El mercado incorpora un mayor riesgo electoral para 2027

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La desaceleración de la actividad económica comenzó a influir sobre las expectativas financieras para 2027.
  • El mercado incorporó una mayor prima de riesgo electoral y elevó los rendimientos exigidos para el período postelectoral.
  • Las consultoras consideran que el empleo registrado será un factor clave para la evolución del clima económico y político.
  • Las proyecciones prevén mayor volatilidad cambiaria y un endurecimiento de las tasas antes de la elección.
  • El acceso al financiamiento externo aparece como un elemento central para sostener la estabilidad financiera.
  • Las estimaciones contemplan una inflación del 21% y un crecimiento del 2,3% para 2027 bajo un escenario de continuidad de políticas.

La desaceleración de la actividad económica comenzó a trasladarse a las expectativas financieras de mediano plazo y abrió un nuevo foco de atención sobre el escenario electoral de 2027. Aunque todavía resta más de un año para los comicios presidenciales, distintos análisis privados sostienen que los inversores ya empezaron a exigir mayores rendimientos para financiar a la Argentina en el período postelectoral, ante la incertidumbre sobre la evolución del empleo formal y la continuidad del proceso de recuperación económica.

Las señales provienen tanto de la economía real como del comportamiento de los mercados. En los últimos días se conocieron indicadores que reflejaron una pérdida de dinamismo en varios sectores productivos. El índice de producción industrial manufacturera retrocedió un 5% mensual, mientras que la actividad industrial acumuló una caída del 2,6% en los primeros siete meses de 2026 respecto del mismo período del año anterior. A eso se sumó una contracción mensual del 4,6% en la construcción y un descenso del 0,9% en la producción minera, que incluye el segmento de hidrocarburos.

Ese cuadro comenzó a influir sobre las valuaciones de los activos locales. Según el análisis de especialistas del mercado, los precios empezaron a incorporar gradualmente una prima asociada al riesgo electoral, un fenómeno que suele aparecer cuando crecen las dudas sobre la capacidad de sostener determinadas políticas económicas después de una elección.

Aun con esas advertencias, las consultoras coinciden en que Javier Milei continúa mostrando competitividad de cara a la disputa presidencial de 2027. Sin embargo, remarcan que la evolución del empleo registrado en el sector privado será uno de los factores más observados durante los próximos meses, ya que podría influir tanto en el humor social como en las decisiones de los inversores.

En ese contexto, el mercado comenzó a reflejar una mayor exigencia de rendimiento en los contratos vinculados a los bonos soberanos para los años 2027 y 2028. Esa suba de los rendimientos implícitos indica que los operadores reclaman una compensación adicional para asumir el riesgo del período posterior a la elección.

Al mismo tiempo, algunos analistas interpretan que las recientes medidas oficiales apuntan a sostener el nivel de actividad sin modificar el rumbo económico general. Entre ellas destacan la inyección de liquidez para limitar el aumento de las tasas de corto plazo, la flexibilización del acceso a créditos en dólares para determinadas empresas y el impulso al financiamiento hipotecario mediante instrumentos vinculados al Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

Con la mirada puesta en 2027, algunas proyecciones plantean un escenario dividido en tres etapas. La primera estaría marcada por una relativa estabilidad durante el primer trimestre. Luego llegaría un período de mayor volatilidad a medida que avance la campaña electoral, mientras que la tercera fase contemplaría una descompresión financiera después de los comicios, siempre condicionada por el resultado electoral.

Ese escenario parte de varios supuestos: la continuidad de las políticas económicas, una estabilidad o leve mejora en los indicadores de aprobación del Gobierno y un incremento de la demanda de dólares para ahorro durante el proceso electoral.

Otro punto considerado determinante será el acceso al financiamiento externo. Los especialistas sostienen que conseguir refinanciamiento de la deuda y nuevos recursos provenientes de organismos internacionales y acuerdos bilaterales permitiría aliviar la presión sobre las reservas y atravesar con mayor margen el período previo a la elección.

Las proyecciones también anticipan cambios en las principales variables macroeconómicas. El tipo de cambio oficial mayorista podría cerrar 2027 en torno a los $1.875, tras registrar una mayor presión cambiaria antes de los comicios y una posterior estabilización. Las tasas de interés también mostrarían un endurecimiento significativo en la antesala electoral, con un incremento de la tasa TAMAR en términos reales, antes de retroceder una vez despejada la incertidumbre política.

En materia de inflación, el escenario prevé que el proceso de desinflación continúe durante el inicio de 2027, aunque podría encontrar un freno parcial durante el segundo trimestre por el efecto del tipo de cambio sobre los precios y el impacto de las expectativas electorales. Bajo ese supuesto, la inflación anual cerraría en torno al 21%, mientras que el crecimiento económico se ubicaría alrededor del 2,3%, impulsado principalmente por el sector externo y el consumo, con una inversión más contenida y un gasto público sin capacidad expansiva.

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