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Alejandra Vigo cinturea, el pase de Villagra y la barrabrava peronista

POLÍTICA 03/02/2024 Agencia 24 Noticias Agencia 24 Noticias
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El debut de Martín Llaryora como gobernador en la apertura de sesiones de la Legislatura de Córdoba tuvo varios invitados, un par de ausentes de peso, reclamos vallados y, sobre todo, mucho calor.

Uno de los faltazos fue el del exgobernador Juan Schiaretti. Nombrado dos veces en el discurso inaugural de las sesiones, la ausencia del "Gringo" no dejó de llamar la atención, aunque nadie supo explicar el motivo del faltazo.
 
La posta la tomó la senadora y esposa del exmandatario Alejandra Vigo. Con protagonismo propio, la creadora del espacio Lideresas, calentó motores de cara las próximas semanas, cuando el Senado debata la Ley Ómnibus. Siempre y cuando la norma pase por Diputados.


“Ojalá que salga la ley. Aspiro a que se vote y que en el Senado tengamos chance de debatir”, indicó Vigo, quien no obstante evitó hacer mayores pronunciamientos respecto de la postura de la legisladora Natalia de la Sota, quien se diferenció del resto de los diputados cordobeses. “No tengo idea porque no formó parte del bloque”, cintureó.
Quien no estuvo, pese a que su presencia había sido anunciada fue Mario Negri, quien hace menos de dos meses cortó con una racha de 24 años ocupando una banca en el Congreso nacional. En su entorno, explicaron que esta en Buenos Aires y que no pudo conseguir el vuelo de la primera hora para llegar para la sesión inaugural.
La capilla docente a Llaryora
A dos cuadras y cuidadosamente vigilados por un operativo policial que motivó el corte del tránsito, la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (Uepc) hizo “capilla” a Llaryora.

Con fuertes cánticos y reclamos por un acuerdo salarial, el gremio docente se hizo sentir en la tórrida mañana cordobesa. “En campaña, dijo que iba a mejorar los salarios. Como gobernador les metió un aumento de pecho. Con la salud, igual. Después de los elogios, los trató de inútiles”, graficó una legisladora opositora.

“Se va a solucionar. Dentro de poco”, aseguró a Letra P un integrante de la mesa chica del llaryorismo.

A Juez, el 3 no le sienta bien
El pasado 25 de junio, el senador Luis Juez estuvo a un 3,33% de ser gobernador de Córdoba. En la jornada del jueves, el líder del Frente Cívico estuvo a tres metros de Llaryora a la hora del discurso inaugural. Pudo ser y no fue.

Con gesto adusto, alguna risa y muy concentrado en el celular, el senador le sacó el jugo la invitación protocolar. Al finalizar la apertura, fue una de las figuras más requeridas. Entre fotos, selfies y micrófonos, Juez dijo que “el gobierno no arrancó ayer. Es la continuidad de un espacio político que está hace 25 años”.

“Me pareció una falta de respecto hablar de educación teniendo a la Uepc protestando por salarios miserables”, dijo flanqueado por los siete legisladores de su espacio y de la senadora Carmen Álvarez Rivero, con quien cuchicheó toda la sesión, bien compinche.

La barra de los intendentes
La constante mención al “bloque intendentista”, tuvo claros receptores. A la derecha del hemiciclo, el espacio de los jefes comunales contó con la presencia de Daniel Passerini, su sucesor en la Municipalidad de Córdoba; Eduardo Accastello (Villa María), Juan Manuel Llamosas (Río Cuarto) y Esteban Avilés (Villa Carlos Paz), entre otros.

“La descentralización va a ser muy buena. Pero será con transferencia de fondos. No como hace 30 años, que nos tiraban por la cabeza algunas cosas”, advirtió Accastello.

Atentos al discurso, fue la verdadera barra del gobernador que no cesó de elogiar al intendentismo multicolor. Predicaron con el ejemplo.

De menor a mayor
A diferencia de otras aperturas de sesión, con José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti, donde la “barra” se hacía sentir, el primer discurso de Llaryora comenzó con una marcha menos.

Sin tanta algarabía, algo que quizá se buscó de manera deliberada, el gobernador utilizó un tono distinto al clásico discurso de los “pituquitos de recoleta”.

A punto tal, que cuando apenas habían transcurrido 15 minutos, un legislador opositor se levantó de su silla, murmurando para quien quisiera oírlo: “Este habla del Partido Cordobés ¿qué le pasa?”.

Al rato, retomó su lugar, repitiendo la misma frase destinada a oídos atentos.

El pase de Villagra
La figura de Rodrigo Villagra se hizo presente en la Unicameral. El pase del talentoso volante de Talleres a River Plate fue la excusa para un amigable cruce entre Walter Nostrala, jefe de bloque del Frente Cívico, y Facundo Torres Lima, presidente provisorio de la legislatura.

"Estamos negociando el pase con Walter”, indicó entre risas el exintendente de Alta Gracia, a lo que el juecista retrucó rápido: “Ni siquiera como Villagra a River. Cumpliremos el rol opositor. Para eso nos votaron”.

“Nos vamos a llevar bien. Con respeto. De eso se trata”, cerró Torres Lima, sin perder la picardía.

No muy lejos, Gustavo Vidal Lascano, interventor del Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC) se ponía al día con una lideresa fuerte del cordobesismo que le pregutó: “¿Seguís ahí?”. “Si. Yo soy el que tiene la changuita en el SPC. Soy el civil que nombró Martín”.

Flor de changa.

Con informacion de letra P.

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