La inteligencia artificial transforma el mercado laboral y complica el acceso de los jóvenes a su primer empleo

ECONOMÍA02 de noviembre de 2026 Agencia de Noticias del Interior

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  • La inteligencia artificial está transformando los empleos iniciales y elevando las exigencias de experiencia y competencias profesionales.
  • Los puestos de entrada con características propias de perfiles senior crecieron un 35% desde 2019, mientras otros empleos junior cayeron un 10%.
  • En tecnología, las búsquedas de desarrolladores en Streambe bajaron del 40% al 18%, mientras las vinculadas con inteligencia artificial subieron del 12% al 33%.
  • Nueve de cada diez jóvenes argentinos tienen dificultades para conseguir trabajo y el 72% señala la falta de experiencia como principal obstáculo.
  • Los proyectos académicos, voluntariados, certificaciones y emprendimientos personales permiten demostrar capacidades sin antecedentes laborales formales.
  • Las empresas y las instituciones educativas necesitan fortalecer las pasantías, los programas de formación y las prácticas profesionales para facilitar el acceso al primer empleo.

Conseguir el primer trabajo se convirtió en un desafío cada vez más complejo para los jóvenes argentinos. La transformación tecnológica, la incorporación acelerada de herramientas de inteligencia artificial y las nuevas exigencias de las empresas están modificando las condiciones de ingreso al mercado laboral. Lo que durante décadas representó una oportunidad para aprender, adquirir experiencia y desarrollar habilidades profesionales ahora exige conocimientos y competencias que, en muchos casos, antes se obtenían después de varios años de actividad.

El cambio no se limita a la Argentina. Un relevamiento internacional de PwC, basado en más de mil millones de avisos laborales publicados en 27 países, identificó una transformación profunda en la estructura de las búsquedas. La inteligencia artificial está generando un mercado laboral de dos velocidades: mientras permite potenciar el desempeño de trabajadores especializados, también facilita que personas con menor experiencia realicen tareas que anteriormente requerían conocimientos más avanzados.

Uno de los datos más significativos es que los empleos iniciales más expuestos a la automatización tienen siete veces más probabilidades de exigir competencias tradicionalmente asociadas con posiciones jerárquicas, como liderazgo, creatividad y capacidad de interacción personal. Los puestos de entrada que incorporan estas exigencias aumentaron un 35% desde 2019, mientras que otros empleos destinados a principiantes registraron una caída del 10%.

En la Argentina, el sector tecnológico ofrece uno de los ejemplos más claros de esta modificación. Según información de la empresa de ingeniería de software Streambe, las búsquedas destinadas a desarrolladores representaban el 40% de sus incorporaciones en 2025, pero descendieron al 18% durante 2026. En sentido contrario, las posiciones vinculadas con inteligencia artificial pasaron del 12% al 33%.

La modificación también se observa en los puestos específicos que requieren las compañías. Disminuyó la demanda de desarrolladores Front-End, Back-End, Full Stack y especialistas en control manual de calidad, mientras aumentaron las oportunidades para ingenieros en inteligencia artificial, integradores de datos y profesionales de DevOps.

La exigencia de experiencia constituye otro obstáculo. Durante todo 2026, Streambe identificó apenas una búsqueda específicamente junior y más del 85% de sus vacantes actuales estuvieron orientadas a perfiles semisenior y senior.

El problema alcanza a una proporción importante de los jóvenes. Marcelo Roitman, director general de Experis y vicepresidente de ManpowerGroup Argentina, señaló que nueve de cada diez tienen dificultades para conseguir trabajo y que el 72% identifica la falta de experiencia como la principal barrera para ingresar al mercado laboral. Según el especialista, no se trata de una dificultad exclusiva de la tecnología, sino de una tendencia que atraviesa distintas actividades económicas.

Las empresas también están modificando sus estructuras. La búsqueda de eficiencia, la reducción de costos y la necesidad de contar con equipos más pequeños impulsan la contratación de trabajadores capaces de asumir responsabilidades diversas. En ese contexto, las tareas operativas que antes funcionaban como entrenamiento para los principiantes comienzan a ser automatizadas.

Clara Simond, directora ejecutiva y fundadora de Wild, advierte que existe una brecha entre las competencias que solicitan las organizaciones y los perfiles disponibles. Incluso algunas compañías todavía no tienen completamente definido cómo utilizarán determinadas posiciones que buscan incorporar.

A esta transformación se suma una dificultad anterior a la expansión de la inteligencia artificial: la distancia entre la formación educativa y las necesidades concretas del mundo laboral. Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, sostiene que muchos jóvenes terminan sus estudios sin contar con las herramientas que requieren las empresas.

Sin embargo, las habilidades demostrables comienzan a ganar terreno frente a los antecedentes laborales. Un relevamiento de Bumeran indica que el 25% de los especialistas en recursos humanos considera que las competencias son el factor de mayor peso durante una selección, mientras que el 21% prioriza la experiencia previa.

Por eso, los proyectos académicos, los voluntariados, las prácticas, los cursos y los emprendimientos personales pueden funcionar como antecedentes válidos para demostrar capacidades. La clave consiste en explicar qué se aprendió, cómo se resolvieron problemas y qué responsabilidades se asumieron.

También crecen las alternativas vinculadas con el trabajo independiente, aunque la modalidad freelance puede presentar limitaciones cuando no existe acompañamiento profesional ni una estructura que permita aprender de los primeros errores.

La formación continua aparece como otro requisito decisivo. El conocimiento tecnológico y el dominio del inglés mejoran las posibilidades de inserción y también las expectativas salariales. Según Bumeran, el sueldo pretendido promedio para un primer empleo alcanza los $987.000 mensuales, pero asciende a $1.117.000 entre quienes poseen conocimientos de tecnología y a $1.050.000 entre quienes dominan el inglés.

Pese a las dificultades, todavía existen puertas de entrada. Para el segundo semestre de 2026, Randstad identificó demanda de operadores de depósito, vendedores, personal de atención al cliente, repositores y cajeros. Son actividades con mayor componente presencial y menor exposición a la automatización. Además, las áreas de ventas, comercialización y administración concentran una parte importante de los avisos destinados a principiantes.

El desafío, por lo tanto, no consiste solamente en que los jóvenes se capaciten para adaptarse a las nuevas exigencias. También requiere que las empresas recuperen mecanismos de formación mediante pasantías, programas de jóvenes profesionales, mentorías y prácticas laborales. La inteligencia artificial está modificando las reglas de contratación, pero la posibilidad de construir una trayectoria profesional seguirá dependiendo de que exista una oportunidad concreta para comenzar.

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