El crédito al consumo cayó y la mora condiciona nuevos préstamos

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El crédito al consumo cayó 1,3% real en agosto y quedó rezagado frente a otras líneas.
  • La mora de las familias alcanzó 12,8%, mientras que en empresas se ubicó en 3,5%.
  • Unas 5,8 millones de personas presentan algún grado de irregularidad crediticia.
  • Casi la mitad de quienes regularizan sus deudas vuelve a caer en mora antes de un año.
  • Los préstamos hipotecarios crecieron 3,1% real en agosto y mostraron un desempeño superior al financiamiento al consumo.
  • El crédito en dólares aumentó 38,9% interanual y estuvo impulsado principalmente por el financiamiento comercial.

El crédito al consumo volvió a mostrar señales de debilidad durante agosto, en un escenario en el que bancos, fintech y compañías financieras mantienen una estrategia prudente frente al aumento de la morosidad. La prioridad de las entidades está puesta en recuperar las carteras deterioradas y reducir los incumplimientos antes de avanzar con una expansión más significativa del financiamiento destinado a las familias.

Los préstamos vinculados al consumo, principalmente tarjetas de crédito y préstamos personales, registraron una caída real de 1,3% en agosto respecto del mes anterior, de acuerdo con estimaciones de Quantum Finanzas. El retroceso contrastó con el comportamiento de otras líneas, especialmente el crédito destinado a empresas y los préstamos hipotecarios, que mantuvieron una evolución positiva.

En las entidades financieras comenzaron a observar una señal favorable dentro de las carteras: disminuyó la velocidad con la que los clientes que se encuentran al día pasan a situaciones de atraso temprano. Sin embargo, esa mejora todavía no alcanza para hablar de una reducción significativa de la morosidad acumulada.

Por ese motivo, los bancos continúan aplicando criterios restrictivos para otorgar nuevos préstamos. La capacidad de pago de cada cliente es analizada con mayor rigurosidad, mientras se reducen límites de tarjetas en determinados perfiles y se limita el acceso al financiamiento de consumidores considerados de mayor riesgo.

Las fintech y las empresas financieras no bancarias enfrentan un desafío todavía mayor, debido a la elevada concentración de incumplimientos entre consumidores con menor acceso al sistema bancario tradicional. En ese segmento, las entidades buscan recuperar a los clientes mediante distintos mecanismos de refinanciación.

Las propuestas incluyen planes con tasas reducidas y, en algunos casos, acuerdos a tasa cero destinados a facilitar la regularización de las deudas. El objetivo es evitar que los atrasos se prolonguen y, al mismo tiempo, conservar a los clientes dentro de las carteras antes de volver a implementar estrategias más agresivas de colocación.

El problema es que la regularización no siempre resulta definitiva. Un análisis de Econviews estimó que cerca de la mitad de quienes logran ponerse al día vuelve a caer en mora antes de que transcurra un año. Además, casi la mitad de los deudores acumula más de 12 meses con dificultades para cumplir sus obligaciones.

En total, unas 5,8 millones de personas presentan algún nivel de irregularidad crediticia. De ese universo, aproximadamente 2,4 millones poseen préstamos otorgados por fintech y billeteras digitales, que concentran el 16% del monto total de créditos en mora del sistema financiero.

La situación afecta especialmente a los hogares. La mora de las familias fue estimada en 12,8%, muy por encima del 3,5% correspondiente a las empresas. En el sistema de crédito no bancario, donde se incluyen billeteras virtuales, financieras y proveedores de financiamiento al consumo, la irregularidad superó el 30%.

Las principales herramientas de financiamiento cotidiano tampoco lograron recuperarse. Las tarjetas de crédito retrocedieron 0,3% real en agosto, mientras los préstamos personales avanzaron apenas 0,1%. Los saldos alcanzaron 25,1 billones de pesos en tarjetas y 21,9 billones en préstamos personales.

La comparación interanual muestra una situación todavía más débil. Descontada la inflación, los préstamos personales acumularon una caída de 7,6%, mientras las tarjetas retrocedieron 10,1%. Las tasas de interés, la evolución de los ingresos y el aumento de los atrasos aparecen entre los principales factores que limitan la recuperación.

En cambio, el financiamiento empresarial mostró una dinámica diferente. Los préstamos a empresas crecieron alrededor de 1% real en agosto según Quantum Finanzas, mientras los créditos hipotecarios avanzaron 3,1% y los prendarios 0,3%. Los hipotecarios llegaron a un saldo de 8,6 billones de pesos y conservaron uno de los mejores desempeños entre las principales líneas.

El crédito en dólares también mantuvo una trayectoria expansiva. El stock llegó a 25.238 millones de dólares, con un incremento mensual de 1,6% y una suba interanual de 38,9%. La mayor parte de ese financiamiento corresponde al sector comercial, favorecido por condiciones de tasas y plazos más convenientes.

La evolución de los ingresos, las tasas y la capacidad de los deudores para sostener las refinanciaciones serán determinantes para establecer si la desaceleración de los nuevos incumplimientos puede convertirse en una recuperación efectiva del crédito destinado al consumo.

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