Los salarios privados pierden poder de compra pese a la desaceleración de la inflación

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Los salarios reales del sector privado acumulan una pérdida del 2,8% en los últimos doce meses.
  • Los datos preliminares de julio anticipan una nueva caída del poder adquisitivo.
  • La mitad de los trabajadores registrados percibe ingresos inferiores al costo de una canasta básica familiar.
  • Transporte, Comercio y Salud figuran entre los sectores con mayores pérdidas salariales.
  • Hotelería, servicios personales y servicios empresariales registran las mejoras reales más importantes.
  • La utilización de sumas fijas en las paritarias acentuó las diferencias salariales entre las distintas actividades económicas.

La desaceleración de la inflación todavía no logró traducirse en una mejora sostenida del poder adquisitivo de los trabajadores registrados del sector privado. Los últimos datos oficiales muestran que los salarios reales permanecen estancados y que, en el último año, acumularon una pérdida cercana al 3%, mientras una parte significativa de los empleados formales percibe ingresos que no alcanzan para cubrir el costo de una canasta básica familiar.

De acuerdo con la información difundida por la Secretaría de Trabajo sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la remuneración promedio de los asalariados privados registrados se mantuvo sin cambios en términos reales durante junio. Sin embargo, al comparar ese nivel con el de doce meses atrás, el deterioro alcanza el 2,8%.

La evolución también refleja una caída respecto del punto más alto registrado durante la gestión de Javier Milei, alcanzado en febrero de 2025, cuando el poder de compra era un 4,2% superior al actual. Si la referencia se toma desde noviembre de 2023, último mes de la administración anterior, la variación continúa siendo negativa, con un retroceso del 0,8%.

Las señales más recientes tampoco muestran una recuperación inmediata. Los datos preliminares correspondientes a julio anticipan una nueva baja mensual del 1,1%, lo que refuerza el diagnóstico de que la mejora en los precios todavía no encuentra un correlato consistente en los ingresos efectivos de los trabajadores.

Desde la Secretaría de Trabajo señalaron que en los últimos meses comenzó a observarse un comportamiento distinto entre los aumentos pactados en las negociaciones paritarias y los salarios finalmente declarados en el sistema previsional. Según explicaron, mientras los acuerdos colectivos muestran incrementos relativamente más elevados, las remuneraciones efectivamente percibidas evolucionan con mayor lentitud, una dinámica que contrasta con la observada durante los dos años anteriores.

El comportamiento salarial tampoco es uniforme entre las distintas ramas de actividad. Los mayores retrocesos reales desde el inicio de la actual gestión nacional se registran en Transporte, almacenamiento y comunicaciones, con una caída del 4,3%; Comercio, con un descenso del 3%; y Salud, con una baja del 2,7%.

En sentido contrario, algunos sectores lograron mejorar sus ingresos por encima de la inflación. Hotelería y restaurantes lidera ese grupo con un incremento real del 11,8%, seguido por Servicios comunitarios, sociales y personales, con una suba del 7,6%, y Servicios empresariales e inmobiliarios, con una mejora del 6,9%.

La situación de la industria presenta una particularidad. Si bien los salarios reales del sector permanecieron relativamente estables, la actividad continúa siendo la que más empleo perdió desde fines de 2023, con 88.500 puestos menos. Dado que la industria y el comercio concentran buena parte del empleo formal privado del país, su evolución resulta determinante para explicar la dinámica general del mercado laboral.

Uno de los datos que más preocupación genera es el nivel de ingresos de la mitad de los trabajadores registrados. Según el SIPA, el salario bruto mediano fue inferior a $1.668.430 en junio. Descontados los aportes, distintas estimaciones ubican ese ingreso de bolsillo por debajo de $1.385.000.

Ese monto queda por debajo del costo de la Canasta Básica Total correspondiente a una familia integrada por dos adultos y dos niños, que en junio alcanzó $1.531.473 y ya superó los $1.600.000 durante agosto. La comparación pone de relieve que una parte importante de los asalariados formales enfrenta dificultades para superar el umbral de pobreza aun contando con empleo registrado.

Economistas especializados sostienen que la recuperación salarial dependerá de una mejora de la productividad en los sectores que concentran la mayor parte del empleo privado formal. Al mismo tiempo, advierten que la estrategia oficial de moderación de las paritarias contribuyó a contener las presiones inflacionarias, pero limitó la posibilidad de que los salarios recuperaran terreno mediante aumentos porcentuales superiores a la inflación.

En ese escenario, la creciente utilización de sumas fijas en las negociaciones salariales permitió mejoras puntuales en algunos convenios, aunque también profundizó las diferencias entre actividades y dejó un panorama más heterogéneo para la evolución del poder adquisitivo.

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