Milei defendió el RIGI como “la política de desarrollo más eficaz del siglo” y proyectó un boom energético y minero

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
  • Milei calificó al RIGI como “la política de desarrollo más eficaz del siglo”.
  • Hay proyectos en marcha por u$s25.000 millones y otros u$s45.000 millones en evaluación.
  • El Gobierno proyecta más de 60.000 empleos en 11 provincias.
  • Vaca Muerta y la minería cordillerana son ejes centrales de la estrategia.
  • El Presidente vinculó las inversiones con disciplina fiscal y apertura comercial.
  • El Ejecutivo busca convertir el régimen en una política de Estado permanente.

El presidente Javier Milei presentó un balance marcadamente optimista del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) durante la apertura del 144° período de sesiones ordinarias. El mandatario definió al esquema como “la política de desarrollo más eficaz del siglo” y aseguró que, a un año de su puesta en marcha, ya cuenta con proyectos aprobados por u$s25.000 millones en ejecución y otros u$s45.000 millones en evaluación.

Según expuso ante el Congreso, las iniciativas adheridas al régimen se concentran principalmente en los sectores energético y minero, considerados por el Ejecutivo como los motores de una transformación estructural de la economía. De acuerdo con las estimaciones oficiales, las inversiones en curso permitirían generar más de 60.000 puestos de trabajo distribuidos en 11 provincias.

Milei sostuvo que la vocación del Gobierno es convertir al RIGI en una política de Estado permanente y no en un instrumento transitorio. En esa línea, planteó la necesidad de sostener en el tiempo las condiciones de estabilidad jurídica y tributaria que ofrece el régimen, más allá de su vigencia formal prevista hasta mediados de 2027. El Presidente describió al esquema como un “acelerador de infraestructura crítica” que habilita nuevas inversiones al reducir riesgos y costos iniciales.

En su discurso, el jefe de Estado vinculó el desarrollo de los sectores primarios con un cambio de paradigma respecto de políticas anteriores. Criticó lo que denominó un “fetiche industrialista” que, en su visión, habría limitado el crecimiento mediante retenciones y restricciones comerciales. Para el mandatario, el aprovechamiento de recursos naturales debe constituirse en la base de un nuevo ciclo de expansión.

El capítulo energético ocupó un lugar central en la exposición presidencial. Milei proyectó que el complejo podría alcanzar exportaciones por u$s50.000 millones en cinco años. Destacó especialmente el potencial de Vaca Muerta y el desarrollo de lo que denominó “El Gran Neuquén”, al que describió como una futura metrópolis impulsada por la actividad hidrocarburífera. Recordó, además, que en 2025 la balanza comercial energética arrojó un superávit superior a los u$s7.800 millones, aun en un contexto de precios internacionales en baja.

La minería fue presentada como el otro pilar estratégico. El Presidente anticipó que la actividad se expandirá a lo largo de la cordillera, con impacto directo en la generación de empleo y en la inserción internacional del país. En ese marco, afirmó que la Argentina posee minerales críticos demandados por las cadenas de valor occidentales, junto con recursos energéticos —gas, petróleo, nuclear y renovables— capaces de abastecer procesos productivos a gran escala.

El mandatario vinculó este escenario con la necesidad de sostener disciplina fiscal y monetaria. Argumentó que el equilibrio presupuestario es condición indispensable para reducir el riesgo país y abaratar el financiamiento en dólares, aspecto clave para proyectos intensivos en capital como los mineros y petroleros. En su visión, la normalización macroeconómica permitirá que la inversión privada reemplace progresivamente al gasto público deficitario.

En materia de inserción internacional, Milei reafirmó su intención de profundizar acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea. Sostuvo que el país debe ampliar el peso del comercio exterior sobre el Producto Bruto Interno, actualmente cercano al 30%, y abandonar estrategias basadas en el mercado interno como eje excluyente.

El discurso, que superó la hora y media, estuvo atravesado por un clima de fuerte confrontación con legisladores opositores. No obstante, el eje económico se concentró en proyectar un cambio estructural apoyado en la explotación de recursos naturales, la apertura comercial y la estabilidad macroeconómica.

Para el Gobierno, el éxito del RIGI no solo tendría impacto económico sino también simbólico. Milei planteó que la consolidación de la energía y la minería como vectores de crecimiento marcaría un “cambio de época”, donde el orgullo nacional se fundamente en la capacidad productiva y en la inversión privada como motor central del desarrollo.

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