Ernesto Sanz impulsa una alternativa radical y plural para competir en 2027

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • Ernesto Sanz planteó construir una alternativa nacional por fuera de los principales polos de la polarización política.
  • El dirigente radical propuso reunir a referentes de la UCR y de otros sectores independientes.
  • La definición de candidaturas quedó planteada como una instancia posterior a la construcción territorial.
  • Sanz no descartó ser candidato en las elecciones de 2027, aunque sostuvo que no es la prioridad inmediata.
  • El radicalismo debería conservar una candidatura y una identidad propias dentro de una eventual alianza.
  • La propuesta contempla un espacio plural en el que distintas fuerzas puedan competir con sus propios referentes.

El dirigente radical Ernesto Sanz volvió a poner en el centro de la discusión política la construcción de una alternativa nacional por fuera de los dos principales espacios que, según su mirada, concentran actualmente la polarización argentina. El exsenador mendocino planteó la necesidad de articular un espacio amplio que reúna al radicalismo con otros sectores independientes y dejó abierta la posibilidad de competir personalmente en las elecciones de 2027.

Sin embargo, Sanz buscó colocar la discusión sobre las candidaturas en un segundo plano. Para el dirigente, el desafío inmediato pasa por organizar territorialmente una propuesta que pueda reunir a dirigentes de distintas provincias y sectores políticos antes de definir quiénes serán los encargados de representarla electoralmente.

La estrategia que propone parte de una construcción colectiva. Sanz sostuvo que primero debe conformarse una alternativa con presencia nacional y que recién posteriormente llegará el momento de resolver las postulaciones. En ese esquema, su eventual candidatura no está descartada, aunque tampoco aparece presentada como una prioridad del armado.

El dirigente radical planteó que la Unión Cívica Radical debe conservar una identidad propia dentro de cualquier eventual acuerdo electoral. Su idea contempla una construcción en la que diferentes fuerzas puedan participar con sus propios referentes, sin que una estructura termine absorbiendo a las demás.

En ese sentido, mencionó la posibilidad de que el radicalismo presente un candidato propio y que el PRO también pueda contar con su representante. El planteo apunta a conformar un espacio plural en el que las distintas fuerzas mantengan su identidad y puedan participar de una competencia interna para definir la representación electoral.

La discusión se desarrolla en un escenario que Sanz caracteriza a partir de la confrontación entre el oficialismo encabezado por Javier Milei y el espacio político identificado con Axel Kicillof. Frente a esa dinámica, el dirigente radical considera necesario construir una opción diferenciada que no quede subordinada a ninguno de esos sectores.

Su planteo coloca al radicalismo ante el desafío de recuperar protagonismo nacional mediante una propuesta que, además de reunir a dirigentes partidarios, pueda incorporar a sectores que actualmente no cuentan con una representación política definida. La construcción territorial aparece así como la primera etapa de un proceso que tendría su definición electoral más adelante.

Sanz insistió en que comenzar por los nombres propios implicaría invertir el orden de prioridades. Por eso, su propuesta consiste en avanzar primero en acuerdos sobre una alternativa común, ampliar la participación de dirigentes y consolidar una estructura con presencia en todo el país.

La eventual candidatura del propio dirigente quedó, de esta manera, supeditada a la evolución de ese proceso. Consultado sobre la posibilidad de regresar a la competencia electoral en 2027, Sanz no descartó esa alternativa, aunque remarcó que todavía no es el momento de definirla.

La posición supone también una reivindicación del papel del radicalismo dentro de un eventual armado opositor. En lugar de integrarse directamente a alguno de los polos de la polarización, la propuesta busca que la UCR pueda participar desde una posición propia y, al mismo tiempo, establecer acuerdos con otras fuerzas que compartan la intención de construir una alternativa nacional.

El objetivo inmediato sería entonces reunir voluntades y organizar una estructura política antes de avanzar hacia la definición de candidaturas. Para Sanz, la identidad de los dirigentes que finalmente encabecen el espacio debería surgir después de comprobar que existe una base política suficientemente amplia para sostener el proyecto.

La propuesta también deja planteado un escenario de competencia interna entre distintos sectores. El radicalismo tendría la posibilidad de presentar su propio postulante, mientras que otros partidos podrían hacer lo mismo, dentro de una eventual construcción común.

De esta manera, el dirigente radical comenzó a delinear una estrategia de cara a 2027 basada en tres elementos centrales: ampliar la participación, preservar la identidad de cada fuerza y postergar la discusión de candidaturas hasta que exista una estructura política consolidada. Su eventual postulación permanece abierta, pero queda subordinada al resultado de esa construcción colectiva.

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