Lácteos Verónica, entre plantas paralizadas, denuncias de vaciamiento y un futuro en suspenso

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
610981
  • La planta de Clason permanece totalmente paralizada por falta de insumos desde enero.
  • Los trabajadores denuncian desvío de materia prima y un posible vaciamiento empresarial.
  • La empresa niega esas acusaciones y afirma que busca sostener los puestos de trabajo.
  • La producción cayó de 800 mil a menos de 200 mil litros diarios.
  • La deuda financiera incluye cheques rechazados y fuertes compromisos con proveedores.
  • La eventual venta a un grupo internacional sigue sin definiciones concretas.

La crisis que atraviesa Lácteos Verónica, una de las firmas históricas de la lechería santafesina, ingresó en una fase crítica que mantiene en vilo a unos 700 trabajadores y a buena parte de la cadena productiva de la región. En los últimos días se confirmó la paralización total de la planta ubicada en Clason por falta de insumos, mientras crecen las denuncias de los empleados sobre un presunto desvío de materia prima y un proceso de vaciamiento empresarial.

Según relatan los delegados gremiales, la planta dejó de operar a comienzos de enero luego de que la empresa interrumpiera el suministro de leche y retirara el servicio de transporte. La situación derivó en la suspensión de hecho de la actividad y en un agravamiento del cuadro social de los trabajadores, muchos de los cuales arrastran deudas salariales y denuncian la interrupción de prestaciones médicas por falta de pago.

Desde el interior de la fábrica, los operarios sostienen que la firma cuenta con tambos propios pero que, en lugar de destinar esa producción a sus instalaciones, estaría derivando la leche a otras compañías del sector. Esa decisión, afirman, dejó sin materia prima a las plantas y profundizó el parate productivo. A esto se suma la denuncia de un retiro progresivo de bienes e insumos, que alimenta las sospechas de un vaciamiento encubierto.

El conflicto ya motivó la intervención del Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe, que convocó a los trabajadores para conocer de primera mano el estado de situación. Desde el sector laboral insisten en que existen interesados en adquirir la compañía y reactivar las tres plantas —Clason, Suardi y Lehmann—, pero aseguran que los actuales propietarios rechazaron las propuestas. La falta de definiciones mantiene la incertidumbre y empuja a muchas familias a subsistir con trabajos informales y changas.

La versión de los dueños, sin embargo, difiere de la mirada sindical. Alejandro Espiñeira, uno de los titulares de la empresa, negó de manera tajante que exista un proceso de vaciamiento y sostuvo que la firma busca una salida para sostener las fuentes de empleo. Según explicó, la compañía enfrenta una fuerte caída en su nivel de actividad y una estructura sobredimensionada que afecta sus finanzas, pero afirmó que se trabaja contrarreloj para evitar el cierre definitivo.

Los números, no obstante, reflejan la profundidad de la crisis. Lácteos Verónica pasó de procesar alrededor de 800 mil litros diarios a poco menos de 180 mil, lo que generó una elevada capacidad ociosa. Ese derrumbe productivo impactó de lleno en los ingresos y llevó a la empresa a desprenderse de activos y a intentar un ajuste que no logró aval oficial. El plan de reducción de personal presentado en el marco del Proceso Preventivo de Crisis fue rechazado, al igual que la propuesta de suspensiones y rebajas salariales.

En paralelo, la situación financiera es cada vez más delicada. Registros oficiales dan cuenta de miles de cheques rechazados por falta de fondos y de un nivel de endeudamiento significativo con bancos, financieras y proveedores. El frente más sensible es el de los tamberos: cerca de 150 productores reclaman pagos pendientes por leche entregada, con una deuda estimada en decenas de millones de dólares.

En ese contexto, la posibilidad de una venta vuelve a aparecer como una alternativa para evitar el colapso. Entre los nombres que circulan figura el de una multinacional francesa con fuerte presencia en el mercado local. Sin embargo, por ahora no hay confirmaciones ni avances concretos. Mientras tanto, las plantas siguen paradas, los trabajadores esperan definiciones y el futuro de uno de los emblemas lácteos de Santa Fe permanece envuelto en incertidumbre.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto