La salida de González complica los planes territoriales de Llaryora y Schiaretti

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 “No politizarás”. El mandamiento primario que el peronismo quiere imponer sobre la situación judicial de Oscar González lejos parece estar de cumplirse en el mundillo político cordobés. Si bien es cierto que la oposición no coreó críticas contra el legislador, el accidente fatal protagonizado por uno de los dirigentes más fuertes de la historia del cordobesismo el pasado fin de semana jaquea tanto a la campaña como al sistema mismo.

Argumentando “prescripción médica”, el legislador presentó este sábado su renuncia a la presidencia provisoria de la Legislatura provincial, para “garantizar el normal funcionamiento del cuerpo”. A la vez, extendió su licencia hasta el 31 de diciembre, razón por la cual se prevé que su participación pública quedará cancelada hasta finales de este año. También hay una cuestión estrictamente estratégica que subyace a las críticas públicas, el reclamo de justicia y al enojo colectivo. ¿Quién reemplazará a González en caso de que su carrera política efectivamente esté terminada? ¿Quién heredará ese poder construido a lo largo de más de cuatro décadas en el oeste cordobés? ¿Quién juntará los votos necesarios para que Hacemos por Córdoba continúe la línea de triunfos que le permitieron sostenerse en el poder provincial a lo largo de casi un cuarto de siglo? Preguntas que empiezan a resonar en el armado político schiarettista en la trastienda de la tragedia.

 González, referente histórico del peronismo cordobés y representante simbólico de esa rama díscola en la estructura nacional del PJ, protagonizó la semana pasada un accidente automovilístico que dejó como saldo la muerte de una mujer y dos adolescentes gravemente heridas. Con antecedentes negativos en materia vial e imputado por homicidio culposo agravado, González se encuentra hoy en el ojo de la tormenta y arrastra consigo a toda la estructura política provincial que se ve cuestionada en el momento justo en que Martín Llaryora y Juan Schiaretti lanzaban su campaña para las elecciones de 2023.

El auto que protagonizó la tragedia había sido secuestrado y cedido por el Poder Judicial al Poder Legislativo. González tenía cuatro coches de alta gama a su disposición, como así también otros legisladores de Juntos por el Cambio y el oficialismo. “Puede no caer simpático, pero es legal. Que González haya manejado ese auto no es ningún privilegio, porque la ley lo permite”, señalan en esde el peronismo cordobés, queriendo sostener el tema en el terreno judicial.  En esa línea, prefieren no expedirse respecto de las razones que provocaron el accidente. “Hay una investigación en marcha”, repiten.

 

Lo cierto es que en el terreno estrictamente electoral, al PJ debiera preocuparle qué sucederá con el rol que cumple González en el armado territorial histórico del cordobesismo. “Si llega a recibir una condena, no hay nadie que lo reemplace”, señalan en el oficialismo, donde también advierten sobre el estado de ánimo con que el legislador podría afrontar una campaña luego de haber protagonizado la tragedia. Las pocas personas que se animan a hablar, por lo bajo ponen la lupa sobre esa situación y describen a un González apenado por lo ocurrido, sin pensar por ahora en su futuro político.

 Desde la reforma política de 2001, legisladores y legisladoras provinciales no cuentan con fueros parlamentarios en Córdoba, por lo que la situación judicial de González no se modificaría en caso de que decidiera dar un paso al costado definitivo y salir de la Unicameral como un “gesto” para descomprimir la situación. La última semana, su pedido de licencia fue cuestionado por algunos de sus pares, aunque finalmente se terminó aprobando con el apoyo de las bancadas mayoritarias. Más allá de ese trámite, lo que mantiene inquieto al peronismo es su virtual partida del escenario público.

“No hay quién lo reemplace porque en todo este tiempo no se han dado los procesos para generar una sucesión en el territorio”, señalan en el armado provincial. Repiten que el interior se tiene que convertir en el fuerte de contención que le permita a Llaryora alcanzar la gobernación sin sobresaltos. “El interior siempre fue el fuerte del peronismo, que ganó todas las elecciones perdiendo en la Capital”, reconocen en el esquema cordobesista, donde confían en retener la municipalidad capitalina en base a la gestión que “tiene que ser la base de la proyección” del intendente que quiere ser gobernador.

En ese proceso, sin Schiaretti como candidato, la tarea de los primeros tiempos de la campaña estará abocada a instalar la figura de Llaryora en el interior, sobre todos en aquellos puntos en los que la incidencia de la gestión en la ciudad permanece alejada de la consideración popular. En esa empresa, intendentes y caciques territoriales cumplen un rol clave. “El principal apoyo es el gobernador, pero hay que trabajar con los intendentes y eso es lo que vamos a hacer a partir de los recorridos” que comenzarán en la última parte de noviembre, afirman en el cordobesismo. En ese punto, la presencia de González se torna irremplazable.

 

Si bien ahora relativizan el rol del legislador en el armado estratégico provincial, lo cierto es que es difícil imaginar que el esquema “todos adentro” que propugna Schiaretti haya considerado intrascendente la figura del hombre que queda a cargo de la gobernación en los momentos en los que el mandatario y el vice están viaje. El futuro de su participación en esa mesa chica también resulta una incógnita, sobre todo porque no se trata de algo que se exponga públicamente, sino que tiene más que ver con la vida internísima de los resortes del poder cordobesista.

 

Antes de que González retorne de su licencia, la Unicameral cordobesa deberá elegir nuevas autoridades para el ejercicio 2023. Tras su renuncia, difícilmente suceda algo que provoque su regreso a la presidencia provisoria. Mientras Nadia Fernández, una referente capitalina cercana a la senadora Alejandra Vigo, lo reemplaza temporalmente y virtualmente se prueba el traje de su sucesora, la causa judicial avanza de manera preocupante para uno de los padres del cordobesismo.

 Por César PUCHETA para Letra P

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