Zamora rompe con Fuerza Patria y reconfigura el mapa de poder en el Senado

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • Gerardo Zamora creó un bloque propio junto a Elia Moreno, rompiendo con Fuerza Patria.
  • Su salida complica la estrategia del kirchnerismo y genera tensiones con José Mayans.
  • El santiagueño busca mayor margen de negociación y envió señales al Gobierno nacional.
  • La bancada peronista en el Senado podría reducirse a 26 integrantes.
  • En Diputados, Zamora tiene siete legisladores que podrían reorganizarse bajo el Frente Cívico.
  • La reconfiguración legislativa será clave en negociaciones por Presupuesto y reformas.

El Senado argentino ingresó en una nueva fase de reacomodamientos políticos tras la decisión de Gerardo Zamora de conformar un bloque propio junto a Elia Moreno, dejando atrás su pertenencia a Fuerza Patria. El movimiento, confirmado por fuentes cercanas al gobernador santiagueño, introduce un factor de inestabilidad en la estrategia del kirchnerismo y, en particular, en los planes de Cristina Kirchner y del jefe del bloque peronista, José Mayans. La decisión del mandatario provincial, que juró este viernes en su banca, supone revivir el sello del Frente Cívico por Santiago, la misma estructura que utilizó entre 2013 y 2017 cuando alternó su rol legislativo con el ejercicio del poder en la provincia.

En esta nueva etapa, Zamora estará acompañado por Moreno, su compañera de lista en las elecciones de octubre, consolidando así una bancada independiente en la Cámara Alta. La conformación del bloque propio deja al descubierto una tensión creciente entre gobernadores peronistas y el kirchnerismo, en un contexto donde las provincias buscan ampliar su margen de maniobra frente a las decisiones del oficialismo nacional.

Desde el entorno de Mayans se mantiene la expectativa de retener el respaldo de Zamora, aunque las negociaciones siguen abiertas y las señales no son alentadoras para el peronismo. La trayectoria del santiagueño muestra una relación pendular con el kirchnerismo: aliado decisivo en momentos clave, distanciado en otros. Su peso político quedó registrado cuando, con apoyo del peronismo, fue elegido presidente provisional del Senado en 2014, un lugar central en la línea de sucesión presidencial. Luego sería su esposa, Claudia Ledesma Abdala, quien replicaría ese rol durante el gobierno de Alberto Fernández, en los años en que Cristina Kirchner presidió el Senado.

La reciente reunión de Zamora con Diego Santilli, en el marco de las gestiones impulsadas por el ministro del Interior para negociar el Presupuesto y las reformas que busca la Casa Rosada, encendió alarmas dentro de Fuerza Patria. En el kirchnerismo interpretan ese gesto como un indicio de que el santiagueño busca abrir un canal de diálogo directo con el Gobierno nacional y, con ello, asegurarse mayor margen de negociación. Esa jugada alimentó la percepción de que Zamora pretende construir una posición propia en un Senado cada vez más fragmentado.

En el plano electoral, la alianza entre el zamorismo y el kirchnerismo se había mantenido firme en Santiago del Estero, una provincia donde la estructura local sigue siendo decisiva para asegurar las dos bancas de la mayoría. En los últimos comicios, Zamora y Moreno encabezaron una de las listas, mientras que José “Pichón” Neder, de Fuerza Patria, logró renovar su banca y continuará dentro del armado kirchnerista.

Pero la decisión de romper con Fuerza Patria tiene efectos inmediatos en la arquitectura del bloque peronista. La bancada, que llegó a tener 34 integrantes, hoy reúne 28. Si se oficializa la salida de los dos senadores de Santiago del Estero, quedará reducida a 26, con el agravante de que cuatro de ellos pertenecen a Convicción Federal, sector que ya avisó que no acompañará la unificación promovida por Mayans. Este escenario profundiza las dificultades del kirchnerismo para conservar su capacidad de bloqueo y negociación en un Senado donde cada voto empieza a cotizar más alto.

La señal que llega desde la Cámara Alta también repercute en Diputados. Zamora cuenta allí con siete legisladores aliados que, por ahora, permanecen en el bloque peronista conducido por Germán Martínez. Aunque el jefe de la bancada intenta transmitir calma, el movimiento del gobernador santiagueño despierta dudas sobre una posible reorganización del Frente Cívico también en la Cámara baja. Un quiebre en ese espacio afectaría la estrategia del kirchnerismo para sostener la condición de primera minoría, un objetivo clave para Cristina Kirchner, sobre todo en organismos sensibles como el Consejo de la Magistratura.

La definición del nuevo mapa legislativo comenzará a ordenarse a partir de la próxima semana, cuando los diputados electos juren en sus bancas. En ese proceso, se abrirá una etapa de negociaciones, reposicionamientos y gestos políticos que marcarán el pulso del Congreso en los próximos meses. Con el movimiento de Zamora, el Senado suma un nuevo actor autónomo cuya gravitación puede inclinar votaciones decisivas y alterar el equilibrio interno de un peronismo que intenta, sin demasiado éxito, evitar nuevas fracturas.

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