Sáenz desafía a Cristina Kirchner y expone la fractura del PJ en el norte

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • Sáenz acusó a Cristina Kirchner de manejar el PJ con decisiones “a dedo”.
  • La intervención en Jujuy y Salta profundizó la fractura interna.
  • Carolina Moisés fue desplazada de la afiliación partidaria tras la suspensión de internas.
  • Gobernadores del norte impulsan un bloque alternativo al kirchnerismo.
  • El interbloque Convicción Federal busca fortalecer la agenda regional.
  • La disputa por el control partidario anticipa un escenario electoral incierto.

El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, volvió a tensar la relación con la conducción nacional del peronismo al cuestionar de manera directa a Cristina Fernández de Kirchner por el manejo del Partido Justicialista en las provincias del norte. En un mensaje difundido en redes sociales, el mandatario salteño acusó a la actual presidenta del PJ de decidir “a dedo” las autoridades partidarias y le reclamó que se concentre en su propio espacio político en lugar de “seguir destruyendo” al justicialismo.

El pronunciamiento no fue aislado ni improvisado. Sáenz apuntó también contra Máximo Kirchner y su entorno, a quienes responsabilizó por intervenir en la vida interna de los distritos del interior. Según sostuvo, las definiciones partidarias se adoptan desde Buenos Aires, sin consulta a los afiliados locales. “Le llaman renovación al reciclaje”, cuestionó, al tiempo que denunció un funcionamiento vertical que, a su entender, contradice los principios democráticos del partido.

La controversia se enmarca en el conflicto por la conducción del PJ en Jujuy y Salta. La intervención nacional, avalada por Cristina Kirchner, suspendió los procesos electorales internos y desplazó a la senadora jujeña Carolina Moisés de la afiliación partidaria. La medida profundizó el malestar en sectores del peronismo del norte que reclaman autonomía y elecciones abiertas para definir autoridades.

Moisés calificó la decisión como un “acto de cobardía” y advirtió que el peronismo, bajo la actual dinámica, difícilmente pueda reconstruirse como alternativa de poder. Sáenz replicó ese diagnóstico y sostuvo que el espacio corre el riesgo de diluirse tanto en el oficialismo como en la oposición si no habilita una discusión interna real. Para el gobernador, las intervenciones, sanciones y expulsiones decididas por la conducción central han paralizado el debate y clausurado la posibilidad de consensos.

En ese marco, el mandatario salteño reiteró que el PJ nacional opera “como una pyme familiar”, una frase que buscó sintetizar su crítica al centralismo partidario. Según su visión, quienes disienten con la línea predominante enfrentan represalias políticas, lo que alimenta la fractura interna. La disputa no solo tiene un componente simbólico, sino también estratégico: el control del aparato partidario incide en la definición de candidaturas y en el armado electoral de cara a los próximos comicios.

Desde 2025, Sáenz sostiene una postura crítica hacia el kirchnerismo y procura fortalecer su posicionamiento en la provincia y en la región. Su respaldo a Moisés y la coordinación con los gobernadores Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil evidencian la articulación de un bloque alternativo dentro del peronismo del norte. Junto a otros dirigentes impulsaron en el Senado la conformación del interbloque Convicción Federal, con la intención de robustecer la agenda regional y ganar margen de maniobra frente a la conducción nacional.

La intervención del PJ salteño, bajo la gestión de María Luz Alonso y Sergio Berni —ambos alineados con Cristina Kirchner—, añadió un capítulo más a la controversia. Las discusiones sobre el padrón partidario y los aportes de funcionarios provinciales se mezclan con la disputa política de fondo: quién conduce el peronismo en el interior y bajo qué reglas.

El mensaje final de Sáenz sintetizó el clima de tensión: “La Patria somos todos, pero el PJ son ellos”, escribió, marcando una frontera entre la dirigencia nacional y los sectores provinciales que reclaman mayor participación. Las diferencias abiertas entre el kirchnerismo y los mandatarios del norte configuran un escenario incierto para el justicialismo, que enfrenta el desafío de redefinir su liderazgo y su estrategia territorial en un contexto de reacomodamiento político.

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