El Gobierno enviará al Congreso la adhesión al Consejo de Paz

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • El Gobierno enviará al Congreso un proyecto para ratificar la adhesión al Consejo de Paz.
  • La iniciativa fue impulsada por Donald Trump y presentada en el Foro de Davos.
  • La aprobación legislativa no está prevista para las sesiones extraordinarias de febrero.
  • La adhesión forma parte del giro de la política exterior de Javier Milei.
  • El Consejo de Paz propone una alternativa a los organismos multilaterales tradicionales.
  • El debate parlamentario definirá el alcance y los compromisos de la participación argentina.

El Gobierno nacional avanzará en el envío al Congreso de un proyecto de ley para ratificar la adhesión de la Argentina al Consejo de Paz, el nuevo organismo internacional impulsado por el expresidente de Estados Unidos Donald Trump y presentado recientemente durante el Foro Económico Mundial de Davos. La iniciativa legislativa buscará darle respaldo institucional a una decisión que marca un giro relevante en la política exterior del presidente Javier Milei y que apunta a redefinir el posicionamiento internacional del país.

Según confirmaron fuentes oficiales, el Poder Ejecutivo trabaja en la redacción del proyecto que deberá ser tratado por el Parlamento para formalizar la incorporación argentina al organismo. La propuesta no sería incluida en el temario de las sesiones extraordinarias de febrero y recién ingresaría al Congreso después de marzo, una vez que se normalice la actividad legislativa y queden conformadas las comisiones permanentes de Relaciones Exteriores en ambas cámaras.

La adhesión al Consejo de Paz fue anunciada en Davos, donde la Argentina apareció como uno de los países integrantes del grupo fundador. El organismo, denominado Board of Peace, fue lanzado por Trump como una plataforma internacional orientada a la resolución de conflictos armados y a la construcción de acuerdos de estabilidad global, por fuera de los marcos tradicionales de las Naciones Unidas. Para el oficialismo, el paso dado requiere ahora una validación parlamentaria que le otorgue sustento jurídico y político.

En la Casa Rosada reconocen que el debate legislativo será clave, no solo por la aprobación formal de la adhesión, sino también por el mensaje estratégico que implica. La participación en el Consejo de Paz se inscribe en la voluntad del Gobierno de avanzar hacia una política exterior más alineada con Estados Unidos y con esquemas multilaterales alternativos, en sintonía con la mirada crítica que Milei ha expresado sobre el funcionamiento de los organismos internacionales clásicos.

El proyecto deberá ser analizado por las comisiones de Relaciones Exteriores de Diputados y del Senado, que aún no están plenamente constituidas para el nuevo período. En paralelo, el Congreso también tendrá por delante la discusión de otros acuerdos internacionales relevantes, como la ratificación del entendimiento entre la Unión Europea y el Mercosur, lo que anticipa un semestre con fuerte contenido en materia de política exterior.

El Consejo de Paz presenta un diseño institucional singular. El liderazgo recae de manera centralizada en Donald Trump, quien concentra el control de la agenda y posee poder de veto sobre las decisiones. El comité ejecutivo está integrado por figuras de peso de la política estadounidense y aliados internacionales, lo que refuerza el carácter político del organismo y su impronta personalista.

Uno de los aspectos que genera atención es el esquema de financiamiento. Según la información oficial del Consejo, los países que opten por un asiento permanente deberán realizar un aporte de USD 1.000 millones. En el caso argentino, esa definición no está tomada: la adhesión inicial no implica un compromiso económico inmediato y el país cuenta con un período de tres años para decidir si avanza hacia una membresía plena bajo ese formato.

Desde el Gobierno destacan que el envío del proyecto al Congreso permitirá abrir un debate institucional sobre el alcance de la adhesión y los compromisos futuros. También subrayan que la incorporación al Consejo de Paz no supone, en esta etapa, la salida automática de otros organismos internacionales, aunque sí expresa una preferencia por nuevas formas de articulación global.

Entre los objetivos prioritarios del Consejo de Paz figuran el fin del conflicto entre Israel y Hamas, la reconstrucción y administración transitoria de la Franja de Gaza, y la intervención en otros focos de tensión como la guerra en Ucrania, el programa nuclear iraní y distintas crisis regionales. Trump presentó al organismo como una herramienta eficaz para destrabar conflictos prolongados, en contraste con la lentitud que, según su visión, caracteriza a las estructuras multilaterales tradicionales.

Con el envío del proyecto de ley al Congreso, el Gobierno de Milei buscará transformar una señal política internacional en una decisión institucional respaldada por el Parlamento. El debate legislativo marcará, así, el primer test formal de una política exterior que apuesta a redefinir alianzas y a reposicionar a la Argentina en el escenario global.

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