
Cada día más cerca: Milei y Llaryora profundizan una relación que el cordobés intenta disimular
CÓRDOBA
Agencia de Noticias del Interior

Cada gesto suma. Cada encuentro deja una señal. Y cada visita de funcionarios nacionales a Córdoba alimenta una realidad política que ya resulta difícil de ocultar: el presidente Javier Milei y el gobernador Martín Llaryora atraviesan un proceso de acercamiento cada vez más evidente, aunque desde el Centro Cívico intenten bajarle el tono para evitar costos políticos de cara a las elecciones de 2027.
La reciente visita a Córdoba del ministro de Economía, Luis Caputo, y de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, volvió a poner sobre la mesa esa sintonía entre la Casa Rosada y el Gobierno provincial. Más allá de las diferencias discursivas, los hechos muestran una relación institucional que no deja de fortalecerse y que comienza a generar inquietud entre los principales dirigentes de la oposición cordobesa.
Los tradicionales almuerzos de la Bolsa de Comercio fueron el escenario perfecto para exhibir esa buena relación. Allí, Caputo no sólo defendió el rumbo económico del Gobierno nacional, sino que dedicó elogios al ministro de Economía cordobés, Guillermo Acosta, a quien definió como el funcionario provincial con el que mantiene el mejor vínculo de todo el país. Incluso, durante su exposición lo llamó afectuosamente "Guille", reflejando un nivel de confianza poco habitual entre funcionarios de administraciones de distinto signo político.
Ese gesto político llegó acompañado por otro dato imposible de ignorar. Horas antes del encuentro, la Nación había transferido 400.000 millones de pesos en concepto de adelanto de coparticipación para Córdoba, fondos que se sumaron a otros desembolsos vinculados con la deuda del Consenso Fiscal y la Caja de Jubilaciones. Recursos que consolidan una relación financiera fluida entre ambas administraciones.
Caputo también aprovechó su paso por Córdoba para enviar un fuerte mensaje político al cuestionar con dureza al gobernador bonaerense Axel Kicillof y al kirchnerismo, asegurando que ese espacio no volverá a gobernar el país. Un discurso que encontró buena recepción entre buena parte del empresariado cordobés.
Seguridad con trabajo conjunto
La ministra Alejandra Monteoliva también dejó otra postal del buen momento entre ambos gobiernos. Su encuentro con el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, ratificó la coordinación que vienen desarrollando desde hace meses en materia de seguridad.
La cooperación entre Nación y Provincia continuará en los próximos meses, especialmente en la organización del importante operativo previsto para la visita del Papa León XIV, un trabajo conjunto que fortalece aún más los vínculos entre ambas administraciones.
Una oposición cada vez más incómoda
Mientras el vínculo entre la Casa Rosada y el Panal se consolida, la oposición observa el escenario con creciente preocupación. Las sucesivas señales de entendimiento generan interrogantes sobre cuál será finalmente la estrategia electoral que adoptará el oficialismo nacional en Córdoba.
El tema incluso apareció durante el reciente cruce entre el senador Luis Juez y el ministro Juan Pablo Quinteros por las estadísticas de seguridad. El funcionario provincial respondió que los datos utilizados por Córdoba cuentan con el aval del Ministerio de Seguridad de la Nación, exponiendo una vez más el trabajo coordinado entre ambas administraciones.
Desde La Libertad Avanza, el diputado Gabriel Bornoroni intenta relativizar el impacto político de estos gestos y sostiene que, cuando comience formalmente la campaña electoral, las diferencias partidarias volverán a ocupar el centro de la escena.
Sin embargo, en el entorno de Luis Juez el análisis es muy distinto. El senador sigue con preocupación cada movimiento que acerca al Gobierno nacional con la administración de Llaryora y considera que esos gestos terminan debilitando el posicionamiento opositor en la provincia.
Juez mantiene además una histórica distancia política con Monteoliva, relación marcada por diferencias que se remontan a más de una década. De hecho, trascendió que decidió no participar del almuerzo de la Bolsa de Comercio para evitar compartir escenario con la ministra nacional.
Llaryora disimula, pero los hechos hablan
Aunque públicamente el gobernador procura mantener un delicado equilibrio entre el respaldo institucional y la autonomía política, los hechos muestran que la relación con Javier Milei atraviesa uno de sus mejores momentos.
Los elogios públicos entre funcionarios, la coordinación permanente en áreas sensibles, la llegada de recursos nacionales y el diálogo político cada vez más frecuente conforman un escenario que resulta difícil de negar.
Mientras algunos insisten en marcar diferencias, la realidad política parece avanzar por otro camino: el acercamiento entre Milei y Llaryora es cada vez más evidente. Y aunque desde Córdoba intenten disimularlo, cada nuevo gesto fortalece la percepción de que ambos gobiernos han encontrado un terreno común donde el pragmatismo comienza a pesar más que las diferencias ideológicas.





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