Febrero bajo la lupa: qué activos recomienda el mercado tras un enero récord

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • Enero dejó un balance positivo en acciones, bonos y variables financieras clave.
  • El riesgo país bajó a niveles mínimos desde 2018 y mejoró la percepción de solvencia.
  • La estabilidad del dólar y la compra de reservas reforzaron la previsibilidad.
  • La renta fija en pesos surge como la principal recomendación del mercado.
  • Las acciones energéticas concentran interés, aunque con mayor volatilidad.
  • Los Cedears aparecen como herramienta para diversificar y reducir riesgos.

El arranque de 2026 dejó señales alentadoras para la economía y los mercados financieros argentinos, y con la llegada de febrero los inversores vuelven a recalibrar estrategias. Enero cerró con resultados que superaron las previsiones más optimistas: mejoras en los precios de los activos, estabilidad cambiaria y una percepción de riesgo en descenso configuraron un escenario que reforzó la confianza en el rumbo macroeconómico. En ese contexto, las recomendaciones de inversión comienzan a definirse con mayor claridad, aunque sin perder de vista los riesgos propios de un mercado todavía sensible.

Uno de los datos más destacados del mes pasado fue el desempeño del mercado accionario. El índice Merval avanzó cerca de un 6% medido en dólares, impulsado por un renovado apetito por activos locales y por la expectativa de continuidad de las políticas de orden fiscal y monetario. Este movimiento se dio en paralelo a una baja del riesgo país, que descendió por debajo de los 500 puntos básicos y se ubicó en torno a los 480, niveles que no se observaban desde 2018. Para los analistas, este indicador refleja una mejora en la percepción de solvencia del país y reabre la discusión sobre un eventual regreso, gradual y selectivo, al financiamiento externo.

La dinámica cambiaria también jugó a favor del clima financiero. Durante enero, el Banco Central logró comprar más de 1.100 millones de dólares sin generar tensiones en el mercado, una señal relevante en un contexto históricamente marcado por la escasez de divisas. El dólar se mantuvo prácticamente estable y cerró el mes con una leve tendencia a la baja, favorecido por factores estacionales y por una mayor oferta en los mercados financieros. Esta calma cambiaria reforzó la previsibilidad para las decisiones de inversión de corto plazo.

En el frente monetario, las tasas de interés de corto plazo se mantuvieron elevadas como consecuencia de la restricción de pesos, lo que volvió a potenciar estrategias de carry trade. Al mismo tiempo, el Tesoro consiguió un nivel de renovación de vencimientos superior al 120% en su última licitación, un dato que fue leído como una señal de confianza por parte de los inversores institucionales. En renta fija, los bonos en dólares registraron subas de hasta 6%, mientras que los instrumentos en pesos ofrecieron rendimientos reales positivos, consolidando el buen arranque del año.

Con este telón de fondo, las recomendaciones para febrero muestran un claro sesgo hacia la renta fija en moneda local. Distintos especialistas coinciden en que las letras del Tesoro con vencimientos entre junio y septiembre presentan tasas anuales cercanas al 40%, lo que las vuelve competitivas frente a alternativas tradicionales como el plazo fijo. Además, su perfil de riesgo moderado las posiciona como una opción atractiva para quienes buscan preservar capital en pesos sin resignar rendimiento.

Para inversores con mayor tolerancia al riesgo, algunos operadores sugieren mirar tramos más largos de la curva en pesos, apostando a una eventual baja de tasas en un escenario de inflación descendente. La estabilidad del contado con liquidación y una política monetaria restrictiva contribuirían, según esta visión, a limitar sobresaltos cambiarios en el corto plazo, al menos durante febrero.

El segmento accionario también aparece en el radar, aunque con advertencias sobre la volatilidad. Las acciones de empresas vinculadas al sector energético concentran buena parte del interés, en particular aquellas asociadas a generación, transporte y producción de hidrocarburos. El potencial de crecimiento de Vaca Muerta y la normalización de variables regulatorias explican parte de este atractivo, aunque los analistas recomiendan una selección cuidadosa de activos.

Finalmente, para quienes buscan diversificar riesgos, los Cedears vuelven a ocupar un lugar destacado. Algunas compañías del sector energético internacional, junto con empresas de la región que ofrecen buenos dividendos y fundamentos sólidos, aparecen como alternativas para balancear carteras y reducir la exposición exclusiva al mercado local. Febrero se presenta así como un mes de oportunidades, pero también de decisiones finamente calibradas.

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