Capital en disputa: el peronismo cordobés ya mueve sus fichas para una elección que será clave para Llaryora

POLÍTICAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

A poco más de un año de las elecciones municipales previstas para 2027, el oficialismo cordobés comenzó a analizar un escenario que se presenta mucho más complejo que el que enfrentó en los últimos comicios. En el peronismo provincial crece la percepción de que la gestión, por sí sola, podría no alcanzar para retener el control de la ciudad de Córdoba, un distrito considerado estratégico para las aspiraciones políticas del gobernador Martín Llaryora.

La importancia de la capital provincial trasciende la disputa municipal. Se trata del principal núcleo electoral de Córdoba y de un territorio que fue determinante para la llegada de Llaryora a la Gobernación en 2023. Por eso, dentro de Hacemos Unidos consideran que un buen desempeño en la ciudad será fundamental para sostener cualquier proyecto de continuidad política en la provincia.

Sin embargo, la situación no aparece sencilla para el oficialismo. La administración municipal enfrenta cuestionamientos vinculados a los servicios públicos y a algunas decisiones políticas que han generado desgaste. Aun así, en el peronismo observan que la oposición todavía no logró consolidar una alternativa claramente dominante en la capital, lo que mantiene abierto el escenario electoral.

Consciente de la relevancia del distrito, la Provincia viene reforzando su respaldo a la gestión del intendente Daniel Passerini mediante obras, recursos y acompañamiento político. La intención es fortalecer la presencia oficialista en una plaza que consideran indispensable para el futuro electoral del espacio.

Mientras tanto, comenzó una silenciosa carrera por la sucesión municipal. Dentro de Hacemos Unidos no existe, por ahora, una figura que aparezca como heredera natural del actual intendente. Por el contrario, varios dirigentes trabajan para posicionarse de cara a una definición que, aseguran, dependerá de las circunstancias políticas y de los niveles de competitividad que muestre cada aspirante.

En ese contexto, el oficialismo anticipa una estrategia marcada por el pragmatismo. Referentes del espacio admiten que la prioridad será presentar al candidato con mayores posibilidades de triunfo, incluso si eso implica que el postulante no provenga estrictamente de las filas tradicionales del peronismo.

Entre los nombres que comienzan a sonar con fuerza aparece la vicegobernadora Myriam Prunotto, quien en los últimos meses incrementó su presencia en distintos barrios de la capital mientras continúa fortaleciendo su estructura política en el interior provincial. Su perfil dialoguista y su origen radical la convierten en una de las expresiones más visibles de la estrategia de apertura impulsada por el cordobesismo.

Otro dirigente mencionado es el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros. Con una fuerte exposición pública derivada de su función, logró mantenerse como una de las figuras más reconocidas del gabinete provincial. Pese a las controversias que atraviesan el área de Seguridad, dentro del oficialismo consideran que conserva potencial electoral.

También figura en la lista el viceintendente Javier Pretto. El ex referente del PRO en Córdoba, incorporado al esquema político de Llaryora durante la última campaña, mantiene expectativas de protagonizar la próxima contienda municipal y consolidar el perfil transversal que caracteriza a la coalición gobernante.

A ellos se suma el legislador socialista Matías Chamorro, quien impulsa una construcción política orientada a debatir propuestas para la ciudad y ampliar la base de sustentación del oficialismo más allá de las estructuras partidarias tradicionales.

Las especulaciones no terminan allí. En distintos sectores del cordobesismo también se menciona la posibilidad de que el ministro de Vinculación Comunitaria, Miguel Siciliano, tenga un rol destacado en la discusión electoral. Incluso circulan versiones sobre eventuales acuerdos con dirigentes externos al núcleo duro del PJ, entre ellos Natalia de la Sota, cuyo nombre aparece de manera recurrente en las conversaciones políticas.

Con un panorama todavía abierto y sin candidaturas definidas, el oficialismo cordobés ya comenzó a diseñar una estrategia para una elección que considera determinante. La batalla por la ciudad de Córdoba no solo definirá quién administrará la capital, sino que podría convertirse en una pieza central del futuro político de Martín Llaryora y del proyecto de continuidad que impulsa el cordobesismo para los próximos años.

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