Febrero arrancó con calma cambiaria, pero la política vuelve a tensionar el radar del mercado

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • Febrero arrancó con expectativas de continuidad en la estabilidad cambiaria, apoyada en tasas altas y oferta de dólares.
  • La menor demanda estacional de pesos es un factor que el mercado sigue de cerca en el segundo mes del año.
  • El debate de las reformas laboral y penal vuelve a poner a la política bajo la lupa de los inversores.
  • La oferta de divisas por liquidaciones y emisiones de deuda actúa como amortiguador de tensiones.
  • Las tasas en pesos se mantienen como ancla central para sostener la calma cambiaria.
  • El consenso descarta cambios bruscos en el corto plazo, aunque admite episodios puntuales de volatilidad.

El mercado financiero inició febrero con una expectativa dominante de continuidad en la estabilidad cambiaria, apoyada en un esquema de tasas en pesos elevadas y en la estrategia oficial de reforzar las reservas internacionales. Sin embargo, los analistas advierten que el segundo mes del año combina dos factores que suelen incomodar a la plaza local: una menor demanda estacional de pesos y el regreso de la política al centro de la escena, con el debate de reformas sensibles en el Congreso durante las sesiones extraordinarias.

La caída en la demanda de dinero es un comportamiento recurrente de febrero, cuando se diluyen los efectos de fin de año y comienzan a sentirse necesidades de liquidez distintas por parte de empresas y ahorristas. A este elemento técnico se suma el inicio del tratamiento legislativo de la reforma laboral y penal, dos iniciativas que suelen generar lecturas cruzadas entre los inversores y reactivar la cautela frente a posibles episodios de volatilidad.

En la city coinciden en que ese combo podría derivar en presiones puntuales sobre el tipo de cambio, aunque sin anticipar un quiebre del escenario de corto plazo. Desde F2 Soluciones Financieras, Andrés Reschini remarcó que la política volverá a quedar bajo la lupa del mercado, en un contexto de menor demanda de pesos, lo que abre la puerta a cierta tensión alcista. No obstante, aclaró que el equilibrio cambiario todavía cuenta con amortiguadores relevantes, especialmente del lado de la oferta de dólares.

Entre esos factores se destaca la liquidación pendiente de colocaciones primarias y emisiones de deuda, que aportan divisas y ayudan a sostener la calma. Bajo ese marco, el consenso es que la autoridad monetaria mantendrá una postura contractiva, con tasas firmes en pesos, al menos hasta que comience a ingresar con mayor fuerza la cosecha gruesa entre marzo y mayo.

Una visión más optimista domina entre quienes consideran que la pax cambiaria tiene margen para extenderse. Gustavo Ber sostuvo que el escenario base sigue siendo de tranquilidad, aunque admitió la posibilidad de ajustes graduales. En su proyección, el dólar mayorista podría moverse dentro de un rango acotado, siempre que el Banco Central mantenga el ritmo de compras y que la demanda de dinero, aunque estacionalmente más débil, no se deteriore de forma abrupta.

En la misma línea, Leonardo Anzalone, de CEPEC, subrayó que febrero se perfila como un mes de dólar contenido, con la oferta como principal ancla. La combinación entre liquidación de exportaciones y emisiones de deuda corporativa y provincial reduciría la necesidad de correcciones aceleradas del tipo de cambio. De todos modos, advirtió que este equilibrio depende de condiciones concretas: acumulación sostenida de reservas, continuidad en el ingreso de divisas y expectativas inflacionarias estables.

Las tasas de interés aparecen como el otro pilar central de la estrategia oficial. En la city se descuenta que se mantendrán en niveles elevados, aunque sin un endurecimiento adicional en términos reales, siempre que la inflación continúe moderándose. Las tasas de caución a un día, que cerraron en torno al 36%, reflejan ese sesgo contractivo que prioriza la estabilidad cambiaria por sobre una recuperación más rápida de la actividad.

Este enfoque volvió a quedar en evidencia tras la última licitación de deuda, donde el Gobierno convalidó tasas más atractivas en los plazos cortos. La señal es clara: el control de las expectativas cambiarias sigue siendo prioritario, aun cuando implique sostener un costo financiero alto y un crédito más restrictivo. En ese marco, la lectura dominante es que febrero transitará con relativa calma, aunque con la política nuevamente ocupando un lugar central en el humor del mercado.

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