
Menem defendió la apertura económica en medio del conflicto por Fate y respaldó la reforma laboral
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

- El cierre potencial de Fate reavivó el debate sobre apertura y protección industrial.
- Martín Menem defendió la eliminación de barreras a las importaciones.
- El oficialismo atribuye la falta de competitividad a regulaciones y costos internos.
- La reforma laboral es presentada como herramienta para dinamizar el empleo.
- El Fondo de Asistencia Laboral busca contener a quienes pierdan su trabajo.
- La discusión expone tensiones entre integración global y resguardo del empleo local.
El debate por el cierre de la histórica fabricante de neumáticos Fate, que podría dejar más de 900 trabajadores sin empleo, reavivó la discusión sobre el rumbo económico y el alcance de la apertura comercial. En ese contexto, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, defendió la eliminación de barreras a las importaciones y sostuvo que las empresas locales deben adaptarse a competir en un mercado más amplio.
El dirigente consideró que durante años los consumidores argentinos pagaron precios muy superiores a los internacionales como consecuencia de políticas proteccionistas. A su entender, ese esquema terminó perjudicando al conjunto de la sociedad al encarecer bienes y favorecer a sectores específicos. “Si cerramos importaciones a la larga te va mal”, sintetizó, al plantear que las restricciones comerciales no constituyen una solución sostenible.
La postura de Menem se apoya en la idea de que los problemas de competitividad no se explican únicamente por la presión de productos importados, sino por distorsiones internas vinculadas al funcionamiento del Estado. Según señaló, el “exceso de regulaciones” y la carga burocrática incrementan los costos y reducen la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones. En esa línea, sostuvo que incluso actividades con capacidad productiva relevante se ven afectadas por estructuras que encarecen la operatoria cotidiana.
El conflicto por Fate, que forma parte del entramado industrial argentino desde hace décadas, se convirtió en un caso testigo de esta discusión. Mientras sectores sindicales y parte de la oposición advierten que la apertura pone en riesgo la producción nacional y el empleo, desde el oficialismo remarcan que la integración al comercio global es un paso necesario para mejorar la eficiencia y reducir precios.
Menem vinculó esta visión con la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Para el titular de Diputados, la flexibilización de ciertos aspectos del régimen vigente permitirá dinamizar el mercado de trabajo. “Si no tenés puerta de salida del sistema, no tenés puerta de entrada”, argumentó, al defender la necesidad de facilitar tanto la contratación como la desvinculación.
En su análisis, la reforma apunta a dotar de mayor “agilidad” al mercado laboral, adecuándolo a los cambios tecnológicos y productivos. Señaló que la legislación debe acompañar la evolución de los procesos económicos y que, una vez consolidadas nuevas reglas, el empleo podría recuperar dinamismo. “La tecnología avanza y las leyes se tienen que ir modificando”, remarcó.
Uno de los ejes del proyecto es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), pensado como herramienta de contención para quienes queden desempleados durante la transición hacia el nuevo esquema. Desde la oposición se plantearon cuestionamientos por un eventual impacto sobre el financiamiento del sistema previsional, pero Menem rechazó esas críticas y aseguró que el objetivo es brindar apoyo a las personas afectadas por los cambios estructurales.
El dirigente subrayó que la iniciativa constituye una reforma “muy amplia”, orientada a equilibrar los mecanismos de ingreso y salida del mercado laboral. En su visión, el nuevo marco normativo permitiría a las empresas adaptarse con mayor rapidez a las variaciones de la demanda y a los desafíos de la competencia internacional.
El escenario abierto por el posible cierre de Fate expone las tensiones de un proceso de transformación que combina apertura comercial y cambios regulatorios. Para el oficialismo, se trata de un paso imprescindible hacia una economía más competitiva e integrada. Para otros sectores, el riesgo es que la transición tenga costos sociales significativos si no se implementan políticas de acompañamiento adecuadas.
Mientras tanto, el debate continúa en el Congreso y en el ámbito empresarial y sindical. La discusión sobre cómo equilibrar competitividad, empleo y protección social se consolida como uno de los ejes centrales de la agenda económica actual.




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