Por qué el mercado automotor invita a esperar antes de comprar un auto

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
comprar-auto
  • El fuerte crecimiento en ventas refleja, en gran parte, la liberación de demanda contenida.
  • Los precios de los autos todavía no terminaron de ajustarse en todos los segmentos.
  • El mercado de usados muestra un rezago y podría acompañar futuras bajas.
  • Las tasas de interés siguen altas y condicionan la compra financiada.
  • La mayor competencia y la apertura comercial amplían la oferta disponible.
  • El contexto macroeconómico no presiona por una suba inmediata de precios.

Contra la intuición que suele imponerse en contextos de recuperación económica, el actual escenario del mercado automotor argentino sugiere prudencia. Aunque 2025 cerró con cifras récord en patentamientos y operaciones, distintos indicadores muestran que el proceso de reordenamiento del sector todavía no terminó. En ese marco, postergar la decisión de compra aparece, para muchos consumidores, como una estrategia racional más que como una oportunidad perdida.

Durante el último año se patentaron alrededor de 612.000 vehículos cero kilómetro, el volumen más alto desde 2018, mientras que el mercado de usados superó holgadamente los 1,8 millones de operaciones. El repunte fue significativo y marcó un quiebre respecto de años de retracción. Sin embargo, el consenso entre analistas es que estas cifras reflejan, en buena medida, la liberación de una demanda contenida y no un punto de equilibrio definitivo.

Desde una mirada estructural, el mercado automotor atraviesa una etapa de transición. Tras una primera fase de reactivación acelerada, comienza un período de normalización en el que los precios, la oferta y las condiciones de financiamiento empiezan a reacomodarse. Este patrón ya se observó en otros sectores de la economía, donde el entusiasmo inicial dio paso a ajustes más graduales y sostenidos.

Uno de los factores centrales es el comportamiento de los precios. El ajuste no se dio de manera homogénea en todos los segmentos. En los vehículos de alta gama ya se registraron bajas, impulsadas por la reducción del impuesto interno, cuya alícuota se recortó durante 2025. Esa medida alivió los valores finales y abrió la expectativa de nuevas correcciones en los próximos años, especialmente si se profundiza la política de reducción tributaria.

En contraste, el mercado de autos usados muestra un desfase. Históricamente, cuando los precios de los cero kilómetro bajan, los usados acompañan ese movimiento, pero con demora. Hoy, la brecha entre un vehículo nuevo y su equivalente usado es más estrecha de lo habitual, lo que sugiere que todavía hay margen para una corrección adicional en este segmento. Para el comprador, ese dato es clave a la hora de evaluar el momento de entrada.

El financiamiento es otro elemento determinante. Cerca de la mitad de las compras de autos nuevos se realizan mediante algún tipo de crédito, por lo que el nivel de las tasas de interés resulta decisivo. Si bien la inflación mostró una desaceleración, el costo del financiamiento no acompañó ese proceso con la misma velocidad. En muchos casos, las promociones vigentes esconden descuentos implícitos: la oferta de tasas subsidiadas convive con rebajas adicionales para quienes pagan al contado, una señal de que los precios aún están en fase de ajuste.

A esto se suma un cambio profundo en la estructura del mercado. La mayor apertura comercial y el ingreso de nuevas marcas ampliaron la oferta en un sector que durante años estuvo condicionado por restricciones. Más competencia implica, inevitablemente, presión a la baja sobre los precios, sobre todo en un contexto donde el consumo no muestra señales de aceleración significativa.

Desde el plano macroeconómico, el escenario tampoco anticipa sobresaltos que empujen los valores al alza en el corto plazo. La estabilidad relativa y la ausencia de shocks inflacionarios refuerzan la idea de que el mercado tiene margen para seguir acomodándose. Si bien ciertos segmentos con ingresos dolarizados sostienen la demanda, el proceso de absorción de esa demanda no está completo.

En conjunto, el diagnóstico es consistente: el mercado automotor argentino aún no alcanzó su punto de madurez. Con precios en revisión, una oferta cada vez más amplia y la expectativa de mejores condiciones de financiamiento, la paciencia se perfila como una aliada para quienes evalúan comprar un vehículo. Esperar no implica resignar oportunidades, sino apostar a un escenario más equilibrado y previsible.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto