


- Rubinstein afirmó que entre Milei y Kicillof votaría por el actual presidente
- El economista sostuvo que las políticas de Milei son más convenientes para la Argentina
- Rubinstein cuestionó el nivel del tipo de cambio y propuso una flotación administrada
- El ex viceministro vinculó el dólar con la producción, la industria y el empleo formal
- También advirtió sobre reservas, deuda en pesos y una eventual dolarización de activos
- Rubinstein planteó evitar nuevos movimientos pendulares entre modelos económicos
El escenario económico volvió a quedar atravesado por la discusión política entre Javier Milei y Axel Kicillof, esta vez a partir de la posición expresada por Gabriel Rubinstein, economista y ex viceministro de Economía durante la gestión de Sergio Massa. En una entrevista, el ex funcionario fue consultado directamente sobre ambos dirigentes y afirmó que, si tuviera que elegir entre los dos, votaría por el actual presidente.
Rubinstein fundamentó su postura en una comparación de los modelos económicos y sostuvo que, desde su perspectiva, las políticas impulsadas por Milei resultan más convenientes para la Argentina. Sin embargo, su definición política no significó un respaldo absoluto a la gestión, ya que durante la entrevista también planteó cuestionamientos sobre el nivel del tipo de cambio y reclamó modificaciones orientadas a mejorar la competitividad de la economía.
Uno de los principales puntos señalados por el economista fue el denominado atraso cambiario. Rubinstein consideró que la Argentina debería contar con un dólar más alto y sostuvo que una depreciación real podría generar condiciones favorables para la producción y permitir un mayor aprovechamiento de la capacidad instalada existente.
El planteo, según explicó, no necesariamente implicaría una devaluación abrupta. Su propuesta apunta a una flotación administrada, acompañada por un techo dentro de la banda cambiaria que pueda funcionar como referencia. En ese esquema, planteó la posibilidad de flexibilizar restricciones, incrementar las compras de dólares y reducir las tasas de interés.
La discusión cambiaria quedó vinculada por Rubinstein con la situación de la industria y el empleo formal. El economista advirtió que existe una capacidad ociosa elevada en numerosos sectores y sostuvo que una mejora del tipo de cambio real podría contribuir a aumentar la producción, incentivar inversiones y favorecer la creación de puestos de trabajo.
La otra preocupación planteada durante la entrevista estuvo relacionada con un eventual escenario de mayor incertidumbre electoral. Rubinstein puso el foco en las reservas, la deuda denominada en pesos y la posibilidad de que los inversores busquen dolarizar sus activos ante un incremento de la percepción de riesgo.
En ese contexto, también hizo referencia al swap con Estados Unidos y planteó interrogantes sobre la posibilidad de utilizar ese mecanismo frente a una situación de fuerte presión cambiaria. Según su análisis, la capacidad de respuesta dependería de las condiciones previstas para su activación y del nivel de riesgo que estuviera dispuesto a asumir la contraparte.
La figura de Kicillof apareció nuevamente al analizar las posibles reacciones de los mercados ante un eventual triunfo del gobernador bonaerense. Rubinstein sostuvo que podrían existir dudas vinculadas con sus antecedentes y con las posiciones económicas asociadas a su gestión. Sin embargo, se diferenció de las interpretaciones más negativas y consideró que un eventual triunfo del dirigente no necesariamente derivaría en un escenario extremo.
“Yo personalmente creo que si llegara a ganar no va a ser ninguna locura y que va a ser mejor de lo que los mercados creen”, afirmó Rubinstein al referirse a esa posibilidad.
Su posición quedó así marcada por una doble definición. Por un lado, expresó una preferencia política por Milei frente a Kicillof al considerar más saludables las políticas económicas del actual Gobierno. Por otro, planteó reparos concretos sobre el funcionamiento de la economía y reclamó medidas destinadas a atender las dificultades que persisten en sectores productivos.
En el cierre de su análisis, el ex viceministro de Economía insistió en la necesidad de evitar nuevos movimientos pendulares entre modelos económicos. Su preocupación estuvo centrada especialmente en los problemas de la economía real, con énfasis en la industria, la capacidad ociosa y aquellos sectores que, según su mirada, todavía no lograron incorporarse plenamente al proceso de recuperación.
De esta manera, Rubinstein combinó su definición política entre Milei y Kicillof con una serie de advertencias económicas dirigidas al Gobierno. Su planteo mantuvo el respaldo general al rumbo elegido por el Presidente, pero acompañado por la exigencia de introducir modificaciones en materia cambiaria y productiva.

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