La minería proyecta un fuerte crecimiento y aspira a convertirse en uno de los principales motores del empleo en la Argentina

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La minería proyecta multiplicar el empleo directo hasta alcanzar unos 300.000 puestos de trabajo.
  • El desarrollo de los proyectos de cobre aparece como el principal motor del crecimiento del sector.
  • Las exportaciones mineras podrían superar los 25.000 millones de dólares hacia 2035.
  • El RIGI concentra proyectos de inversión por unos 40.000 millones de dólares.
  • La infraestructura y la integración de proveedores nacionales figuran entre los principales desafíos.
  • El sector busca consolidarse como uno de los pilares del desarrollo económico de la Argentina.

La industria minera argentina comienza a delinear un escenario de fuerte expansión para la próxima década, impulsada por el desarrollo de grandes proyectos de cobre y la consolidación del litio como uno de los principales recursos estratégicos del país. En ese contexto, la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) presentó una proyección de crecimiento que contempla un significativo aumento del empleo, las exportaciones y las inversiones, con el objetivo de posicionar a la actividad como uno de los pilares de la economía nacional.

El presidente de la entidad, Roberto Cacciola, sostuvo que la minería tiene condiciones para multiplicar de manera considerable su capacidad productiva y su impacto sobre el mercado laboral. Según explicó, la aspiración del sector es pasar de los actuales 60.000 a 70.000 empleos directos a unos 300.000 puestos de trabajo directos en los próximos años, mientras que el empleo indirecto podría alcanzar el millón de personas a través de la cadena de proveedores y servicios vinculados a la actividad.

De concretarse esas proyecciones, la minería superaría ampliamente el nivel de empleo directo que actualmente genera la industria automotriz, uno de los sectores industriales más relevantes del país, que hoy reúne alrededor de 74.000 trabajadores entre terminales automotrices y fabricantes de autopartes.

Las expectativas del sector se apoyan principalmente en el potencial de los grandes proyectos cupríferos que se encuentran en distintas etapas de desarrollo. Desde la CAEM destacan que la Argentina posee una posición singular en el escenario internacional al contar con seis proyectos de cobre de clase mundial prácticamente listos para ingresar en la etapa de construcción, además de más de veinte iniciativas en fase de exploración con distintos niveles de avance.

La construcción de este tipo de emprendimientos representa uno de los principales motores de generación de empleo. Según estimaciones de la entidad empresaria, un proyecto de cobre de escala internacional puede demandar alrededor de 7.000 trabajadores durante su etapa de construcción, a lo que se suma un importante efecto multiplicador sobre proveedores de bienes, servicios, transporte, logística, metalmecánica y otras actividades asociadas.

Desde el sector también destacan el potencial productivo del país en materia cuprífera. Las estimaciones indican que la Argentina podría pasar de no registrar producción de cobre a alcanzar entre 1,5 y 1,8 millones de toneladas de cobre fino en un período relativamente corto, una evolución que modificaría significativamente la participación del país dentro del mercado minero internacional.

El crecimiento proyectado encuentra uno de sus principales respaldos en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), considerado por las empresas como una herramienta clave para atraer capitales y brindar previsibilidad a los proyectos de largo plazo.

De acuerdo con los datos difundidos por la CAEM, actualmente existen 17 proyectos presentados bajo ese régimen por un monto cercano a los 40.000 millones de dólares. De ese total, once ya obtuvieron aprobación oficial, mientras que los restantes continúan avanzando en el proceso de evaluación.

Las perspectivas también resultan favorables en materia de generación de divisas. La entidad proyecta que las exportaciones mineras podrían superar los 9.000 millones de dólares durante este año, luego de haber alcanzado los 5.400 millones en 2024. A mediano plazo, el objetivo es sobrepasar los 25.000 millones de dólares hacia 2035 y avanzar posteriormente hacia un nivel cercano a los 40.000 millones de dólares anuales durante la década siguiente.

La presencia de algunas de las principales compañías mineras del mundo constituye otro de los factores que alimentan las expectativas del sector. Empresas internacionales especializadas en la explotación de cobre y litio ya participan en distintos proyectos ubicados en provincias cordilleranas, donde se concentran buena parte de los recursos minerales aún sin desarrollar.

No obstante, desde la CAEM advierten que el crecimiento previsto dependerá de la capacidad para resolver diversos desafíos estructurales. Entre ellos figuran la mejora de la infraestructura vial y ferroviaria, el fortalecimiento del sistema energético en las zonas productivas y una mayor articulación entre el Gobierno nacional, las provincias y el sector privado para facilitar la ejecución de las inversiones.

La entidad también considera prioritario ampliar la participación de proveedores nacionales en los nuevos emprendimientos, con el propósito de que el desarrollo minero genere un mayor efecto multiplicador sobre las pequeñas y medianas empresas y las economías regionales.

Con ese horizonte, la industria busca consolidar una transformación de largo plazo que permita convertir a la minería en uno de los sectores de mayor peso dentro de la economía argentina, tanto por su capacidad para generar empleo y divisas como por el potencial de atraer inversiones de gran escala durante los próximos años.

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