Zafra no podrá afrontar un vencimiento de deuda y expone la crisis que atraviesa el negocio de la maquinaria agrícola

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Zafra informó que no podrá afrontar con recursos propios un vencimiento de sus Obligaciones Negociables.
  • Las sociedades de garantía recíproca deberán cubrir el pago correspondiente a capital e intereses.
  • La empresa acumula cheques rechazados por más de $1.200 millones y deudas superiores a los $10.500 millones.
  • La pérdida de la representación comercial de John Deere agravó la situación financiera de la compañía.
  • El mercado de maquinaria agrícola continúa mostrando una caída en patentamientos durante 2026.
  • La combinación de menor actividad, problemas de cobranzas y elevado endeudamiento profundizó la crisis de la firma.

La delicada situación que atraviesa el mercado de la maquinaria agrícola comenzó a trasladarse al sistema financiero. La empresa Zafra S.A., una histórica firma tucumana dedicada a la comercialización de equipos para el agro, informó que no podrá afrontar con recursos propios un vencimiento de sus Obligaciones Negociables (ON), por lo que las entidades que garantizan la emisión deberán asumir el pago a los inversores.

La comunicación fue presentada ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) y Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), donde la compañía notificó que no está en condiciones de cancelar el segundo servicio de capital y el cuarto servicio de intereses correspondientes a las Obligaciones Negociables Pyme Garantizadas Serie III.

Según explicó la empresa, el incumplimiento obedece a demoras en el cobro de acreencias, una situación que afectó su liquidez y le impide afrontar el compromiso financiero con fondos propios. En consecuencia, el pago quedará a cargo de las sociedades de garantía recíproca que respaldan la emisión, entre ellas Garantizar SGR, Acindar Pymes SGR y Potenciar SGR.

La noticia representa un nuevo episodio en el deterioro financiero de una firma que durante décadas fue uno de los principales concesionarios de John Deere en las provincias de Tucumán y Santiago del Estero. Desde esa posición comercializaba tractores, cosechadoras, sembradoras, pulverizadoras y otros equipos agrícolas, además de brindar servicios de posventa, provisión de repuestos, agricultura de precisión y monitoreo remoto de maquinaria.

Fundada hace más de 40 años, Zafra inició sus actividades vinculada a la mecanización de la cosecha de caña de azúcar y posteriormente amplió su presencia hacia otros segmentos de la actividad agropecuaria. La empresa cuenta con sucursales en San Miguel de Tucumán y Concepción y forma parte del grupo económico de la familia López Osa, con participación en la producción de caña de azúcar, limón y servicios para la agroindustria.

Los problemas financieros de la compañía ya habían comenzado a reflejarse en distintos indicadores. De acuerdo con registros del Banco Central, la firma acumula 104 cheques rechazados por un monto superior a los $1.200 millones, mientras que sus compromisos financieros superan los $10.500 millones entre bancos, entidades financieras y sociedades de garantía recíproca.

Entre sus principales acreedores aparecen Banco Nación, Banco Hipotecario, Banco Industrial, BBVA, Galicia y Supervielle. Aunque la mayor parte de esas obligaciones continúa clasificada en Situación 1, considerada de cumplimiento normal, parte del endeudamiento ya fue recategorizado en Situación 2 por entidades como Santander, Banco Ciudad y Banco Macro. A ello se suma una deuda con YPF calificada en Situación 4, una categoría que refleja un deterioro significativo en la capacidad de pago.

Los estados contables presentados por la empresa al momento de emitir sus obligaciones negociables daban cuenta de una estructura de considerable magnitud. En el ejercicio cerrado en abril de 2024 había informado ingresos por $31.584 millones, un pasivo superior a los $8.885 millones y una dotación de 117 empleados.

A las dificultades financieras se agregó este año otro factor determinante para su actividad. En mayo, John Deere puso fin a la relación comercial que mantenía con Zafra desde hacía más de dos décadas, una decisión que representó un fuerte golpe para la empresa debido a que gran parte de su negocio estaba sustentado en la comercialización de la marca y en los servicios asociados, como mantenimiento, repuestos, conectividad y agricultura de precisión.

La situación de la compañía también se desarrolla en un contexto complejo para toda la industria de maquinaria agrícola. De acuerdo con datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), los patentamientos del sector registraron una caída interanual del 1,9% durante el primer semestre de 2026, reflejando un mercado que aún no consigue consolidar una recuperación sostenida.

Tras el impulso estacional generado por las exposiciones Expoagro y Agroactiva, las ventas volvieron a mostrar señales de desaceleración. En mayo los patentamientos retrocedieron 13,6% respecto del mes anterior y en junio la caída se profundizó hasta el 32,4%, con apenas 480 unidades registradas.

Las cosechadoras fueron el segmento más afectado, con solo 43 unidades patentadas durante junio, lo que representó una baja del 50% frente a mayo y del 21,8% en comparación con igual mes del año anterior. Los tractores también registraron un descenso del 28,5% mensual y acumulan una caída del 2,9% en lo que va del año, mientras que las pulverizadoras retrocedieron 40,8% respecto de mayo.

En ese escenario, la combinación de una demanda debilitada, problemas de liquidez, un elevado nivel de endeudamiento y la pérdida de una de sus principales representaciones comerciales terminó impactando directamente sobre la capacidad financiera de Zafra, convirtiéndola en uno de los casos más visibles de las dificultades que atraviesa actualmente el negocio de la maquinaria agrícola en Argentina.

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