Apertura comercial y tubos de acero: un cruce que reaviva el debate sobre la política industrial

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
WANYUO4KVFD45FNFNFBX7EW5XQ
  • La licitación del gasoducto marcó el ingreso de un proveedor extranjero en un rubro estratégico
  • El Gobierno defendió la apertura comercial y rechazó aplicar medidas antidumping
  • Welspun ofreció un precio sensiblemente menor al de Tenaris, filial de Techint
  • Techint denunció competencia desleal y advirtió sobre riesgos para la industria local
  • Sturzenegger cuestionó el sistema de preferencia nacional por encarecer insumos
  • El conflicto reavivó el debate sobre política industrial y competitividad en un contexto global

La adjudicación de un contrato clave para la provisión de tubos destinados al gasoducto que conectará Vaca Muerta con Río Negro desató una controversia que excede largamente una licitación técnica. La decisión de otorgar el suministro a la empresa india Welspun, en detrimento de un proveedor histórico local, expuso con crudeza el choque de visiones entre el presidente Javier Milei y Paolo Rocca, director ejecutivo del Grupo Techint, y reavivó un debate de fondo sobre el rumbo de la política industrial en la Argentina.

El conflicto tomó estado público a partir de una serie de declaraciones del propio Milei, quien defendió la apertura de importaciones y cuestionó con dureza a quienes objetaron el resultado del proceso. En su mensaje, el mandatario asoció las críticas a intereses sectoriales y apuntó directamente contra Rocca, a quien aludió de manera irónica al referirse a la defensa de insumos nacionales a precios más elevados. Para el Presidente, la licitación representa un ejemplo concreto de lo que denomina “la nueva Argentina”, donde la competencia y el menor costo priman sobre la protección de proveedores locales.

El proceso licitatorio marcó un punto de inflexión. Por primera vez en décadas, una compañía extranjera se impuso en un rubro considerado estratégico para el desarrollo energético. Welspun presentó una oferta final cercana a los USD 203 millones para cubrir 480 kilómetros de ductos, aproximadamente un 25% inferior a la última propuesta de Tenaris, la filial de Techint especializada en tubos sin costura. Desde el grupo argentino sostienen que esa diferencia no refleja mayor eficiencia, sino una competencia desleal, basada en la utilización de insumos asiáticos a valores subsidiados.

Pese a esos planteos, el Gobierno optó por no avanzar con medidas antidumping ni establecer barreras comerciales. En la Casa Rosada remarcan que el objetivo central es reducir costos en obras de infraestructura clave y sostienen que pagar precios más bajos mejora la ecuación económica de los proyectos. Según esta visión, aun cuando existan subsidios externos, el beneficio inmediato recae en la Argentina, al abaratar inversiones estratégicas vinculadas a la energía.

Esa postura fue reforzada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien planteó que los precios elevados de los insumos impactan negativamente sobre la rentabilidad, la inversión y el empleo. Desde su perspectiva, cada encarecimiento en la cadena productiva limita el potencial exportador y reduce la competitividad general de la economía. En ese marco, cuestionó el antiguo esquema de preferencia local, al considerar que otorgar ventajas exclusivas desalienta la competencia y termina generando mayores costos para empresas y consumidores.

Del otro lado, Techint respondió con advertencias sobre las consecuencias de una apertura sin resguardos. Rocca señaló que la industria argentina enfrenta una pesada carga fiscal y condiciones que dificultan competir en igualdad de condiciones con proveedores extranjeros. A su entender, la importación masiva de productos financiados con subsidios internacionales amenaza la continuidad de inversiones industriales y pone en riesgo puestos de trabajo formales en sectores sensibles como el siderúrgico.

La licitación se inscribe además en un proyecto de mayor alcance. El gasoducto forma parte de la estrategia del consorcio Southern Energy, integrado por empresas nacionales e internacionales, que busca potenciar la exportación de Gas Natural Licuado y consolidar a la Argentina como un actor relevante en el mercado energético global. En ese contexto, la discusión sobre los tubos se transforma en un símbolo de un dilema más amplio: cómo equilibrar apertura, costos, empleo e industria local.

Con el trasfondo de la competencia global y la presión de países con políticas de precios agresivas, el cruce entre Milei y Rocca dejó al descubierto dos miradas opuestas. Mientras el Gobierno prioriza la reducción de costos y la liberalización del comercio, los industriales reclaman reglas que contemplen la asimetría internacional. El desenlace de este debate será clave para definir el perfil productivo del país en los próximos años.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto