“QEPD Happy Hostel”: con esa frase cerraron y deben más de medio millón de pesos

Después de ocho años, pusieron fin al emprendimiento que habían iniciado con tanto esfuerzo. La pandemia y la cuarentena los mató.

Lunes 22 de junio del 2020 y Argentina transita el día 95 del aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia del coronavirus. La cuarentena paralizó la economía. Muchos locales aparecieron cubiertos de diarios de papel, vacíos y con carteles anunciando su cierre.

Esa es la realidad de Happy Hostel, ubicado en Independencia al 1.077 en Nueva Córdoba. Una llamativa pancarta colgada en el frente causó mucha tristeza: una lápida bajo la frase "QEPD Happy Hostel" anunciaron que dejaban de existir. "Aquí yacen los restos de una pyme argentina. No resistió 90 dias de proscripción. Gracias políticos por haber hecho otra vez todo mal", se lee en el cartel.

“Todas las ayudas son mentiras”
"No hay proyección. No nos dejan trabajar, es un bloqueo indirecto. Por más que mañana me digan 'abrí', ¿quién va a venir al hostel?", manifestó completamente devastado Gabriel González, el dueño del alojamiento, en diálogo con ElDoce.tv.

"Intenté sacar los créditos que daban, pero piden muchas cosas que una pyme no tiene. Todas las ayudas son mentiras", cuestionó indignado después de ocho años de haber iniciado con este emprendimiento. Desde hace tres meses se encuentra endeudado: tiene cuatro empleados a quienes no puede indemnizar, debe el alquiler de abril, mayo y junio, y facturas de servicios públicos. 

"Tenemos presión de los dueños, cero entendimiento. El mejor arreglo es irnos. Nos exigen el pago de alquiler. El Estado no solo me prohíbe sino que me manda impuestos en la factura de la luz. Por eso es la muerte de algo. Se murió", lamentó. "Me sale más plata cerrarlo que abrirlo", sentenció y reveló que debe más de medio millón de pesos.

“No hicieron las cosas bien en su momento y ahora ya es tarde”
El hostel comenzó a desmantelarse lentamente: "Se está vendiendo al menudeo. Es una descapitalización de un negocio que nos costó años". Gabriel consideró que tampoco era posible reinventarse para intentar salir del pozo: "Es alargar la agonía porque como hostel no te podés reinventar. ¿Qué íbamos a hacer comida para que sigan cerrando las rotiserías? ¿Una verdulería cuando tengo una al lado? ¿Para qué, para matarlos a ellos? No hicieron las cosas bien en su momento y ahora ya es tarde".

Fuente: El Doce

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