El cobre consolida su rally y el mercado anticipa un nuevo salto por la demanda vinculada a la inteligencia artificial

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El cobre volvió a superar los 14.000 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres.
  • La expectativa por posibles aranceles en Estados Unidos aceleró las compras y redujo la oferta global.
  • Los inventarios en Londres cayeron a su nivel más bajo de los últimos cinco meses.
  • La expansión de la inteligencia artificial incrementa significativamente la demanda mundial de cobre.
  • América Latina, y particularmente Argentina, concentra un creciente interés por sus proyectos mineros.
  • Las proyecciones anticipan un déficit estructural de cobre durante las próximas décadas.

El mercado internacional del cobre atraviesa uno de los momentos de mayor expectativa de los últimos años. Tras recuperar fortaleza en la Bolsa de Metales de Londres (LME), donde los futuros volvieron a superar los 14.000 dólares por tonelada, operadores e inversores consideran que el metal podría ingresar en una nueva etapa alcista impulsada por una combinación de factores: la incertidumbre comercial en Estados Unidos, la creciente escasez de oferta y el fuerte incremento de la demanda asociada al desarrollo de la inteligencia artificial (IA).

Las expectativas se concentran especialmente en la política comercial de Estados Unidos. El mercado aguardaba que el Departamento de Comercio presentara antes de fines de junio una recomendación sobre posibles aranceles a las importaciones de cobre, aunque esa definición continúa pendiente. Entre los analistas predomina la hipótesis de que la administración del presidente Donald Trump podría avanzar con gravámenes de hasta el 50% sobre productos semielaborados y derivados del cobre, bajo argumentos vinculados con la seguridad nacional y la protección de la industria manufacturera estadounidense.

La posibilidad de esa medida generó un importante adelantamiento de compras. Durante el último mes ingresaron a los puertos estadounidenses más de 200.000 toneladas de cobre, el mayor volumen mensual desde que existen registros. La diferencia entre los precios internos y los internacionales mantuvo elevada la rentabilidad del comercio exterior, aunque también provocó una fuerte acumulación de existencias dentro de Estados Unidos, mientras que los inventarios disponibles en otros mercados comenzaron a reducirse.

Ese fenómeno ya se refleja en la Bolsa de Metales de Londres. Los inventarios descendieron hasta el nivel más bajo de los últimos cinco meses, mientras que el mercado comenzó a mostrar una marcada situación de "backwardation", escenario en el cual los precios para entrega inmediata superan a los contratos de mayor plazo. Para los operadores, esta configuración constituye una señal clara de tensión sobre la oferta de corto plazo y suele anticipar nuevas presiones alcistas.

En las últimas ruedas, el cobre avanzó hasta ubicarse por encima de los 14.067 dólares por tonelada en la LME, mientras que los contratos negociados en Comex también registraron importantes subas y volvieron a acercarse a los máximos históricos alcanzados durante mayo. Al mismo tiempo, la prima de los contratos de corto plazo frente a los de tres meses se amplió significativamente, reforzando la percepción de que el mercado enfrenta un suministro cada vez más ajustado.

A este escenario se suma una tendencia estructural que numerosos bancos internacionales consideran decisiva para el futuro del metal. Informes elaborados por Goldman Sachs, JPMorgan y HSBC coinciden en que el cobre se convirtió en uno de los principales beneficiarios del proceso global de electrificación, la expansión de las redes energéticas y, especialmente, del crecimiento de los centros de datos destinados a la inteligencia artificial.

Aunque la atención de los mercados suele concentrarse en los fabricantes de semiconductores, distintos analistas sostienen que el verdadero cuello de botella de la revolución tecnológica podría estar en la disponibilidad de cobre. La razón es simple: el funcionamiento de los centros de datos requiere enormes cantidades de electricidad y el cobre continúa siendo el material más eficiente para transportarla gracias a su elevada conductividad y durabilidad.

Las proyecciones muestran la magnitud del desafío. Se estima que la capacidad mundial de centros de datos podría prácticamente duplicarse antes de finalizar la década, mientras que las inversiones de las principales compañías de servicios en la nube superarían el billón de dólares hacia 2027. Cada nuevo complejo destinado al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial demanda varias veces más cobre que una instalación informática convencional.

En ese contexto, el interés por los grandes yacimientos de América Latina volvió a intensificarse. Países como Chile, Perú y también Argentina aparecen entre los principales candidatos a beneficiarse de una demanda creciente que podría extenderse durante varios años. Al mismo tiempo, plataformas de análisis financiero identifican a compañías mineras con fuerte exposición al cobre como algunas de las potenciales ganadoras de este nuevo ciclo.

Las perspectivas de largo plazo también alimentan el optimismo. Estimaciones privadas proyectan que el déficit global de cobre podría alcanzar cerca de 10 millones de toneladas hacia 2040, equivalente a aproximadamente una cuarta parte de la demanda prevista para ese año. De confirmarse esas previsiones, el metal rojo pasaría a ocupar un lugar estratégico no solo para la transición energética, sino también para el desarrollo de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías que definirán la economía mundial.

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