Argentinos, cada vez más pobres en dólares: así se desplomó el poder de compra de los sueldos

ECONOMÍA 03 de febrero de 2021 Por Ruben Ramallo*
El salario promedio medido en dólares muestra a lo largo del tiempo una notable volatilidad, con una marcada diferencia en este último tiempo
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Durante buena parte del año pasado se discutió ampliamente si era necesario devaluar, pues para algunos analistas existía un marcado deterioro de la paridad.

En la vereda de enfrente, funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central consideraban y lo siguen haciendo hasta el presente que su cotización es la adecuada. Es por ello que desde agosto pasado, vienen aplicando una política cambiaria que intenta evitar que se atrase o se revalorice en exceso.

Al respecto, el analista Agustín Cramo consideró que "estarían dadas las condiciones para evitar un salto del tipo de cambio oficial, por lo menos hasta bien avanzado el segundo semestre".

Y agregó que "daría la sensación de que la estrategia oficial está siendo aceptada en el mercado, al menos por ahora, lo cual se refleja en los futuros del dólar, que se mueven con expectativas similares a las de la inflación proyectada".

En cuanto a lo que viene sucediendo hasta el presente, es interesante observar el gráfico que publica la autoridad monetaria en el que se observa su evolución, teniendo como base diciembre de 2015.

A simple vista se puede observar que el nivel actual del tipo de cambio oficial se encuentra desde que se puso en vigencia el actual esquema cambiario en los niveles más altos desde febrero de 2008, superando ampliamente los saltos devaluatorios de principios de 2014 y de diciembre de 2015.

Ahora bien, con un tipo de cambio como el actual, es interesante analizar qué sucede con el salario promedio medido en dólares, el que habitualmente es tomado en cuenta por el ciudadano común, habida cuenta de la presencia del cepo cambiario, que incrementa en forma sustancial el precio al cual puede acceder a los verdes billetes en forma legal, a partir del impuesto del 30% y de la retención a cuenta del Impuesto a las Ganancias, del 35 por ciento.

En tal sentido, conviene repasar lo sucedido desde 2001 a la fecha, tomando como indicador la serie conocida como Indicador Imponible Promedio de los Trabajadores (RIPTE), elaborado por la Secretaría de Seguridad Social.

La magnitud del ajuste fue tal que en ese breve período de tiempo, el salario en dólares cayó a menos de la mitad, pues a fines de 2019 era de 605 dólares.

Con la asunción del nuevo gobierno en diciembre de ese año, la situación continuó deteriorándose a partir de la reaparición de las restricciones de acceso al mercado cambiario, pues el último dato disponible, que es de diciembre, muestra un salario que apenas alcanza a 450 dólares.

Ello implica que solo alcanza a un tercio del máximo alcanzado en 2017 y se debe retroceder hasta 2005 para encontrar un nivel similar. De más está decir que este ciclo descendente impacta negativamente en la capacidad de consumo y de inversión de las familias, lo cual se ve reflejado en la merma de las ventas de numerosos mercados, que van desde turismo, a bienes de consumo durables o inmuebles.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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