


- IDEA respaldó la continuidad del proceso de estabilización económica.
- El sector empresario reclamó convertir la estabilidad en inversión, empleo y crecimiento sostenido.
- Mignone pidió reducir impuestos distorsivos y avanzar en una nueva ley de Coparticipación.
- La agenda incluyó formalización laboral, educación, capacitación e integración internacional.
- IDEA reclamó mayor seguridad jurídica y cambios para mejorar el funcionamiento de la Justicia.
- El cierre planteó pensar el desarrollo argentino más allá del próximo ciclo electoral.
El 62° Coloquio de IDEA concluyó con un mensaje empresario que combinó el respaldo al proceso de estabilización económica con una extensa agenda de reformas consideradas necesarias para transformar esa mejora en inversión, empleo y crecimiento sostenido. El presidente de IDEA y socio de PwC Argentina, Santiago Mignone, reunió esas demandas durante el discurso de cierre y planteó que la estabilidad debía ser preservada, pero acompañada por cambios estructurales.
Mignone sostuvo que el país debía persistir en el rumbo de estabilización y reconoció que el proceso tendría dificultades y tensiones. Para IDEA, según expresó, la estabilidad económica constituye una condición necesaria para avanzar hacia una etapa en la que el crecimiento pueda sostenerse y las inversiones encuentren condiciones para desarrollarse.
La visión empresaria también estuvo atravesada por la diferencia entre la evolución de las variables macroeconómicas y el desempeño de la actividad. Federico Amos, CEO de ArcelorMittal Acindar, señaló que el mercado siderúrgico había sufrido una contracción cercana al 30% durante 2024, recuperado alrededor de 5% en 2025 y permanecido prácticamente estable durante este año.
En una línea similar, Juan Farinati, presidente y CEO de Bayer Cono Sur, describió una economía que avanzaba a diferentes velocidades. Si bien señaló mejoras en los negocios de consumo, salud y agro, ubicó entre las cuestiones pendientes la reducción de impuestos y otros costos que afectan la competitividad empresarial.
Fabián Kon, CEO de Grupo Galicia y presidente del Coloquio, sostuvo que un menor crecimiento durante este año no debía modificar las bases de la estabilización, entre ellas el equilibrio fiscal, el cumplimiento de los contratos y la continuidad de reglas que permitan adoptar decisiones de largo plazo.
A partir de ese diagnóstico, Mignone ordenó la agenda empresaria en nueve compromisos. El primero consiste en consolidar la estabilidad macroeconómica mediante políticas consistentes, equilibrio fiscal, niveles de inflación compatibles con el mundo y sostenibilidad de la deuda.
Otro de los ejes centrales fue el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado, independientemente del gobierno que los haya firmado. Para IDEA, esa previsibilidad resulta necesaria para recuperar confianza y facilitar el acceso al financiamiento de largo plazo.
La cuestión impositiva ocupó también un lugar destacado. Mignone reclamó una nueva ley de Coparticipación Federal de Impuestos acordada entre Nación y provincias, junto con la eliminación de tributos considerados distorsivos. Según el planteo empresario, la estructura tributaria impacta sobre la competitividad y también sobre los precios que afrontan los consumidores.
El empleo y la informalidad conformaron otro de los capítulos de la agenda. IDEA planteó la necesidad de fortalecer la formalización y combatir la evasión, al tiempo que vinculó el futuro del trabajo con la productividad, la capacitación, la educación, las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.
La integración internacional fue otro de los objetivos enumerados. Mignone propuso avanzar mediante acuerdos con otros países, bloques comerciales o regiones, dentro de una estrategia de largo plazo que contemple las transformaciones de la economía global.
El empresario también incorporó la necesidad de una transición con inclusión social, acompañada por políticas de apoyo y capacitación. En ese marco, la educación fue presentada como una herramienta central para que trabajadores y empresas puedan adaptarse a las nuevas condiciones productivas.
La agenda se extendió además al funcionamiento institucional. IDEA reclamó reglas de juego estables, objetivos básicos comunes entre los principales actores políticos, económicos y sociales, seguridad jurídica y respeto por la propiedad privada.
En materia judicial, Mignone pidió procesos que concluyan en tiempos razonables, mayor transparencia en los expedientes y mecanismos de selección de jueces basados en el mérito. También planteó el uso de nuevas tecnologías para mejorar la gestión, producir estadísticas y permitir auditorías sobre el funcionamiento de la Justicia.
El cierre incluyó además una mirada sobre la responsabilidad del sector privado. Mignone sostuvo que las empresas deben pensar estratégicamente, invertir, innovar, actuar con transparencia y generar trabajo y riqueza. En esa línea, propuso una ética empresaria centrada en las personas, basada en la integridad y el rechazo a la corrupción.
Finalmente, el discurso llevó la discusión hacia 2027 y reclamó una mirada que exceda el próximo año electoral. Mignone planteó la necesidad de pensar en las próximas décadas y sostuvo que la transformación del país no puede limitarse a un mandato presidencial ni a un ciclo económico favorable.
























