El dólar retoma la tendencia alcista y el mercado anticipa una mayor presión cambiaria

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El dólar oficial alcanzó los $1.461 y acumula una suba cercana al 4% durante junio.
  • El Banco Central redujo el ritmo de compras de reservas para evitar mayores presiones sobre el mercado cambiario.
  • La menor liquidación de divisas del agro aparece como uno de los principales factores de presión para el segundo semestre.
  • La caída del precio internacional del petróleo podría reducir el ingreso de dólares por exportaciones energéticas.
  • Las tasas más altas en Estados Unidos podrían limitar el ingreso de capitales hacia mercados emergentes.
  • Los analistas prevén una suba gradual del tipo de cambio, sin escenarios de tensión abrupta en el corto plazo.

Tras varios meses de relativa estabilidad, el mercado cambiario comenzó a mostrar señales de un nuevo escenario. El tipo de cambio oficial mantiene una trayectoria ascendente y ya se consolidó por encima de los $1.400, alimentando las expectativas de que el segundo semestre estará marcado por una mayor presión sobre el peso. Aunque los analistas descartan sobresaltos bruscos en el corto plazo, coinciden en que existen factores que impulsarán una suba gradual de la cotización en los próximos meses.

Durante la última jornada de operaciones, condicionada por la ausencia de referencias internacionales debido al feriado en Estados Unidos, el dólar mayorista alcanzó los $1.461, su valor más elevado desde comienzos de 2026. De esta manera, acumula un incremento cercano al 4% en lo que va de junio y supera levemente el nivel con el que inició el año.

Pese a la aceleración reciente, los especialistas remarcan que el tipo de cambio todavía se encuentra lejos del techo establecido dentro del esquema de flotación administrada. Además, destacan que el Gobierno no parece mostrar preocupación por la dinámica actual y permite una corrección gradual luego de un extenso período de apreciación de la moneda local.

Uno de los elementos observados por el mercado es la menor participación oficial para contener la cotización. En las últimas semanas no se registraron intervenciones significativas en contratos de futuros ni en instrumentos atados al dólar, una señal interpretada como una aceptación tácita de un tipo de cambio algo más elevado.

Sin embargo, el Banco Central ajustó su estrategia de acumulación de reservas. Las compras diarias de divisas se redujeron de manera significativa respecto de los meses anteriores. Mientras entre abril y mayo el promedio rondó los 138 millones de dólares diarios, durante junio descendió a aproximadamente 79 millones. El objetivo sería evitar sumar presión adicional sobre la demanda de divisas en el mercado oficial.

Aun así, los operadores valoran positivamente que la autoridad monetaria continúe comprando reservas y no haya tenido que desprenderse de dólares para sostener la cotización, algo que contribuye a mantener la percepción de estabilidad.

Los analistas identifican tres factores principales que podrían impulsar nuevas subas del dólar durante los próximos meses. El primero está vinculado al ingreso de divisas provenientes del sector agroexportador. Con el avance del calendario y el final de la cosecha gruesa, se espera una disminución estacional en las liquidaciones de exportaciones, reduciendo la oferta de dólares en el mercado cambiario.

El segundo elemento está relacionado con el sector energético. La baja del precio internacional del petróleo implica menores ingresos por exportaciones de crudo y derivados, una situación que podría restar flujo de divisas en un momento donde la economía necesita sostener la oferta cambiaria.

El tercer factor proviene del escenario financiero internacional. Las tasas de interés más elevadas en Estados Unidos suelen incentivar a los inversores a mantener sus fondos en ese mercado, reduciendo el atractivo relativo de los activos de economías emergentes. Como consecuencia, podría registrarse un menor ingreso de capitales hacia la Argentina.

En paralelo, varios informes destacan que la moneda argentina se encuentra entre las que más se apreciaron frente al dólar durante la primera mitad del año. Esa fortaleza relativa comenzó a moderarse y el mercado considera saludable una corrección gradual que acerque la evolución del tipo de cambio al comportamiento de los precios internos.

De hecho, mientras las consultoras privadas proyectan para junio una inflación cercana al 2%, el dólar oficial ya acumula una suba próxima al 4%, una diferencia que evidencia el proceso de ajuste en marcha.

A este panorama se suma otro factor que podría ganar relevancia durante la segunda mitad del año: el crecimiento de la demanda privada de divisas. La recuperación de la actividad económica, el aumento de los ingresos reales y una mayor expansión del crédito podrían impulsar tanto las importaciones como las compras de dólares para ahorro.

Con menos oferta de divisas provenientes del agro y la energía, y una demanda potencialmente más elevada, el mercado prevé que el tipo de cambio continúe avanzando durante los próximos meses. Sin embargo, el escenario predominante entre los analistas sigue siendo el de una suba gradual y ordenada, más asociada a un proceso de normalización que a una situación de tensión cambiaria.

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