Llaryora toma distancia y no se sube a la foto política de Pullaro

POLÍTICA Por Jorge Levin

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RESUMEN

  • Martín Llaryora llegó a Rosario para acompañar los Juegos Suramericanos, pero evitó acompañar públicamente la posición de Maximiliano Pullaro sobre las PASO nacionales.
  • Mientras Ignacio Torres y Juan Pablo Valdés respaldaron la eliminación de las primarias, Llaryora decidió guardar silencio y conservar margen de maniobra.
  • La actitud del gobernador cordobés resulta especialmente significativa porque en 2025 había defendido públicamente la eliminación de las PASO.
  • La diferencia muestra que Provincias Unidas no es un bloque automático y que Llaryora pretende mantener abiertas sus negociaciones tanto con Javier Milei como con otros sectores políticos.
  • Pullaro consiguió la foto que buscaba, pero Llaryora dejó claro que Córdoba no está dispuesta a acompañar cada movimiento político de Santa Fe.

Llaryora tomó distancia. Y quizás esa sea la verdadera noticia política que dejó la visita de los gobernadores a Rosario.

El gobernador de Córdoba llegó a Santa Fe para acompañar los Juegos Suramericanos, recorrió instalaciones junto a Maximiliano Pullaro, Ignacio Torres y Juan Pablo Valdés, elogió la organización y destacó el proceso de recuperación de Rosario en materia de seguridad.

Pero cuando la conversación pasó del deporte a la política nacional, Llaryora eligió no acompañar la posición que habían expresado Pullaro, Torres y Valdés respecto de las PASO.

Y eso no es un detalle.

Porque la foto podía haber mostrado a cuatro gobernadores alineados frente a una cuestión central de la agenda electoral de cara a 2027.

No ocurrió.

Llaryora decidió no quedar atrapado en la foto

Pullaro sostiene la suspensión de las PASO nacionales. Valdés directamente defiende su eliminación y Torres recordó que Chubut ya tomó ese camino.

Llaryora, en cambio, se corrió de esa definición.

No necesitó confrontar con sus colegas. No necesitó cuestionarlos. Simplemente evitó comprometerse.

Y esa actitud merece ser leída políticamente.

Porque Llaryora sabe que una cosa es compartir una recorrida institucional y otra muy diferente quedar pegado a una posición política nacional.

Los cuatro gobernadores pueden aparecer juntos en una fotografía. Pueden recorrer los mismos estadios, compartir un almuerzo y elogiar los Juegos. Pero eso no significa que tengan que votar lo mismo, negociar de la misma manera o acompañar automáticamente cada iniciativa.

Llaryora decidió preservar esa diferencia.

Una distancia que llama la atención

La posición actual del gobernador cordobés tiene además un antecedente que la vuelve particularmente interesante.

En febrero de 2025, Llaryora había dicho públicamente que era hora de eliminar las PASO, argumentando que se habían convertido en una elección general anticipada y cuestionando su costo.

Por eso, su cautela actual no puede leerse simplemente como una oposición histórica a la eliminación de las primarias.

Hay algo más.

El escenario político cambió y Llaryora también parece haber cambiado la manera de jugar sus cartas.

Ahora no parece dispuesto a regalarle al Gobierno nacional una definición sin saber qué recibirá a cambio.

Y esa es una diferencia importante.

El cordobés puede coincidir con Milei en algunas cuestiones y enfrentarlo en otras. Puede acercarse a Pullaro en determinados reclamos y mantener distancia en otros.

Su estrategia parece ser conservar capacidad de negociación.

Pullaro consiguió la foto, Llaryora conservó la libertad

Para Maximiliano Pullaro, la jornada fue importante.

El gobernador santafesino consiguió reunir en Rosario a tres mandatarios provinciales y convertir los Juegos Suramericanos en una vidriera que excede largamente al deporte.

La presencia de Torres y Valdés le permitió mostrar coincidencias sobre las PASO.

Pero la presencia de Llaryora terminó produciendo otro efecto.

Mostró los límites de esa construcción.

Porque si el objetivo era exhibir un bloque de gobernadores alineados, la posición cordobesa impidió hablar de unanimidad.

Y probablemente eso sea precisamente lo que Llaryora buscaba evitar.

El gobernador no necesitaba pelearse con Pullaro. Tampoco necesitaba desautorizarlo.

Le alcanzaba con no entregar su definición.

En política, muchas veces, conservar una carta puede ser más importante que mostrarla.

El cordobés no quiere que le escriban el libreto

Provincias Unidas reúne dirigentes de procedencias políticas diferentes y su principal característica es precisamente la autonomía de sus gobernadores.

Pullaro llega desde el radicalismo, Torres desde el PRO, Valdés desde el radicalismo correntino y Llaryora desde el peronismo cordobés.

Es lógico, entonces, que puedan existir coincidencias, pero también diferencias.

El problema aparece cuando alguien pretende transformar esas coincidencias en una identidad política uniforme.

Llaryora no parece dispuesto a eso.

El gobernador cordobés necesita mantener abiertas sus conversaciones con Milei, pero también preservar su identidad política y su capacidad de negociación frente al Gobierno nacional.

Por eso su actitud en Rosario puede resumirse de una manera sencilla:

acompañó a Pullaro en los Juegos, pero no se subió completamente a su foto política.

Una jugada que merece atención

Los elogios de Llaryora a Santa Fe fueron concretos. Destacó la organización de los Juegos y vinculó la posibilidad de realizar un evento de esta magnitud con los avances en materia de seguridad.

Pero una cosa fue el reconocimiento institucional y otra la definición electoral.

Y allí apareció el límite.

Llaryora no quiso quedar alineado automáticamente con Pullaro, Torres y Valdés.

Puede parecer una diferencia menor, pero en la política argentina las diferencias aparentemente pequeñas suelen esconder negociaciones mucho más grandes.

Mientras Pullaro muestra sus cartas y busca construir volumen nacional, Llaryora parece preferir otra estrategia: mirar, negociar y esperar antes de comprometerse.

Los Juegos Suramericanos fueron la excusa perfecta para una gran foto.

Pero debajo de esa foto quedó una señal política mucho más fuerte:

Llaryora estuvo en Rosario, acompañó a Pullaro, elogió los Juegos, pero tomó distancia cuando llegó la hora de hablar de las PASO.

Y eso demuestra que, al menos por ahora, Córdoba quiere seguir jugando con sus propias cartas.

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