La Provincia refuerza su economía naranja antes de la llegada de Milei

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El inicio pleno de la temporada de festivales encuentra al Gobierno de Córdoba desplegando algo más que una agenda cultural. Turismo, eventos y economía naranja se convierten en una herramienta política para reafirmar el modelo cordobesista, justo cuando la provincia se prepara para recibir al presidente Javier Milei en uno de sus escenarios simbólicos más fuertes: el Festival de Jesús María. Con el gobernador Martín Llaryora en receso, su plantel político refuerza el trabajo en torno a la agenda festivalera, el valor cultural y la inversión en infraestructura, ejes históricos del perfil cordobesista que se relanzan en un momento particularmente sensible.

La lectura es clara en el Centro Cívico. La seguidilla de festivales no solo mueve visitantes y consumo, sino que permite exhibir un esquema de gestión basado en presencia estatal, articulación territorial e inversión sostenida en áreas que el Gobierno nacional mira con recelo o directamente desestima. En ese contraste silencioso, Córdoba busca mostrar volumen político sin necesidad de confrontación directa, consciente de que se presenta la oportunidad de exhibirse en simultáneo con una nueva visita de Milei a la provincia: una prueba visible de los logros del Panal mientras el presidente libertario vuelve a agradecer el respaldo electoral cordobés a su proyecto.

El Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, que inició su 60º edición, funciona como el primer gran mojón de esa estrategia. Con cifras récord de entradas anticipadas y una expectativa superior a la del año pasado, el evento se presenta como una vidriera ideal para mostrar un Estado provincial activo, organizador y financiador, en un contexto donde la Nación se repliega de ese rol.

La lógica se replica en toda la provincia. Cosquín, Villa María, Embalse, carnavales y fiestas regionales forman parte de un entramado que el llaryorismo presenta como política pública y no como simple calendario turístico. La economía naranja aparece así como argumento de gestión y como señal hacia dentro y hacia fuera del cordobesismo: un modelo que se sostiene incluso en un contexto nacional adverso y con resultados “extraordinarios” —como los definió ante Alfil un representante del Panal— que quedarán a la vista al cierre de la temporada.

En ese marco, incluso temas colaterales se integran al mismo relato. En días donde resurgen reclamos por el deterioro de las rutas nacionales, el Gobierno provincial destacó ayer la habilitada Autovía Córdoba-Jesús María como vía “ágil y segura” para llegar el Festival de Doma y Folklore. Asimismo, el ministro de Gobierno Manuel Calvo destacó en sus redes sociales la inversión provincial en infraestructura vial para garantizar seguridad y conectividad durante la temporada turística. 

Al mismo tiempo, la puesta en marcha del nuevo equipo de gestión, con Marcelo Rodio recientemente incorporado a la Agencia Córdoba Cultura y el tándem que deberá conformar con Darío Capitani en Córdoba Turismo, también forma parte del reperfilamiento de la política en torno a la economía naranja, una de las identidades más marcadas del llaryorismo de temporada. Ese despliegue, junto con el del resto de los funcionarios provinciales durante el verano, adquiere mayor densidad política con la presencia de Milei en la temporada festivalera cordobesa: el libertario fue el mayor crítico de los festivales y eventos culturales financiados con fondos estatales, con la doctrina “Lali Depósito”.

En ese contexto también se producirá el regreso del gobernador de sus vacaciones, previsto para el próximo jueves, justo antes de la visita presidencial. Un dato que refuerza la idea de control del escenario y de administración de los gestos políticos que se verán por esos días. Según anticipan fuentes cercanas al Centro Cívico, habrá cercanía protocolar entre Llaryora y Milei en su llegada a Córdoba, aunque está prácticamente descartado que compartan tribuna en Jesús María.

Las formas importan. En un año sin elecciones, pero con la mirada ya puesta en 2027, cada gesto empieza a tener lectura estratégica. La Libertad Avanza necesita sostener el caudal electoral que Milei obtuvo en Córdoba y aspira a disputar el poder provincial, con el objetivo explícito de poner fin a casi tres décadas de hegemonía cordobesista. Del otro lado, el oficialismo provincial refuerza su identidad y exhibe gestión como carta principal. De algún modo, este verano podría marcar los primeros cruces de una pelea que se proyecta hacia las próximas elecciones provinciales.

Así, el verano deja de ser un paréntesis y se transforma en un escenario político de alto contenido, más simbólico que directo. Festivales, turismo y economía naranja funcionan como piezas de una misma construcción: la reafirmación de un modelo provincial que se muestra activo, presente y con vocación de continuidad, mientras empieza a proyectarse la próxima disputa de poder en Córdoba.

CON INFORMACION DE DIARIOALFIL.

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