Mauricio Macri, en la “marcha del millón”: “Tenemos que dar vuelta la elección”

POLÍTICA Por Heretz Nivel
Hubo sorpresa por la cantidad de gente a una semana de las elecciones. El Presidente agradeció el apoyo y se expresó en contra de la corrupción. La gente cantó en contra de Cristina.
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Con una postal imponente y sorpresiva para buena parte del Gobierno, con una 9 de Julio colmada que le aportó la mística que le había faltado a su campaña de cara a las primarias, Mauricio Macri encabezó "la marcha del millón" al Obelisco, en la que cuestionó con fiereza al kirchnerismo y prometió "dar vuelta la elección" el 27 de octubre y forzar a un balotaje con el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, hizo las veces de presentador. Ante la decisión de los popes de la campaña de que fuera Macri el único orador del acto, se subió al escenario y realizó una breve arenga. "No hay causa perdida cuando hay alguien dispuesto a luchar por eso", lanzó el alcalde, que también aprovechó para hacer campaña y repasó algunos logros de la gestión local. "Acá en la Ciudad demostramos que sí se puede, que se puede transformar la realidad para que la gente viva mejor, que se pueden hacer obras, que se le puede ganar a las inundaciones y que se puede mejorar el transporte público", enumeró. "Esa misma convicción Mauricio la está llevando a la Argentina. Porque sí, se puede", agitó. 

Con la efervescencia que se vibraba en los alrededores del Obelisco, la música de los altoparlantes que invitaba a cantar "Mauricio la da vuelta" parecía sobrar. Y más cuando a las 18.33, Macri tomó el micrófono y arrancó con un tono acorde a una escena que lo sorprendió. "Es impresionante verlos, ¡miren cuántos son!", celebró. 

 El Presidente arrancó con una mención especial a quienes se manifestaron en la movilización del 24 de agosto, la primera gran marcha post la derrota en las PASO, acaso en el peor momento de inestabilidad en lo económico. "Ustedes crearon la marcha del 'Sí se puede' el #24A, cuando salieron a la calle a decirme que no estaba solo. Y ahora estoy yo acá para decirles que no están solos", resaltó. 

Enseguida, lanzó un mensaje por elevación al kirchnerismo. "Estamos acá para decir que no nos vamos a quedar callados viendo cómo nos roban el futuro. No nos vamos a quedar callados, aunque pensemos distinto. Eso ya lo vivimos muchas veces: con deditos, con atril, con canchereadas, con soberbia. Con esa forma de concebir el poder que muchos argentinos rechazamos", golpeó, en la continuidad de la crítica que le hizo a Alberto Fernández en el debate en Santa Fe.

Macri redobló el concepto cuando saludó "a los compañeros venezolanos que nos acompañan y defienden los mismos valores que nosotros pero que lamentablemente en su país perdieron".

Entre cantitos que pedían "que vaya presa" Cristina y el reclamo por "Justicia", el mandatario intentó encabezar una autocrítica de un sector de la sociedad que, según cree, hasta su llegada al poder no se había involucrado en política. "Somos una mayoría que muchas veces miró en silencio, a veces hasta con miedo. Creyendo que la política era algo que había que mirar de lejos, que “mejor no meterse”, que “¿para qué?, si nunca va a cambiar? Durante demasiado tiempo demasiados argentinos pensamos", indicó, en lo que pareció ser una postura personal en caso de que le toque ser oposición. 

En la previa, mientras consultaba a sus funcionarios de confianza por el éxito de la convocatoria, Macri trabajó en unos de sus discursos más largos  (25 minutos) por fuera de los ámbitos institucionales desde que es Presidente. Aunque tuvo que dividir su tiempo con los preparativos para el debate de este domingo. "Va a sorprender", anticipaba, enigmático, un funcionario político que se sumó al trabajo que hizo el equipo de discurso liderado por Julieta Herrero. Se refería al pasaje de preguntas y respuestas con las que el Presidente interpeló a la multitud para reforzar la defensa de la gestión: "¿Creemos que la honestidad es importante? ¿Creemos que la Justicia tiene que ser independiente? ¿Creemos que la plata tiene que usarse para hacer obras y no ir a parar a un bolso de un funcionario? ¿Creemos que hay que combatir a los narcos y a las mafias? ¿Creemos que tenemos que ser libres para pensar lo que queremos y poder decirlo?". Se trata de "aciertos" que, conceden en el Gobierno, no se trabajó lo suficiente en estos años para poner en valor en la discusión de la campaña.

Vidal también tuvo su propio acto dentro de "la marcha del millón". Arrancó en la esquina de Libertad y Viamonte, en la esquina del Teatro Colón, junto a Camila Tagliaferro, su hija mayor; parte de su Gabinete y candidatos a diputados, como María Luján Rey y Waldo Wolff. Su idea fue entremezclarse con la gente y seguir el acto desde la calle, pero aunque se lo hubiera propuesto, se le habría complicado llegar hasta el escenario: es que apenas se asomó por la 9 de Julio fue acorralada por centenares de personas que intentaron saludarla y -los más optimistas- sacarse una selfie. Rápidamente advirtió que no iba a poder avanzar y optó por subirse a la caja de la camioneta de Alberto, un vecino de Laferrere. "Ahora, ahora, Vidal gobernadora", le cantaron una y otra vez. Incluso, en un momento, ese grito interrumpió el discurso que daba el Presidente, que atinó a agitar el micrófono en modo de arenga. "Qué lindo escucharlos. Ustedes saben lo que ella vale", destacó, cómplice, el jefe de Estado. 

Aunque en el Gobierno, los funcionarios consultados coincidieron en que la convocatoria "superó largamente cualquier expectativa", ya que, pese a tratarse de "la marcha del millón", esperaban no más de 200 mil personas; no faltó la polémica en torno a la cantidad de gente que asistió al acto. La Policía de la Ciudad estimó cerca de 800 mil, un mapeo que hizo Clarín en la zona dio cerca de 500 mil; pero según los funcionarios del Gobierno y referentes de la campaña de Juntos por el Cambios, la cifra superó el millón. "A mí, con foto satelital, me da entre 800 mil y un millón. No están contando toda la gente que quedó en Avenida Corrientes, hacia Callao; y en Diagonal Norte, ni detrás del escenario, hacia el sur", especuló Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios Públicos, uno de los organizadores del evento.

La gran pregunta que, sin embargo, circulaba entre los dirigentes más moderados apuntaba a cuántos de los presentes son eventuales nuevos votantes o cuánto puede impactar esta movilización en la recta final para la elección del próximo domingo. "El efecto es difícil de medir. Pero hoy Mauricio habló para todos. Para los que lo votaron, pero también para los que no lo votaron y para los indecisos", aseguró uno de los cerebros de la campaña cambiemita.

El discurso, no obstante, tuvo largos pasajes de críticas a los K. "No caigamos en espejismos, en las mismas promesas vacías de aquellos que tantas veces nos defraudaron con las mismas frustraciones de siempre, con los abusos que no queremos más, los privilegios defendidos con mentiras y patotas, no caigamos otra vez", pidió. 

 

 

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Ignacio Ortelli

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