YPF descarta aumentos bruscos en combustibles pese a la escalada bélica en Medio Oriente

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
  • YPF aseguró que no habrá aumentos bruscos en los combustibles pese a la suba internacional del crudo.
  • La empresa aplica una política de precios basada en promedios para amortiguar picos y caídas.
  • El barril superó los 80 dólares tras la escalada bélica en Medio Oriente.
  • El estrecho de Ormuz concentra el 15% del consumo mundial de petróleo y es un factor central en la tensión actual.
  • Un petróleo más caro podría mejorar la balanza comercial argentina mediante mayores exportaciones.
  • El impacto definitivo dependerá de la duración del conflicto y de la estabilidad futura del precio internacional.

La escalada militar en Medio Oriente, tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior respuesta del régimen islámico, volvió a sacudir el tablero energético global. El impacto más inmediato fue una fuerte suba del precio internacional del crudo, que superó los 80 dólares por barril, cerca de 20 dólares por encima de la cotización previa al conflicto. Sin embargo, desde la petrolera estatal argentina buscan llevar tranquilidad al mercado interno.

El presidente de YPF, Horacio Marín, aseguró que no habrá “cimbronazos” en los surtidores como consecuencia directa de la crisis. Según explicó, la compañía aplica una política de precios basada en promedios que atenúa los movimientos bruscos del petróleo internacional, tanto en alzas como en caídas repentinas.

“La empresa no fija valores mirando el precio diario del barril”, sostuvo el ejecutivo, al detallar que existe una fórmula que busca amortiguar picos y valles para proteger al consumidor. De esta manera, las subas abruptas que duren pocos días no se trasladarían de inmediato al precio final de las naftas y el gasoil.

No obstante, Marín dejó abierta una puerta: si el barril se mantiene en niveles elevados durante un período prolongado, el impacto será inevitable, aunque —según anticipó— se reflejaría de manera gradual. “Siempre es mejor mantener precios constantes”, insistió, remarcando la intención de evitar movimientos bruscos que afecten la previsibilidad económica.

Uno de los focos de tensión que explican la disparada del crudo es el estratégico estrecho de Ormuz, paso obligado para cerca del 15% del consumo mundial de petróleo. Por allí circulan unos 15 millones de barriles diarios exportados por países de la región. Cualquier alteración en ese corredor clave implica una reducción en la oferta global y, en consecuencia, una presión alcista sobre las cotizaciones.

Para la Argentina, el escenario internacional presenta una doble lectura. Por un lado, el encarecimiento del petróleo podría impactar en costos internos si se sostiene en el tiempo. Por otro, el país se consolida como proveedor energético fuera de la zona de conflicto, lo que abre oportunidades en el plano exportador.

En ese sentido, Marín destacó que la Argentina “se convirtió en un proveedor de energía muy seguro” y mencionó los avances en proyectos de gas natural licuado (GNL) que la compañía impulsa junto a la italiana Eni y la firma XRG. El objetivo es ampliar la oferta exportable y posicionar al país como actor relevante en el mercado global de gas.

Las proyecciones oficiales hablan de exportaciones energéticas que podrían alcanzar los 50.000 millones de dólares anuales en un escenario de precios internacionales considerados “normales”. La coyuntura actual, atravesada por tensiones geopolíticas, podría incluso potenciar esos ingresos si las cotizaciones se mantienen firmes.

Desde el análisis privado, el especialista Daniel Dreizzen señaló que cada dólar adicional en el precio internacional del crudo mejora la balanza comercial argentina en aproximadamente 125 millones de dólares. Así, una suba sostenida de 10 dólares implicaría más de 1.200 millones de dólares extra en exportaciones.

Sin embargo, también advirtió sobre la volatilidad propia de estos contextos. Si bien un petróleo más caro favorece el perfil exportador en el corto y mediano plazo, la incertidumbre sobre la duración del conflicto impide proyectar escenarios estables. Incluso no se descarta que, una vez disipadas las tensiones, el valor del barril retroceda por debajo de los niveles previos a la guerra, lo que afectaría los ingresos esperados.

En este marco, la estrategia de YPF apunta a equilibrar dos frentes: preservar la estabilidad en el mercado doméstico de combustibles y, al mismo tiempo, capitalizar las oportunidades que abre un contexto internacional convulsionado. La evolución del conflicto y su impacto en el suministro global de energía serán determinantes para definir si la Argentina enfrenta sólo un sobresalto pasajero o una nueva etapa de precios altos en el mercado petrolero.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto