Llaryora provincializa la política y evita confrontar con Milei: “Que nadie lo toque”

POLÍTICA Jorge Levin
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En el corazón del poder cordobés tienen una premisa clara: no confrontar con la Casa Rosada. El gobernador Martín Llaryora decidió provincializar la discusión política y evitar cualquier choque directo con el presidente Javier Milei. La estrategia es simple y pragmática: en una provincia que eligió mayoritariamente al libertario y donde el clima social se mantiene alineado con ese rumbo, enfrentarlo sería —según admiten en su entorno— un error político.


“Que nadie lo toque a Milei”, habría advertido Llaryora en conversaciones reservadas con sus íntimos. En su lectura, criticar al Presidente es “piantavotos” en Córdoba. El diagnóstico es contundente: la discusión nacional está cerrada en la provincia y el cordobés ya tomó posición. Por eso, cualquier intento de confrontación no solo sería estéril, sino contraproducente.


La hoja de ruta del gobernador apunta exclusivamente a consolidar su liderazgo local con vistas a 2027. Su objetivo es demostrar que es la mejor opción para seguir gobernando Córdoba, sin mezclar la gestión provincial con la agenda nacional. En esa línea, buscará acompañar en el Congreso iniciativas clave para el oficialismo nacional, como las reformas laborales y la baja de la edad de inimputabilidad, enviando una señal de sintonía política y evitando tensiones innecesarias.


Cerca del mandatario insisten en que su proyecto “es Córdoba, solo Córdoba”. No hay ambiciones nacionales en el horizonte inmediato ni intención de disputar liderazgo en el escenario federal. La prioridad es ordenar la provincia, sostener el equilibrio fiscal y mantener la obra pública y los servicios en funcionamiento en un contexto económico complejo.


En ese esquema, los adversarios a vencer no están en Balcarce 50 sino dentro del mapa provincial. Los nombres que desvelan al oficialismo son los de Luis Juez y Rodrigo de Loredo, referentes de la oposición local y potenciales competidores en 2027. La estrategia es polarizar con ellos, no con Milei.


La consigna es clara: evitar cualquier gesto que pueda interpretarse como un desafío al Presidente y concentrar la energía política en el territorio propio. En tiempos de fuerte identidad libertaria en Córdoba, Llaryora apuesta a una convivencia pragmática con la Nación mientras fortalece su construcción provincial. La meta es llegar a 2027 con gestión, orden y liderazgo consolidado, sin haber librado batallas que, en su diagnóstico, no conducen a nada.

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