Venezuela vuelve a tensar el Congreso y reactiva viejas disputas entre libertarios y la oposición

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • La posición argentina sobre Venezuela generó un nuevo conflicto en Diputados
  • La Libertad Avanza respaldó la detención de Maduro sin mencionar el proceso electoral
  • La omisión de los presos políticos motivó fuertes críticas de la Coalición Cívica
  • Silvana Giudici y Maximiliano Ferraro protagonizaron un cruce público y personal
  • El enfrentamiento revive disputas previas entre ambos legisladores
  • Venezuela vuelve a ser un eje de fractura política en el Congreso argentino

La crisis venezolana volvió a dividir aguas en la política argentina y reavivó conflictos parlamentarios que parecían saldados. El reciente posicionamiento del gobierno nacional frente a la detención de Nicolás Maduro, alineado con el discurso de la administración estadounidense y despojado de referencias explícitas al proceso electoral venezolano, derivó en un nuevo cruce entre bloques opositores y el oficialismo en la Cámara de Diputados.

El punto de inflexión fue el proyecto de resolución presentado por el bloque de La Libertad Avanza, que expresó su “respaldo a la captura y remoción del territorio venezolano del dictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores”. El texto, de tres páginas, fue elaborado por la exdiputada del PRO Silvana Giudici y cuenta con la firma de todos los integrantes del bloque libertario. Allí se sostiene que el proceso judicial iniciado en Estados Unidos constituye un primer paso hacia la reconstrucción democrática en Venezuela.

La iniciativa parlamentaria reflejó un giro discursivo del oficialismo argentino. Mientras en declaraciones previas el Gobierno había enfatizado el respaldo a las autoridades surgidas de las elecciones venezolanas, el proyecto evita toda mención al presidente electo Edmundo González Urrutia y a María Corina Machado, y se concentra exclusivamente en la detención de Maduro como hecho central. Esa omisión fue el detonante de las críticas opositoras.

El primero en reaccionar fue el diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro, quien cuestionó públicamente la ausencia de referencias a la liberación de presos políticos, a las garantías de una transición democrática y al respeto por la voluntad popular expresada en las urnas. El intercambio, iniciado en redes sociales, rápidamente escaló y dejó al descubierto diferencias no sólo políticas, sino también personales.

Giudici respondió con dureza y acusó a Ferraro de “chicanero”. Reivindicó su trayectoria en la defensa de los derechos humanos en Venezuela y recordó que en 2009 se presentó en el penal de Yare para exigir la liberación de presos políticos durante el gobierno de Hugo Chávez. La respuesta no logró cerrar el conflicto: Ferraro recogió el guante, reconoció esa militancia, pero insistió en que el proyecto libertario incurre en una omisión política relevante.

El diputado de la Coalición Cívica sostuvo que existen mecanismos parlamentarios para expresar exhortaciones o reclamos explícitos, y que el silencio sobre los presos políticos no es un detalle menor. Incluso fue más allá y apuntó al estilo comunicacional del oficialismo, al sugerir que ciertas definiciones “no están permitidas desde arriba”, en una crítica directa al verticalismo que le atribuye al espacio libertario.

Lejos de desescalar, Giudici redobló la apuesta con una publicación que incluyó una fotografía de su visita al penal de Yare y un mensaje en el que defendió la coherencia entre su accionar pasado y su posición actual. Ferraro, por su parte, recordó que junto a Karina Banfi presentó un proyecto alternativo que exhorta al gobierno venezolano —al que califican de ilegítimo— a liberar de manera inmediata a todos los presos políticos.

El cruce terminó con un mensaje de cierre de Giudici, que acusó a su par de insistir en la chicana, aunque dejó abierta la puerta a una coincidencia de fondo: el acompañamiento al pueblo venezolano en el proceso de reconstrucción democrática y restitución plena de los derechos humanos.

Este episodio no es aislado. El enfrentamiento entre Giudici y Ferraro arrastra antecedentes que se remontan a noviembre de 2024, cuando ambos protagonizaron un escándalo durante el debate de la Ley de Ludopatía en la comisión de Presupuesto. Aquella vez, las acusaciones cruzadas —incluidos insultos en plena discusión parlamentaria— marcaron un quiebre personal que hoy vuelve a emerger bajo un nuevo escenario político.

La discusión sobre Venezuela, lejos de limitarse a la política exterior, volvió a funcionar como un espejo de las tensiones internas del Congreso argentino, donde las diferencias ideológicas, los estilos políticos y las cuentas pendientes se entrelazan en cada debate sensible.

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