Francia anticipa su voto en contra del acuerdo UE–Mercosur y reabre la pulseada comercial en Europa

INTERNACIONALES Agencia de Noticias del Interior
CKDNMJIWLVG2HCK3E7WN7ADJIE
  • Francia anunció que votará en contra del acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur.
  • Emmanuel Macron fundamentó su postura en la defensa de los agricultores franceses.
  • Las protestas rurales en París influyeron en la definición del gobierno.
  • El acuerdo incluye “cláusulas espejo”, pero París las considera insuficientes.
  • Italia y Alemania apoyan el tratado, lo que dificulta una minoría de bloqueo.
  • La votación en Bruselas reabre el debate interno sobre apertura y protección en la UE.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció que su país votará en contra del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur durante la próxima reunión en Bruselas, una definición que vuelve a tensar un proceso negociador que lleva más de dos décadas y que aspira a crear una de las mayores áreas de intercambio del mundo. La decisión, comunicada públicamente a través de la red social X, se apoya en un rechazo político transversal dentro de Francia y en la presión creciente del sector agrícola, uno de los más críticos del tratado.

Macron aclaró que la eventual firma del acuerdo no implica el cierre definitivo del proceso y reiteró que Francia seguirá exigiendo el cumplimiento estricto de los compromisos asumidos por la Comisión Europea para resguardar a sus productores rurales. En ese marco, subrayó que la postura del Ejecutivo cuenta con respaldo unánime tras los debates recientes en la Asamblea Nacional y el Senado, donde el acuerdo fue cuestionado tanto por oficialistas como por opositores.

El anuncio presidencial se produjo en un contexto de fuerte conflictividad social. Ese mismo jueves, productores agropecuarios protagonizaron protestas en París y sus alrededores, con bloqueos en arterias clave y en puntos emblemáticos como el Arco del Triunfo. Cerca de un centenar de tractores participaron de la movilización, en una imagen que sintetizó el malestar del campo francés ante la posible apertura del mercado europeo a productos provenientes de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

Los agricultores denuncian una competencia que consideran desigual, al entender que los países del Mercosur operan con estándares sanitarios, ambientales y laborales menos exigentes que los vigentes en la Unión Europea. “Solo queremos trabajar y vivir de nuestra profesión”, expresó Damien Cornier, uno de los manifestantes, en declaraciones recogidas por la agencia AFP. El descontento se profundizó además tras la decisión del gobierno francés de sacrificar ganado para frenar la propagación de la dermatitis nodular bovina, una enfermedad que golpeó al sector en las últimas semanas.

Desde el Elíseo destacaron que la Comisión Europea incorporó avances reclamados por Francia, entre ellos las denominadas “cláusulas espejo”, destinadas a asegurar que la carne importada cumpla con las mismas normas sanitarias y ambientales que rigen para los productores europeos. Sin embargo, Macron insistió en que esas garantías aún resultan insuficientes y reclamó la creación de mecanismos de salvaguardia que permitan frenar importaciones en caso de una caída abrupta de precios en el mercado interno.

En términos institucionales, la capacidad de Francia para bloquear la ratificación del acuerdo depende de la conformación de una minoría de bloqueo en el Consejo Europeo. Para ello, necesita el apoyo de al menos cuatro países que representen más del 35% de la población de la Unión. En ese tablero, el respaldo de Italia a la iniciativa, confirmado por su canciller Antonio Tajani, complica la estrategia francesa. Aun así, París encontró aliados: Irlanda anticipó que también votará en contra, sumando peso político a la resistencia.

Del otro lado, potencias como Alemania y España mantienen su respaldo al acuerdo con el Mercosur. Ambos países consideran que el tratado fortalecerá a sus industrias y exportaciones en un escenario global marcado por la creciente influencia comercial de China y por los aranceles impulsados desde Estados Unidos. Para estos gobiernos, el pacto representa una herramienta estratégica para diversificar mercados y reforzar la competitividad europea.

La definición francesa vuelve a poner en evidencia las tensiones internas de la Unión Europea entre la apertura comercial y la protección de sectores sensibles. Mientras el acuerdo con el Mercosur aparece como una oportunidad geopolítica y económica, también expone las dificultades para conciliar intereses nacionales divergentes dentro del bloque. La votación en Bruselas será, una vez más, un test clave para medir hasta dónde llega el consenso europeo en materia de comercio internacional.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto