Temor en Córdoba por el futuro de la planta de Stellantis: la empresa admite que “todo puede pasar”

CÓRDOBAAgencia de Noticias del InteriorAgencia de Noticias del Interior

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RESUMEN

  • Stellantis puso en duda el futuro de sus dos plantas en Argentina y no descartó trasladar producción, mantener ambas o cerrar una de ellas.
  • Córdoba quedó especialmente bajo la lupa por la planta de Ferreyra, que recibió una inversión de US$ 385 millones para fabricar pickups.
  • La automotriz advierte que los costos argentinos y la apertura comercial afectan la competitividad frente a Brasil y otros mercados.
  • El avance de las automotrices chinas y de los vehículos brasileños agrega presión sobre la producción nacional.
  • El futuro de Ferreyra dependerá también de Brasil, principal mercado automotor de la región, mientras crece la preocupación por el destino de las inversiones y los puestos de trabajo en Córdoba.

La automotriz Stellantis dejó abierta la posibilidad de modificar por completo su esquema industrial en la Argentina. La compañía analiza distintas alternativas para sus dos fábricas locales, desde redistribuir la producción entre ambas hasta mantenerlas funcionando, cerrar una de ellas o incluso abandonar las dos instalaciones, según cómo evolucionen el mercado, las regulaciones y los niveles de competitividad.

La advertencia fue formulada por Zola, presidente de Stellantis para América del Sur, durante una entrevista con el medio brasileño Exame. El ejecutivo fue categórico al describir el escenario que enfrenta la empresa: “Todo puede pasar”.

Stellantis cuenta actualmente con dos establecimientos industriales en el país. En Ferreyra, Córdoba, produce los Fiat Cronos y Titano, además de la RAM Dakota. En El Palomar, provincia de Buenos Aires, fabrica los Peugeot 208 y 2008.

La posibilidad de modificar el esquema productivo genera especial atención en Córdoba, donde la compañía realizó una fuerte apuesta industrial. Stellantis destinó US$ 385 millones a la transformación de la planta de Ferreyra, con el objetivo de convertirla en un polo especializado en la fabricación de pickups y orientado principalmente a los mercados externos.

Costos, importaciones y pérdida de competitividad

El diagnóstico de Zola apunta directamente a uno de los principales problemas que enfrenta la industria automotriz argentina: los costos de producción frente a un mercado cada vez más abierto.

El ejecutivo explicó que el escenario actual es muy diferente al de los años en los que las importaciones tenían mayores restricciones y la producción nacional contaba con una protección más fuerte. Según su análisis, aquel esquema permitía sostener una posición competitiva que hoy resulta mucho más difícil de mantener.

A esto se suma, según Stellantis, una diferencia significativa en los costos laborales. Zola afirmó que el costo de la mano de obra argentina duplica al de Brasil, una brecha que impacta directamente sobre la estructura de producción.

También cuestionó las características del entramado de proveedores locales. Para el ejecutivo, la menor escala y las limitaciones del parque de proveedores argentinos terminan elevando los costos y restando competitividad a los vehículos fabricados en el país.

Pero el desafío no se limita a Brasil. El avance de las automotrices chinas y el crecimiento de las importaciones también modificaron el escenario competitivo. Zola señaló que las marcas que producen en Argentina vienen perdiendo terreno en el mercado interno frente a nuevos competidores.

A esto se agrega un fenómeno que afecta directamente a la producción nacional: los vehículos fabricados en Brasil también están llegando al mercado argentino con una estructura de costos que, en determinados segmentos, les permite competir en mejores condiciones.

El futuro de Ferreyra, bajo la lupa

La situación adquiere especial relevancia para Córdoba porque la planta de Ferreyra acaba de atravesar una profunda reconversión industrial.

El proyecto, anunciado en septiembre de 2024, implicó una inversión de US$ 385 millones para transformar el complejo cordobés en un centro de fabricación de pickups.

Actualmente allí se producen la Fiat Titano y la RAM Dakota, mientras que Stellantis también avanza con la fabricación nacional del motor turbodiésel Multijet 2.2, cuyo comienzo está previsto para enero de 2027.

El programa contempló además la creación de 1.800 puestos de trabajo y una estrategia fuertemente vinculada con las exportaciones. La compañía proyectó que alrededor del 70% de las pickups fabricadas en Córdoba tengan como destino mercados externos, principalmente Brasil.

Por eso, las declaraciones del máximo responsable de Stellantis para América del Sur introducen una cuota de incertidumbre sobre una planta que, hasta hace poco, aparecía como una de las grandes apuestas industriales de la compañía en la región.

El Palomar también forma parte del tablero

La planta bonaerense tampoco quedó al margen de las inversiones de Stellantis.

Durante 2024, la empresa destinó US$ 270 millones para incorporar la producción del Peugeot 2008, mientras que anteriormente había invertido otros US$ 320 millones para modernizar las instalaciones y fabricar el Peugeot 208 sobre la plataforma CMP.

Además, desde septiembre de 2025, El Palomar produce versiones con tecnología híbrida ligera de los Peugeot 208 y 2008, destinadas exclusivamente a la exportación hacia Brasil.

Sin embargo, la evolución comercial de Peugeot en Argentina se convirtió en otro factor que Stellantis observa con atención.

Zola explicó que la pérdida de participación de la marca en el mercado argentino tiene consecuencias directas sobre el volumen producido y, por lo tanto, sobre la utilización de las instalaciones industriales.

La caída de Peugeot en un mercado que históricamente había sido estratégico para la marca obliga ahora a revisar la estructura productiva, especialmente en un contexto en el que la empresa necesita adecuar sus fábricas al nuevo escenario regional.

Brasil tiene la última palabra

Una de las claves para comprender el futuro de las plantas argentinas está fuera de la Argentina.

Según Zola, Brasil concentra aproximadamente el 65% del volumen automotor de América del Sur, por lo que cualquier decisión industrial de Stellantis debe contemplar necesariamente lo que suceda en ese mercado.

La compañía no analiza sus fábricas argentinas como unidades aisladas, sino como parte de una red regional de producción y abastecimiento.

En ese sentido, el ejecutivo sostuvo que resulta difícil tomar decisiones de largo plazo mientras no exista mayor previsibilidad respecto de la evolución del mercado brasileño.

El futuro industrial de Ferreyra y El Palomar, entonces, no depende exclusivamente de la economía argentina. También estará condicionado por la demanda brasileña, la evolución de las importaciones, la presión de los fabricantes chinos y la capacidad de las plantas argentinas para competir dentro del esquema regional.

Una advertencia que encendió las alarmas

Las declaraciones de Zola reabrieron además distintas versiones sobre una posible reorganización de la producción de Stellantis en Argentina.

Entre las alternativas que circulan aparece la posibilidad de trasladar parte de la fabricación de modelos Peugeot hacia Ferreyra, aunque por el momento esa posibilidad no fue confirmada oficialmente por la compañía.

Lo concreto es que Stellantis dejó sobre la mesa todas las opciones.

Mantener las dos plantas, concentrar la producción, trasladar modelos, cerrar una fábrica o incluso cerrar ambas son escenarios que la empresa dice estar dispuesta a evaluar.

Para Córdoba, donde acaba de concretarse una inversión de US$ 385 millones y se proyectó una fuerte expansión de la producción de pickups, la advertencia representa mucho más que una declaración empresarial: es una señal de alerta sobre el futuro de una de las principales inversiones industriales realizadas en la provincia.

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