La hotelería muestra una recuperación de la demanda, pero la rentabilidad continúa bajo presión

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La ocupación hotelera promedió alrededor del 65% durante julio.
  • La recuperación de la demanda todavía no alcanza para mejorar la rentabilidad del sector.
  • El aumento de los costos operativos y las reservas de último momento complican la planificación comercial.
  • La Exposición Rural fue uno de los principales factores que impulsó la actividad durante el mes.
  • Los hoteles de mayor categoría registraron mejores niveles de ocupación que los establecimientos de dos y tres estrellas.
  • El sector reclama condiciones más equilibradas frente a la competencia de los alquileres temporarios y espera una recuperación más sostenida de la actividad.

La actividad hotelera exhibe signos de recuperación en los niveles de ocupación respecto del año pasado, aunque el repunte todavía resulta insuficiente para mejorar la rentabilidad del sector. Con una ocupación promedio cercana al 65% durante julio, los establecimientos continúan enfrentando un escenario marcado por el incremento de los costos operativos, la reducción de las estadías, el crecimiento de las reservas de último momento y una competencia cada vez más intensa con los alquileres temporarios.

Representantes del sector coinciden en que la demanda comenzó a recuperarse en comparación con 2025, pero aún permanece por debajo de los niveles registrados en 2024 y lejos de los indicadores previos a la pandemia. En este contexto, muchas empresas mantienen una situación financiera delicada, recurriendo al endeudamiento para sostener la actividad, postergando inversiones y profundizando las medidas destinadas a contener los costos de funcionamiento.

Una de las principales dificultades que enfrenta la hotelería está relacionada con la propia dinámica del negocio. Los establecimientos suelen comercializar sus habitaciones con varios meses de anticipación, fijando tarifas cuando todavía desconocen cuál será el costo efectivo de los servicios que deberán afrontar al momento de recibir a los huéspedes. Esta situación obliga a revisar permanentemente las estrategias comerciales para intentar reducir el impacto de la inflación de costos sobre la rentabilidad.

Durante julio, el principal impulso para la actividad no provino exclusivamente del receso invernal. La realización de la Exposición Rural generó un importante movimiento turístico y de visitantes en la Ciudad de Buenos Aires, favoreciendo especialmente a los hoteles ubicados en Palermo y en las zonas cercanas al predio ferial. Sin embargo, el efecto positivo fue transitorio y, una vez concluido el evento, los niveles de demanda volvieron a moderarse.

El comportamiento del mercado también presenta diferencias según la categoría de los establecimientos. Los hoteles de dos y tres estrellas registran niveles de ocupación que oscilan entre el 45% y el 50%, mientras que los de cuatro estrellas logran superar el 60%, impulsados por una demanda corporativa y turística con mayor capacidad de gasto. En barrios con fuerte atractivo turístico, como Palermo, los porcentajes suelen ubicarse por encima del promedio general.

Otro fenómeno que modifica la operatoria cotidiana del sector es el cambio en los hábitos de los viajeros. Las reservas anticipadas, que históricamente permitían planificar la ocupación y la política tarifaria, fueron reemplazadas en gran medida por decisiones tomadas pocos días antes del viaje. Esta tendencia reduce la previsibilidad comercial y obliga a los hoteles a realizar ajustes permanentes en sus estrategias de ventas y promociones.

A ello se suma la disminución en la duración de las estadías. Los visitantes permanecen menos tiempo en cada destino, lo que limita los ingresos por habitación y obliga a incrementar la rotación de huéspedes para sostener los niveles de facturación. Esta situación se combina con el aumento sostenido de los costos de personal, servicios públicos, mantenimiento y abastecimiento, generando una presión adicional sobre los márgenes de rentabilidad.

Desde el sector también insisten en la necesidad de abordar el impacto de los alquileres temporarios, a los que consideran una competencia desigual debido a las diferencias regulatorias y tributarias existentes. Según sostienen, esa situación afecta especialmente a los establecimientos tradicionales, que deben afrontar mayores exigencias en materia de habilitaciones, seguridad, cargas laborales y obligaciones fiscales.

En este contexto, congresos, exposiciones y eventos de gran convocatoria continúan siendo uno de los principales motores para sostener la actividad. La industria hotelera apuesta a fortalecer ese segmento como una herramienta para mejorar la ocupación durante todo el año, aunque reconoce que la recuperación definitiva dependerá de una mayor estabilidad económica, una demanda más sostenida y condiciones que permitan recomponer la rentabilidad de un sector que todavía continúa atravesando un escenario desafiante.

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