ya se había manifestado en Diputados, terminó de cristalizarse en el Senado, debilitando la capacidad de acción conjunta del peronismo.

Sáenz, el más crítico de los tres, volvió a cuestionar públicamente a Cristina Kirchner durante el fin de semana, al afirmar que el PJ Nacional funciona como una estructura cerrada y centralizada. Sus declaraciones profundizaron el clima de confrontación interna que se arrastra desde la gestión de Alberto Fernández y que nunca logró saldarse.

El endurecimiento del discurso partidario frente a la reforma laboral parece cumplir un doble objetivo: marcar una línea ideológica clara ante el Gobierno y, al mismo tiempo, disciplinar a los propios. Sin embargo, la sucesión de rupturas legislativas revela que la estrategia enfrenta límites concretos en un peronismo atravesado por tensiones territoriales y diferencias de conducción.

Con un bloque fragmentado y gobernadores que priorizan agendas provinciales, el desafío del PJ no solo pasa por confrontar con la Casa Rosada, sino también por redefinir su identidad y liderazgo en un escenario político que expone sus fisuras. La reforma laboral, más que un punto de llegada, se convirtió en un nuevo capítulo de una interna que lejos está de encontrar resolución.

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