Un informe del Senado de los Estados Unidos concluyó que el COVID-19 escapó de un laboratorio en Wuhan

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Un informe del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones (HELP) del Senado de los Estados Unidos publicado el pasado jueves concluyó que el SARS-CoV-2 y la consiguiente pandemia mundial de COVID-19 fueron el resultado de un incidente ocurrido en el laboratorio de la ciudad china de Wuhan y que el Partido Comunista Chino (PCCh) ocultó esta información. 

El informe, que está clasificado como “provisional” porque no puede ser definitivo si China sigue reteniendo y ocultando información, documenta lo que La Derecha DIario y otras voces disidentes vienen informados desde hace varios meses. También demuestra que el virus se fugó del laboratorio al estar realizando una investigación de ganancia de función, es decir, al estar modificándose genéticamente el virus para que sea más contagioso o más letal.

El mismo consta de 35 páginas y fue realizado bajo la dirección del senador Richard Burr, el miembro republicano de mayor rango del panel. El personal que elaboró dicho informe pasó 15 meses repasando cientos de estudios científicos, entrevistando a docenas de expertos en la materia y analizando informes y estudios anteriores sobre los posibles orígenes del virus.

“Un incidente relacionado con la investigación es coherente con la epidemiología temprana que muestra la rápida propagación del virus exclusivamente en Wuhan, con las primeras llamadas de asistencia localizadas en el mismo distrito que el campus original del Instituto de Virología de Wuhan en el centro de Wuhan”, reza una parte del informe.

 
Además, el informe prueba que el Dr. Anthony Fauci, quien había declaró bajo juramento que de ninguna manera el virus se había escapado del laboratorio y que los contribuyentes norteamericanos no estaban financiando este tipo de investigaciones, mintió en su exposición frente al Congreso unos meses atrás. 

Según el documento, no hay pruebas genéticas publicadas de que el SARS-CoV-2 estuviera circulando en animales antes del inicio de la pandemia. En cambio, las pruebas epidemiológicas y serológicas muestran que cuando el virus chino empezó a infectar a los humanos ya estaba “bien adaptado para la transmisión de persona a persona” y que solo había dos variantes tempranas del virus, que tenían poca diversidad genética y estaban estrechamente relacionadas entre sí. 

Lo documentado en anteriores casos de transferencia zoonótica natural indica que este tipo de virus necesita circular en un “huésped intermedio” para aumentar las posibilidades de que el mismo pudiese infectar y replicarse en los seres humanos. Tres años después de la aparición del virus chino, todavía no se ha identificado ningún huésped intermedio para el COVID-19, ni hay ninguna información que demuestre dónde habría entrado en contacto por primera vez la especie intermedia con los seres humanos.

Hace una semana salió a la luz un reporte académico realizado por especialistas que analizaron la composición del SARS-COVID que situaron las probabilidades de que el virus se originase de forma natural en menos de 1 entre 100 millones. 

Por si fuera poco, un memorándum del Departamento de Estado que data de enero del 2021 detalla que el gobierno de los Estados Unidos estaba al tanto de que en el laboratorio de Wuhan se estaban llevando a cabo investigaciones de ganancia de función de forma continua y que se estaban realizando experimentos con el coronavirus. 

Pese a que todos los indicios apuntaban a una fuga de laboratorio y quitaban peso a la teoría del origen natural del virus, las redes sociales optaron por censurar este tipo de pensamiento y de calificarlo como una teoría conspirativa, cuando ahora, las principales instituciones gubernamentales se están haciendo eco de esta información.

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