Milei copó Jesús María y dejó a Juez fuera de la foto: el fenómeno libertario obliga a recalcular Córdoba 2027

CÓRDOBA Juan Palos
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Juan de los PalotesPor Juan Palos


Como el gobernador Martín Llaryora, el senador Luis Juez quedó fuera del cuadro político más potente del verano cordobés. La imagen del viernes en el Festival de Jesús María fue elocuente: Javier Milei jugó de local, se movió como dueño de casa, compartió escena con el Chaqueño Palavecino y ratificó su alianza con Córdoba, una sociedad política que ya había quedado demostrada en las elecciones legislativas del año pasado.

Juez estaba de vacaciones, con pasajes sacados con antelación. Pero nadie en la política cordobesa ignora que enero es el mes donde se mezclan folklore y poder, y que Jesús María es —desde hace años— el escenario más antikirchnerista y antiperonista del país. El despliegue libertario no sorprendió a nadie. La magnitud del fenómeno, sí.

El jefe del Frente Cívico sabe que tiene un lugar importante en la mesa política de La Libertad Avanza en Córdoba, pero también sabe —y lo acepta— que el hombre de Milei en la provincia es Gabriel Bornoroni. No otro. Por ahora, Juez evita mostrar una dependencia absoluta del Presidente. El viernes envió como representante a su hermano, el legislador Daniel Juez, y no erró del todo: el círculo violeta que rodeó a Milei fue reducido, selecto y bien controlado.

Pero lo que encendió todas las alarmas fue otra cosa. La devoción del público, la reacción visceral ante el “Amor Salvaje” del León, la comunión entre Milei y la tribuna jesumariense. Esa postal puso en guardia a toda la dirigencia cordobesa, incluidos los juecistas, que empiezan a recalibrar el fenómeno Milei y sus consecuencias directas sobre las candidaturas rumbo a 2027. Al menos, en la foto de hoy.

El desafío Juez: valer por sí mismo
Con este nuevo escenario, el desafío de Luis Juez para el arranque formal del año político —que en su caso será el 2 de febrero, cuando comiencen las sesiones extraordinarias en el Senado— es claro: fortalecer su figura propia. “Poner en valor a Luis Juez”, diría un arquitecto. Sin quedar pegado al aura mileísta, pero tampoco enfrentándola.

Si antes fue el gran denunciador, ahora en su entorno aseguran que será controlador activo de la gestión de Llaryora, usando política cruda y una herramienta clave: el Tribunal de Cuentas, que desde la última elección provincial está en manos del Frente Cívico. Con Juez y toda su tropa.

Para muestra basta un botón. La legisladora Nancy Almada lanzó una serie de tuits acusando de “corrupción” la gestión de las Salas Cuna, dependientes de la Secretaría General de Salud y Desarrollo Humano que conduce Liliana Montero, exaliada política y figura cercana al gobernador.

“Acá está el nudo de la corrupción: mes tras mes las Salas Cuna reciben subsidios del Gobierno. ¿A dónde va ese dinero?”, disparó Almada, hablando de opacidad, falta de controles y un gobierno que sería “líder absoluto en precarización laboral”. Mensaje directo al corazón del llaryorismo.

En el Congreso, alineado con Milei
En el plano nacional, sin embargo, Juez juega con el oficialismo. Acompañará la reforma laboral impulsada por el Gobierno, más allá de los discursos internos sobre precarización. En el juecismo entienden que el mercado laboral ya está precarizado y que la reforma no será perjudicial para los trabajadores.

Los matices con La Libertad Avanza que se vieron el año pasado —como en la ley de Emergencia en Discapacidad— quedaron atrás. Hoy, Juez aparece integrado y con protagonismo en el interbloque oficialista que conduce Patricia Bullrich. Junto a Carmen Álvarez Rivero, Córdoba garantiza votos firmes para Milei en el Senado.

Del otro lado, Alejandra Vigo no firmó el dictamen laboral y Martín Llaryora no figura —por ahora— en la ruta política del ministro Diego Santilli, pese a que de él dependen cinco o seis votos clave en Diputados, si se suma Juan Schiaretti, como se anunció días atrás.

El tablero que se viene
Además de la Modernización Laboral, el temario de extraordinarias —del 2 al 27 de febrero— incluye las leyes de Glaciares, el Acuerdo Mercosur–Unión Europea y la designación de Fernando Iglesias como embajador en Bruselas.

Mientras tanto, Córdoba toma nota. Milei ya juega fuerte en la provincia, ordena liderazgos y condiciona futuros. Jesús María no fue folklore: fue política en estado puro. Y dejó un mensaje claro para todos, incluido Luis Juez: el 2027 ya empezó, y el fenómeno Milei no pide permiso.

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