El asado brasileño gana terreno: proyectan que las importaciones se duplicarán para frenar el alza de la carne

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • Récord de importación: Se estima que las compras de carne extranjera alcanzarán las 120.000 toneladas en 2026, duplicando las cifras del año anterior.
  • Precios competitivos: El asado brasileño ingresa al país con valores significativamente menores al producto local, debido a que el novillo argentino es el más caro de la región.
  • Inflación cárnica: Se proyecta que el precio de la carne vacuna subirá un 35% este año, superando la inflación general prevista por un margen de hasta 15 puntos.
  • Crisis de stock: El rodeo nacional cayó a 51 millones de cabezas tras años de sequía y falta de incentivos, lo que limita la oferta disponible para el consumo interno.
  • Nuevos proveedores: Además de Brasil, Argentina ha comenzado a importar cortes desde Uruguay y Paraguay para abastecer las góndolas de los supermercados.
  • Cambio de dieta: La tensión entre los precios internos y la oportunidad exportadora está impulsando a los consumidores hacia alternativas más económicas como el pollo y el cerdo.

En un giro histórico para la mesa de los argentinos, el mercado ganadero se prepara para un 2026 marcado por una presencia sin precedentes de cortes provenientes del exterior. Según proyecciones privadas del sector, las importaciones de carne vacuna, con el asado brasileño a la cabeza, se duplicarán durante este año, alcanzando un récord que busca actuar como válvula de escape ante los constantes aumentos de precios en el mostrador local. Esta tendencia, que comenzó a asomar en las góndolas de las grandes cadenas de supermercados el año pasado, se consolida ahora como una respuesta estructural a la crisis de stock y a la pérdida de poder adquisitivo del consumidor doméstico.

Las estimaciones de consultores ganaderos y directivos de la Sociedad Rural indican que las compras externas treparán a por lo menos 120.000 toneladas este año, lo que representa un salto del 100% respecto a las 61.000 toneladas adquiridas durante 2025. El factor determinante detrás de este fenómeno es estrictamente económico: el novillo argentino se ha convertido en el más caro del Mercosur, mientras que el asado brasileño se posiciona como el más barato de la región. Durante el último año, cuando el kilo de asado nacional superó los $13.000 y rozó los $16.000 en algunos puntos de venta, el producto importado se ofreció hasta un 30% más barato, convirtiéndose en el "producto gancho" de los minoristas para traccionar ventas en un contexto de consumo deprimido.

La suba de precios que empuja esta importación masiva no es casual. Los especialistas explican que el sector atraviesa una fase de transición tras años de desincentivos y sequías que redujeron el stock ganadero de 55 millones de cabezas en 2018 a unas 51 millones al cierre de 2025. Actualmente, los productores están reteniendo hacienda para recuperar los rodeos y, además, buscan llevar a los animales a un peso de faena mayor (420 kilos en lugar de 300 kilos), lo que demora la entrada de carne al mercado interno. Esta menor oferta, sumada a la oportunidad de exportar hacia potencias con crisis de stock como Estados Unidos y Europa, tensiona los valores locales.

Para el consumidor argentino, 2026 será un año de ajustes significativos. Se espera que el precio de la carne vacuna experimente incrementos cercanos al 35%, una cifra que se ubicaría entre 10 y 15 puntos por encima de la inflación proyectada. Aunque este porcentaje es menor al 70% registrado en 2025 —cuando los cortes populares subieron el doble que el índice general—, sigue marcando una tendencia de encarecimiento real. En este marco, el asado brasileño no llegará solo; el mercado ya ha puesto la mira en Uruguay y Paraguay para diversificar la oferta y asegurar cortes más económicos que ayuden a cubrir el déficit entre la producción nacional y el consumo interno.

La paradoja de una Argentina "cara en dólares" permite que los países vecinos no solo compitan en carne vacuna, sino también en otros rubros como el cerdo, el pollo y los lácteos. En el caso específico de Brasil, el gigante regional liquida el asado hacia nuestro país porque el resto de sus cortes de exportación los coloca a valores mucho más elevados en otros destinos internacionales. Mientras tanto, la dieta de los argentinos continúa mutando hacia alternativas más baratas como el cerdo y el ave, mientras se espera que la inversión productiva madure y el stock ganadero local comience finalmente a recomponerse.

La estabilidad de los precios parece estar aún lejos de concretarse. Por cuestiones estacionales, los operadores del mercado anticipan saltos en las pizarras para los meses de marzo, septiembre y el tradicional pico de fin de año en diciembre. Hasta que las políticas de incentivo a la cría surtan efecto, el "asado importado" dejará de ser una curiosidad de supermercado para transformarse en una pieza clave del equilibrio entre la oferta y la demanda en las carnicerías de todo el país.

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