“El ‘axelismo’ asoma en Córdoba: armado silencioso y estrategia a largo plazo rumbo a 2027”

POLÍTICAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

La política argentina suele moverse con años de anticipación, y en Córdoba ya empiezan a insinuarse movimientos de cara al escenario electoral de 2027. En ese marco, la figura del gobernador bonaerense Axel Kicillof comienza a ganar espacio dentro de sectores del peronismo local, que lo observan como una posible referencia nacional.

Aunque todavía sin definiciones formales, en distintos espacios del justicialismo cordobés se multiplican reuniones, contactos territoriales y convocatorias militantes que buscan dar forma a una construcción incipiente. El proceso, aún en etapa inicial, apunta más a consolidar estructura que a lanzar candidaturas.

Uno de los dirigentes que aparece como articulador es el exsenador Carlos Caserio, quien mantiene diálogo con Kicillof y trabaja en la organización territorial en la provincia. Según explicó, el objetivo inmediato es avanzar en encuentros por departamentos, sumar representación gremial y ordenar la base política que podría respaldar al mandatario bonaerense.

El puntapié inicial se dio semanas atrás en Villa Carlos Paz, donde un grupo de dirigentes, intendentes y referentes sindicales participó de una reunión en la que Kicillof envió un mensaje por videollamada, respaldando la iniciativa. A partir de allí comenzaron a surgir nuevas expresiones, algunas de ellas autoconvocadas, que buscan canalizar el apoyo al dirigente.

Entre esas iniciativas aparece el espacio militante “Es por AK Córdoba”, impulsado por referentes locales, que ya realizó actividades y proyecta nuevas convocatorias en la capital provincial. También se suma el lanzamiento de una mesa promotora vinculada al movimiento Derecho al Futuro, con formato de encuentro abierto, en línea con las tradiciones del peronismo.

Desde el entorno de Caserio aclaran que estas expresiones no forman parte de una estructura centralizada, aunque son vistas como señales positivas dentro de un proceso más amplio. La consigna, por ahora, es evitar apurar definiciones electorales y priorizar la construcción política.

El escenario cordobés, sin embargo, presenta particularidades. Históricamente distante del kirchnerismo, la provincia consolidó un perfil propio bajo los liderazgos de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti, y actualmente bajo la conducción del gobernador Martín Llaryora.

En ese contexto, algunos sectores analizan la posibilidad de una convivencia entre el armado nacional vinculado a Kicillof y el esquema provincial del cordobesismo. La hipótesis que circula es evitar tensiones innecesarias: construir volumen político para una eventual candidatura presidencial sin disputar el poder local.

También empiezan a aparecer puntos de contacto con espacios cercanos a Natalia de la Sota, donde identifican coincidencias en términos generacionales y programáticos, además de una mirada crítica hacia el gobierno de Javier Milei.

Por ahora, la postura del oficialismo provincial es de cautela: no intervenir en el armado, pero tampoco bloquearlo. Esa estrategia podría habilitar una dinámica particular, en la que distintas corrientes del peronismo convivan sin confrontar de manera directa.

Con un panorama aún abierto, el espacio que comienza a tejerse en torno a Kicillof apuesta a una construcción gradual. En un territorio complejo desde lo electoral, el objetivo inmediato es claro: consolidar organización, ampliar la base política y postergar la discusión de candidaturas para más adelante.

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